Crespo– La tendencia de armar el Árbol de Navidad en los barrios por parte de grupos de vecinos, en una plaza o un lugar que los identifica y los nuclea, renueva año tras año la magia del trabajo artesanal a partir del reciclado de materiales y afianza los vínculos entre vecinos.

La creatividad en el reciclaje de objetos hace posible crear adornos con poca o nula inversión, construyendo llamativos arreglos con un poco de tiempo libre.

Los grupos de voluntarios se han ido reuniendo en un domicilio o el  lugar que les quedara cómodo, para dar rienda suelta a su imaginación transformando elementos de descarte en el árbol más atractivo que se pueda descubrir y disfrutar la noche del Día de la Inmaculada Concepción de María.

La práctica se hizo tradición entre los vecinos de la peatonal  Los Chajáes de plan IAPV “Centenario”, en Barrio San Miguel, que hace tiempo atrás empezaron a proyectar la decoración de su imponente árbol de cuatro metros de altura. Por la escasez de botellas plásticas, que atribuyen a un menor consumo de gaseosas  y a la reutilización de las pocas que terminan en la basura para envasar productos de limpieza que se compran sueltos, los llevó a pensar en un decorado diferente. Muchos moños de friselina y algunas flores con botellas plásticas, que reciben en donación para el arreglo.

Otro grupo tomó la iniciativa por primera vez de crear un árbol navideño ocupando como base el mástil de la Capilla San Miguel. Integrantes del grupo de trabajo junto a varias colaboradoras, reúne botellas de plástico, latas de gaseosas o cerveza y CD para cumplir el sueño de encender las luces de su árbol el 9 de diciembre, comenzando la celebración del Adviento.

En la otra punta de la ciudad, vecinos de Barrio Guadalupe y San Cayetano se han estado movilizando para vestir su árbol navideño, juntando latitas de gaseosa y de cerveza, y botellas plásticas chicas (500 cc), para transformarlos en adornos.

De la mano de la fraternidad entre vecinos estas actividades van fomentando artesanos que convierten su tarea en una tradición muy esperada por los chicos y en un atractivo al momento de las fotos.  Y como lo reiteramos otro año más, así como engalanan su barrio para las fiestas, con material reciclable y la idea de recuperar el espíritu navideño, nos demuestran que el mayor recurso que puede tener una sociedad, en su caso esta barriada, es el recurso humano.

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