Este sábado 7 y domingo 8 de enero en la zona del Puerto de Gualeguaychú, se realizará pro primera vez la Fiesta del Pescado y el Vino entrerriano, iniciativa local que busca recrear nuestras raíces culturales a través de la degustación de comidas típicas de la zona, acompañadas con buen vino entrerriano y música.

“Se trata de un evento para toda la familia, con entrada libre y gratuita, en un marco inigualable: nuestro puerto, junto al río. Tenemos muy buenas expectativas, ya que seguramente nos visitarán de distintos puntos del departamento y la región” expresó Gastón Irazusta, Presidente del Consejo de Turismo de Gualeguaychú.

La Fiesta contará con la presentación de:

Sábado 7 de enero

Show de carnaval y murga

Pájaro Muñoz

La Sincopada

Los Legüeros

Victor Heredia

Domingo 8 de enero

Show de carnaval y murga

Clavarinhos

Chabacana

Nacho Journé

Peteco Carabajal

¿Por qué una Fiesta del pescado y el vino entrerriano?

Armado, patí, bagre, surubí, sábalo, dorado o cualquier pez de carne firme, un poco de tomate, otro poco de cebolla y algunos condimentos serán la base del chupín, un guiso de pescado con mucho caldo, comida típica de la provincia cuyo nombre es un resumen de la geografía que la contiene. Entre Ríos, rodeada por el Paraná y el Uruguay y atravesada por una amplia red fluvial en todo su verde territorio, es cuna de pescadores cuyo duro y sacrificado oficio permite la creación de deliciosos platos.

Alguna vez la rica tierra de Entre Ríos tuvo viñedos de calidad. Fue en la Costa del Uruguay donde prosperó la práctica de hacer vinos. En la zona de Colón, Villa Elisa y San José, franceses, suizos y piamonteses trasladaron al terreno la tradición cultural de sus países de origen.

Pero la actividad fue eliminada de raíz por una decisión unilateral. Corría 1936, y el gobierno conservador de Agustín P. Justo (paradójicamente un entrerriano de Concepción del Uruguay) elaboró un plan de extirpación de los viñedos entrerrianos.

Tendrían que pasar más de 60 años para que esa legislación quedara sin efecto. El año 1997 marcó el proceso de desregulación de la actividad. Y fue entonces que en Entre Ríos algunos descendientes de aquellos abuelos europeos plantadores de vides, reiniciaron la recuperación de la actividad.

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