El huracán Irma y el sismo en México dieron mucho que hablar en el panorama mundial. Los comentarios volcados en las redes sociales varían desde informativos hasta descabellados. Ante este caótico panorama, decidimos consultar a Oscar Monjelat, rosarino, director fundador de Caza Tormentas del Sur, que pertenece al Grupo de Observación y Meteorología Severa y Cambios Planetarios, además es miembro de la Asociación Internacional de Meteorología en Medios de Comunicación Latinoamericana.

Monjelat advierte que sus opiniones están basadas en las observaciones realizadas por casi cuarenta años como meteorólogo aeronáutico. “Para mí está todo concatenado, no existe ningún hecho aislado ya que todo sucede dentro de nuestro planeta y sistema solar”, comienza.

—¿Cómo se explica desde la meteorología esta sucesión de catástrofes naturales de las que hemos recibido información?

—Lo que ocurre como excepcional se crea a partir de la gran cobertura mediática que tiene. En el caso de los huracanes, cuando uno accede a los registros de casi 300 años de antigüedad, se puede apreciar que el huracán Irma, que fue tan promocionado, no es el más violento. Hemos tenido huracanes mucho más violentos. Lo único diferente es que este huracán fue mucho más medido, seguido y estudiado gracias a la tecnología actual. En este punto hay que agradecer que la tecnología nos permita esto para realizar la previsión necesaria.

Previsión y acción

Respecto de la zona afectada por el huracán Irma, el meteorólogo señala que la población está preparada para afrontar este tipo de catástrofes. “Hay que aplaudir que la población sabe cómo actuar ante esas circunstancias. Es admirable no sólo la previsión que se hace en cuanto a los fenómenos de este tipo, sino también las respuestas que hay. Enseguida hay gomones a disposición, helicópteros ayudando a la gente, se arman hospitales de campaña y ya tienen destinados donde van a ir los evacuados”, resalta. Y, reflexiona: “Estaría bueno que algo de eso se implemente en nuestro país con los fenómenos que nos afectan a nosotros”.

—Situándonos en nuestra región, ¿cuáles son los fenómenos meteorológicos que sufre nuestro país?

—El fenómeno más severo que nos puede suceder es el tornado, estamos en una zona ‘tornádica’. Hay que recordar que el peor tornado en el mundo, fuera del famoso callejón de los tornados en Estados Unidos, se dio a 200 kilómetros al norte de Rosario en la ciudad de San Justo el 10 de enero de 1973. Dicho tornado fue catalogado dentro de la categoría cinco, lo que significa que había vientos de más de 500 km/h rotatorios. Ése es el peor fenómeno que nos puede suceder y es donde se debería apuntar la prevención porque toda la zona está expuesta a esto.

Sobre la prevención de los fenómenos meteorológicos, Monjelat lamenta que al país le falta mucho para que sea buena. “Sucede una tormenta, nomás, con mucho viento, se caen cincuenta árboles y estamos una semana sin electricidad”, puntualiza.

—Entonces, ¿qué es lo que nos falta para llegar a niveles aceptables de previsión y respuesta ante estas situaciones?

—Falta que se concienticen a aquellos que tienen el poder de dirigencia de que los fondos se tienen que destinar para lo que fueron pensados y no robárselos. No es que no hayan existido ni existan recursos, si no que se los roban. Tenemos inundaciones siempre, desde que se conoce esta porción de América del Sur que después definimos como Argentina. Tenemos una Pampa Húmeda que es una olla. Los planes de obras que había nunca se hicieron, pero los recursos siempre estuvieron, siempre aparecían obras en los presupuestos pero nunca en la realidad. Si hacemos un poco de memoria, por 1880 Florentino Ameghino, que llegó a ser ministro de Agricultura de la provincia de Buenos Aires, realizó un estudio que se llama ‘Las secas e inundaciones de la zona pampeana’, que habla de un método que de haberse puesto en movimiento hoy no tendríamos problemas de inundaciones.

El clima a futuro

Finalmente, el meteorólogo pone sobre aviso que, con respecto a lo climático, estamos yendo hacia las estaciones más calientes “con una reserva impresionante de agua sobre nuestra región”. Conforme a lo anterior, explaya: “La napa freática en nuestra región está a menos de 50 centímetros, esto significa que esa reserva de humedad, cuando los días sean más calurosos, va a empezar a aflorar en forma de vapor de agua y va a dar lugar a la formación de nubes y posteriormente a precipitaciones”.

“Hay que tener cuidado porque vamos hacia una primavera con precipitaciones por encima de lo normal y eso no está bueno. Esta primavera y este verano se vienen con muchas tormentas y precipitaciones localizadas que van a dar lugar a inundaciones pluviales. Esto hay que tenerlo en cuenta, sobre todo aquellas personas que destinan algún recurso para meter animales en la isla porque las crecidas del Paraná se van a seguir dando”, concluye.

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