Victoria.- A medida que se restablece el orden e intenta continuar con la rutina, se van conociendo nuevos datos de la tragedia de la Unidad Penal Nº5 Gobernador Febre. Se han confirmado 5 (cinco) muertos, y de los dos sobrevivientes uno permanece en estado crítico en el hospital San Antonio de Gualeguay) y el otro está alojado en el Salaberry fuera de peligro.

Según datos revelados a Paralelo 32, a partir de las 6:30 del jueves comenzaron a abrirse los distintos pabellones, donde el celador junto con el personal de guardia fue habilitando cada celda desde el pabellón Nº1, luego el Nº 2 hasta llegar al Nº 3 donde ocurrió el incidente que terminó en el luctuoso hecho donde perdieran la vida Matías Rodríguez (Victoria), Marcelo Beber y Justo Silva, ambos con domicilio en Paraná.

Mientras esta operatoria de rutina llegaba a su fin, no pasaron segundos para que en el interior de la celda Nº 2 del pabellón Nº 3 fuera arrojado el colchón al que un grupo de tres reclusos de la celda Nº 3 le prendieran fuego.

Dentro de esta última se hallaban alojados 7 internos (que aparentemente ‘no pudieron’ defenderse —N. de R.), de los cuales 3 fallecieron quemados y/o intoxicados por el humo, el resto fue trasladado primero al Salaberry donde se trató de estabilizarlos para derivarlos más tarde a centros de mayor complejidad en Paraná y Gualeguay.

Con el correr de las horas se confirmaría el deceso de los dos internados más comprometidos, que estaban con severo riesgo de vida ya que más del 90 por ciento de sus cuerpos había recibido el fuego que se propagó en segundos por aquella habitación de unos tres metros de ancho por cinco de largo, aproximadamente. Hay una sexta persona en estado crítico en el Hospital San Antonio de Gualeguay (Francisco Coronel) y el séptimo de ellos, Emilio Suárez se encuentra fuera de peligro en el Salaberry.

Los nombres de todos los que estaban en la celda Nº 2 y fueron alcanzados por las llamas son: Justo Silva (53), Francisco Alberto Coronel (19), Emilio Oscar Suárez (26), Marcelo Beber (31), Brian Ariel Alarcón (20), todos ellos oriundos de Paraná; y Vladimir Orlando Casco (21) y Matías Rodríguez (30), éstos dos últimos de Victoria.

Trabajó en el lugar el Fiscal Eduardo Guaita, que se hizo presente a hora temprana con el Director General del Servicio Penitenciario de Entre Ríos, Marcelo Sánchez; promediando el mediodía arribarían también, primero la Jueza de Ejecución Cecilia Bértora, la Ministra de Gobierno Rosario Romero y el Jefe de Policía de la Provincia, Carlos Maslein.

También cumplieron tareas de peritaje dentro de la celda y en el pabellón bomberos zapadores con la colaboración de bomberos voluntarios local y Criminalística. Este Semanario pudo conocer que levantaron pruebas para continuar la investigación, llevándose indumentaria visible que tenían al momento del hecho los supuestos autores, además se tomaron muestras de distintos sectores alcanzados por el fuego.

Para acceder al pabellón 3 hay que atravesar el denominado Patio de Armas y es visible desde los puestos de vigilancia sobreelevados; refuerzan la seguridad del penal cámaras de monitoreo de circuito cerrado las 24 horas del día.

El desencadenante

Justo Silva, apodado afectuosamente ‘El Viejo’ estaba preso por homicidio, pero no quería problemas, dicen que controlaba el pabellón como una especie de padre para el resto, uno que evitaba los roces para una mejor convivencia. Pero no todo en una cárcel de 143 internos se puede controlar, menos si estos arrastran sendos prontuarios, y en ese contexto ocurrió algo que despertó la ira de los paranaenses, al punto que decidieron actuar con cizaña.

Fue así que tres de los cinco internos que habitaban la celda Nº 3, decidieron tomar represalias con el Viejo, sin medir la consecuencia nefasta que desencadenarían con los otros seis ocupantes.

“Si bien pasaron pocas horas y todavía falta tomar declaración testimonial del personal de la Unidad Penal N° 5, ya hay un panorama bastante adecuado y claro de cómo sucedieron los hechos”, informó el fiscal Guaita, y sobre el motivo de la agresión afirmó que “Tendría vinculación con un problema interno con personas del pabellón, y los tres imputados se habrían puesto de acuerdo para atacar a los siete de la celda contigua y para eso utilizaron un colchón que prendieron fuego, cerrando por fuera la celda. Fue para tomar el control del pabellón, porque existía una persona que tenía el control en muy buenos términos, en principio seria esa la razón”.

Acerca del origen del fuego, dijo que “en principio habría sido con un encendedor”.

Además, se le preguntó a Guaita, si la masacre se podría haber evitado, a lo cual explicó que “La decisión estaba tomada, no salió la información hacia afuera, porque la persona que tomó contacto y conocimiento del hecho, fue la que fue privada de su libertad toda la noche”.

Tres internos acusados 

Por medio de la investigación llevada a cabo por el fiscal Guaita, se pudo conocer la identidad de los tres internos que prendieron fuego un colchón, lo arrojaron dentro de un pabellón donde había presos durmiendo y trabaron la puerta.

Según se informó desde el Servicio Penitenciario, se observaron las imágenes de las cámaras de seguridad y allí se aprecia con claridad cómo ocurrieron los hechos. Aunque las imágenes son determinantes, el fiscal les tomó testimonio a los 22 presos que se encontraban en esa parte del pabellón. Extraoficialmente se pudo conocer que casi todos coincidieron en marcar la existencia de dos grupos en pugna y el malestar de los mismos por problemas que se pudieron haber originado dentro del penal.

A partir de los datos recabados, por parte del Juzgado de Ejecución de Penas y del Servicio Penitenciario se dictaminó el inmediato traslado de los tres sospechosos hacia otras unidades penales de la provincia.

Los tres internos condenados por ser considerados los responsables del incendio y posterior muerte de los penados, y que fueron imputados por los delitos de Quíntuple homicidio calificado por alevosía, por ensañamiento, por utilizar un medio idóneo para crear un peligro común, y por la premeditación de tres personas; Tentativa de homicidio calificado; y Privación ilegítima de la libertad. Este último, debido a que mantuvieron cautivo en una celda a otro interno de la celda N° 2 que atacaron. Por alguna razón, lo salvaron del infierno, son:

Ramón Ismael Framulari, más conocido como el ‘Bebe”, de 19 años. Domiciliado en el Barrio La Pasarela de Paraná, condenado a tres años de prisión efectiva por varios Abusos de armas y homicidios en grado de tentativa. La mayoría de los delitos los cometió al ser menor de edad, y la zona de mayor afectación fue el barrio Belgrano y los aledaños.

Kevin Alexander Paniagua, condenado a 13 años de prisión, 20 años de edad y domiciliado en el Barrio Anacleto Medina Paraná.

Maximiliano Exequiel Chamorro, condenado a cuatro años y seis meses de prisión por Robos en grado de tentativa y Robo calificado. 20 años, oriundo de Paraná.

Qué dijo la Ministra Romero

“Estamos en un momento muy delicado, tenemos que tener prudencia y dejar actuar al Ministerio Público Fiscal”, sostuvo la Ministra de Gobierno, Rosario Romero, tras reconocer que este lamentable hecho se produjo en una cárcel que tiene una ubicación desfavorable al estar inserta en el corazón de la ciudad. “Con esto no decimos que haya que llevar todas las cárceles lejos de la ciudad, pero el caso de Victoria es muy particular. Si bien no estamos en condiciones de anunciar una reubicación ni podemos afrontarlo presupuestariamente”.

Agregó que este incidente no se dio por el exceso de población, si bien el número se ha incrementado notablemente con el paso de los últimos dos años, al punto de duplicarse, prácticamente.

Acompañada por el Jefe de Policía, Romero contestó a cada pregunta de la prensa tanto local como de la capital entrerriana, ya que estaban en el lugar medios colegas de Paraná (El Once y Canal 9).

También el Jefe de Provincia Gustavo Maslein habló de la cooperación que brindó la policía en todo momento, realizando un vallado del perímetro, que reforzó con personal y vehículos de grupos especiales, “que se desplegó en las adyacencias de la Unidad Penal para tranquilidad de los vecinos”, añadió.

Sin dudas, la Unidad Penal está en el ojo de la tormenta y hoy aquellas declaraciones del Director Penitenciario Provincial sobre la imposibilidad de que ocurra un hecho de lamentar, vertidas a nuestro medio a comienzos de semana (cuando visitó en calidad de protocolo al personal), parecen casi una broma macabra del destino.

Afortunadamente no hubo que lamentar personal penitenciario lesionado, como sí ha ocurrido en anteriores reyertas que devinieron en motines, pero evidentemente está latente la idea que Victoria es una cárcel donde nadie, ni siquiera su máximo responsable, puede asegurar su tranquilidad. Y esta afirmación vale para una gran mayoría de cárceles de la provincia, donde el personal convive, cada vez más, con una realidad peligrosa y sumamente demandante. Lo más preocupante es que esta tendencia de hacinamiento no tiende a disminuir, sino muy por el contrario, se acentúa con el paso de los años.

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