Victoria.- Vanina Ezpeleta, ingeniera agrónoma y agente de proyecto de Cambio Rural, programa del Ministerio de Agroindustria, habló con Paralelo 32 respecto a la complicada situación en la que se encuentran los ejemplares Fenix Canariensis ubicados en el espacio público de la ciudad. Incluso, se han visto en diferentes lugares de la ciudad cómo se están secando estas antiguas plantas que pueden llegar a vivir mucho más de 100 años.

Según los datos aportados por la ingeniera, estas larvas son conocidas como ‘barrenador de las palmeras’ y afecta a palmeras, principalmente Phoenix dactylifera, Chamaerops humilis, Trachycarpus fortunei, entre otras. El ciclo de vida de este insecto comienza como huevo, continúa como larva, se transforma en pupa y finalmente resulta en polilla.  

Ciclo

En un informe enviado por la profesional a Paralelo 32 se puede leer: “Las polillas del barrenador de las palmeras están activas durante el verano. Los huevos se depositan sobre fibras de la palmera cerca de la corona. Una hembra deposita alrededor de 140 huevos. La larva eclosiona después de 2-3 semanas. En su búsqueda de alimento y refugio perforan el tronco. El barrenador de la palmera pasa el invierno como larva, en ocasiones dos veces, y, como resultado, el estadío larvario puede tener un ciclo de un año o un ciclo de dos años. El estadío de pre-pupa dura aproximadamente 2,5 semanas. En este estadío se produce el capullo. El estadío de pupa dura de 1,5 a 2,5 meses dependiendo del periodo en el cual se forman los capullos, a mitad de julio y mitad de marzo respectivamente. El ciclo de vida es de más o menos 13 meses para ciclos de un año y de 23 meses en el caso de ciclos de dos años”.

Daño causado

Sumado a lo anterior, Ezpeleta explica que el daño causado por la alimentación de las larvas es fácilmente reconocible. “Generalmente se encuentra aserrín en la corona de la palmera o en el tallo. Las larvas se alimentan de las hojas por lo que se muestran perforaciones en ellas y forman las galerías dentro de las hojas. Además, se puede observar un anormal desarrollo de los brotes de las hojas así como tallos torcidos. Las palmeras afectadas se secan y marchitan pronto”, explica. En este sentido, agrega que basta un lapso de tres meses para que el daño causado en la palmera sea sumamente peligroso.

Esta plaga puede llegar a destruir la planta si el ataque es severo y si destruye el ojo de la palmera, al ser el único ápice de crecimiento, la palmera no podrá brotar por ningún otro lugar y acabará muriendo. El problema lo genera el barrenador de las palmeras cuando está en estado de larva, y la ingeniera lo define como un “taladro” que está dentro de la planta y que no puede verse a simple vista.

“Yo tenía una palmera en mi casa y le encontramos por lo menos treinta larvas, si veías de afuera la planta no encontrabas nada”, cuenta. Y explica que o mejor para detectar esta plaga es sacar una hoja y observar los túneles internos que generó la larva y hasta se pueden extraer ejemplares. También, dice que la propagación de esta plaga se produce por los huevos que pone la polilla.

–¿Cómo se combate esta plaga?

_Como comenté anteriormente, respecto a las palmeras afectadas de forma severa, las mismas se pierden. En estos casos se deberían retirar todos los restos de material vegetal muerto y eliminarlos a través de la quema de los mismos. Habría que apuntar al control preventivo a partir del verano y otoño para que nuevas especies no sean infectadas. Existen distintos métodos, que son complicados en cuanto a la operatividad de los mismos, por las propias características de las plantas, como ser su altura, disposición y forma de sus hojas, que dificultan su acceso. En la zona urbana y periurbana se recomiendan barreras físicas, a través de mayas especiales para evitar que el adulto oviposite las plantas, siempre y cuando operativamente sea factible. Los métodos químicos no están permitidos actualmente por ordenanza municipal.

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