Las inscripciones a Nivel inicial abren en octubre, pero ya hay escuelas sin cupos

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Crespo- Septiembre es un mes clave para conocer a ciencia cierta cuántos son los cupos disponibles en el nivel inicial, sala de 4 años, para aquellos padres que necesiten insertar a su primer hijo en el circuito educativo. Ese banco asegura la continuidad escolar y también la inserción de sus hermanitos en esa escuela, porque los hermanos de los escolarizados tienen prioridad a la hora de las inscripciones.

Este problema, que comenzó a hacerse notorio en 2014, se agudiza año tras año en una ciudad donde el último establecimiento educativo de nivel primario se creó hace veinticinco años y donde muchas instituciones no tienen espacio para crecer en infraestructura. Otras, que pueden hacerlo, tienen los proyectos paralizados en la Dirección de Arquitectura, seguramente a la espera de recursos.

En las escuelas de gestión privada, como la Unidad Educativa de Nivel Inicial 228 del Colegio Sagrado Corazón y en  la Escuela San José, las salas de 3 años se completan con los hermanos y prácticamente son muy pocos los cupos disponibles en sala de 4. “Hasta con los hermanos tenemos complicaciones de lugar” -dijo uno de los directivos consultados.

“Hay gente que viene desesperada y deja los datos, pero la capacidad está colmada” -señaló una directora, quien sostuvo que este año es el más complicado para el ingreso a sala de 4 años. “Los padres llegan peregrinando por los jardines para asegurarse un lugar para sus hijos”.

Según testimonios recabados por Paralelo 32, son alrededor de 30 familias las que están deambulando por las escuelas en busca de un lugar para su hijo. “Crespo creció mucho en relación a las escuelas”- reflexionó otro directivo.

La Unidad Educativa 211 “Rayito de Sol” es otra de las instituciones que desde hace dos años se readecúa para atender la demanda, generando nuevos espacios para admitir a los niños de 4 años.

La Escuela Nº 54, por ejemplo, funciona con tres salas de 4 años a la mañana y de 5 años a la tarde. Un año atrás tomó la decisión de no seguir con sala de 3 años para anexar otra  de 4 y atender la demanda. “El año pasado explotó la cantidad de alumnos, muchos quedaron en espera. Primero tienen prioridad los hermanitos y después el resto de la comunidad. Los dos años anteriores nos vimos sobrepasados” -dijo su directora suplente. Durante septiembre la institución recabará información sobre la cantidad de hermanitos de sus alumnos que se incorporarán al nivel inicial en 2018. En base a este dato sabrá para octubre, cuando se abran las inscripciones, cuál es el cupo disponible. Esta realidad se repite en las restantes escuelas públicas.

En realidad hay una normativa vigente, que regula estrictamente la cantidad de alumnos por salas, según las edades, y si hay algún niño con discapacidad, una vez integrado, esto reduce el cupo.

Otra institución con alta demanda es la Unidad Educativa Nº 27 “Pulgarcito”. Su directora dijo que en los primeros días de septiembre la supervisora convocará a reunión zonal de directivos para aunar otros criterios también contemplados dentro del marco normativo, a los efectos de la inscripción. “Son pautas además de dar prioridad a los hermanitos, a los chicos que viven en el radio censal, a los hijos de docentes, que hoy tienen prioridad” -comentó. En esta institución se inscribe en octubre y luego se sortean los lugares, para evitar las interminables esperas de los padres que acampaban un día antes delante de la puerta.

Es una unidad educativa con posibilidades de ampliar su infraestructura, pero las gestiones no prosperaron más allá de la visita el año pasado de técnicos de la Dirección de Arquitectura, para la confección de planos.

“Hay barrios nuevos, gente nueva y la infraestructura en escuelas es la misma”, marca la directora. “Durante todo el año nos van preguntando inclusive para salas de 3, que no tenemos y quieren dejarlos en lista de espera, pero nosotros no lo hacemos”.

También la Escuela Nº 187 funciona con cupo completo. Es el primer año que tenemos los niños que se necesitan para una sala y hay gente en lista de espera” -señaló su directora sobre la situación. El nivel inicial funciona con una sola sala de 4 años a la mañana y con dos salas a la tarde, una combinada de 4 y 5 años y otra de 5. “Tenemos espacio y pedimos que nos autoricen abrir otra sala, pero hasta ahora no hay nada confirmado”- señaló su directora.

Infraestructura es lo que falta

No alcanzó la medida que se instrumentó en 2015 con el reconocimiento pedagógico y económico (que todavía está pendiente de concretarse) para las dos salas de 4 años del Centro Comunitario.

La problemática existe y se resuelve solamente con nueva infraestructura. Hay un proyecto y gestiones para la construcción por etapas de una nueva escuela modalidad Nina en Barrio Azul, para el cual la municipalidad donó un predio de 2.093m3 con frente sobre calle Ana Minguillón, detrás del Centro Comunitario. Ingresó el 5 de junio de 2015 al Consejo General de Educación y su expediente lleva el Nº 1718833.

Tras el cambio de gobierno y siguiendo con las gestiones, el  intendente Schneider y funcionarios de su gobierno se reunieron el  5 de mayo de 2016 con la arquitecta Diana Calero y el senador Raimundo Kisser, quienes además visitaron el predio. En aquel momento se dijo a la prensa que el proyecto contará con financiamiento nacional y su concreción se haría en diferentes etapas, mediante un sistema de módulos, comenzando con la creación de un Jardín de Infantes para niños a partir de los tres años, hasta completar los niveles primario y secundario.

Por estos días esperan novedades y el mayor deseo de todos es que vengan acompañadas con la certeza de un pronto inicio de obras.

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