Crespo- Entre los que se dedican a cultivar la vid en suelos entrerrianos hay apuestas mayores que el mero cultivo y cosecha de uvas, tras el resurgimiento de esta actividad en la provincia, luego que en 1993 el Congreso de la Nación derogó la Ley N°12.137, de 1934, por la cual se había creado la Junta Reguladora de Vinos otorgando exclusividad a la región de Cuyo. Los esposos Noelia y Fernando Jacob forman parte de este grupo de emprendedores recién iniciados en la vitivinicultura, ahora acompañados por la familia. A la par de la producción de uvas, los Jacob decidieron instalar su propia bodega que fue habilitada por el Instituto Nacional Vitivinícola en enero de 2017 como Bodega Los Aromitos, con número de inscripción T 7001, convirtiéndose oficialmente en una de las tres bodegas existentes en la provincia.

“La primera es de Vulliez, en Colón, que son los pioneros de esta nueva etapa en la historia de la vitivinicultura en Entre Ríos, primeros en atreverse a refundar los viñedos; y la segunda está en Victoria, es BordeRío”- dice el arquitecto Leandro Jacob, hijo mayor del matrimonio de productores.

Leandro recordó que “esto empezó de a poquito y la idea es que la bodega instalada en Crespo, donde era el garaje de casa, en un mediano plazo sea trasladada a Colonia Ensayo al lado de la plantación”. Actualmente la Secretaría de Turismo de la provincia incentiva el atractivo de la Ruta del Vino Entrerriano, que promueve la visita de turistas e interesados en conocer el ciclo completo de producción. “Ahora, sólo podemos mostrar la parte de la vid y la vendimia”- dice el entrevistado. El proyecto a diseñar pretende contemplar visitas guiadas con un transporte que traslade a los visitantes y la posibilidad de maridar la degustación de los vinos con productos regionales como quesos, fiambres, alguna comida regional. Leandro resalta que “la parte de viñedo está enmarcada en un lugar muy lindo del paisaje entrerriano, de lomadas, lindos campos, pedazos de monte nativo, y el río, es decir una combinación de distintas producciones que le dan diversidad”.

Las primeras plantaciones de la Finca Los Aromitos, camino a La Jaula en el Departamento Diamante, datan de 2011. Entonces se plantaron las primeras variedades de Tannat y Malbec traídas de Mendoza. Posteriormente se fueron implantando las Merlot, Syrah, otras variedades que suman hoy más de 6.700 plantas que son conducidas por el sistema de Lyra abierta para lograr una mayor intercepción solar y mejor calidad de la uva.

En 2015 se concretó la primera vendimia y proceso completo de producción de vino, que Finca Los Aromitos embotelló y distribuyó entre amigos, con una etiqueta provisoria. “En 2016 fue la segunda vendimia, se mejoró la calidad y se hizo una buena etiqueta con todas las reglamentaciones para comercializar los vinos en ferias o vinotecas. En 2017 la bodega logró la inscripción y habilitación del INV, y nuestros vinos se pueden comercializar libremente” – explica Leandro.

Para su familia “producir vinos en nuestra provincia es una apuesta original, diversa y con mucho por andar pero también con una gran historia por detrás”.

El clima, la humedad, la tierra, hacen que Entre Ríos tenga un excelente potencial para el cultivo de la vid, y es lo que impulsa la fuerza de estos y otros productores que buscan consolidar nuevamente el vino entrerriano. En 1907, Entre Ríos tenía 30 bodegas y llegó a ocupar el cuarto lugar en el censo Nacional de Viñas con una extensión de 4.900 hectáreas.

Bodega Boutique

El emprendimiento Los Aromitos responde al perfil de una bodega boutique, es decir establecimientos que comparten la pasión por el vino, cuidándolo para imprimirle una filosofía de calidad, excelencia y originalidad. “Ciclos infinitos, perpetuos, dieron forma a nuestro paisaje. El Paraná corriendo, conduciendo sus aguas hacia su esperado encuentro con las del mar. El sol y la luna, en sucesión eterna, testigos de su andar murmurante por el vasto territorio ancestral. El viento acariciando lomadas, llevando y trayendo aromas del monte. Frente a este río, como ciclos dentro de ciclos, crecen las vides y maduran las uvas con las que se elabora este vino. Un vino de este tiempo, de este paisaje, de ésta, nuestra tierra entrerriana.” –describe Leandro para introducirnos en los sabores y aromas que proponen en particular los vinos Ára, del emprendimiento familiar.

La bodega cuenta con toneles de acero inoxidable, algunos adquiridos en Mendoza y otros construidos por una empresa local afincada en nuestro Parque Industrial; y otros implementos traídos de Buenos Aires, y tiene una capacidad de producción de 15 mil litros. “Los toneles de acero simplifican el proceso y son más seguros bromatológicamente, luego al vino se le hace una pasada por roble para que le aporte ese gusto”.

En esta bodega, además de procesar todas las uvas para las distintas variedades del vino Aras; también se procesa la producción para los Malbec y Tannat Simeón, de Chacra La Juana, perteneciente al productor Edgardo “Beto” Heinze, un emprendimiento que se inició a la par de Finca Los Aromitos, en un predio aledaño, en Colonia Ensayo.

Sumado a las variedades que ya se embotellan, el viñedo de la familia Jacob tiene plantación de Chardonnay para hacer vino blanco en el futuro; Marselan, la uva cuya producción se busca recuperar en Entre Ríos; y Superior, para uva de mesa.

La seriedad con que se encara el emprendimiento está respaldada por dos enólogos, uno para los viñedos y otro para la bodega. “Mis padres empezaron de a poco, después empezaron a investigar, estudiar, porque no venimos de una familia con tradición en vinos o cultivos de uva; esto ya no es un hobby, tiene otro perfil, de un emprendimiento que requiere de personal para trabajar y que necesita dedicación de tiempo” -afirma Leandro.

“Todavía no se empezó a hacer el Chardonnay, vino blanco, -explica- porque requiere de otro proceso y necesitamos mejorar la bodega”. Hoy la capacidad de producción está al límite y no existen posibilidades de expansión en su actual espacio físico, por lo que el crecimiento del emprendimiento está condicionado a las inversiones que puedan realizarse en Colonia Ensayo para su traslado definitivo.

Selección de uvas

“No se busca cantidad, como calidad de vino” –destaca Leandro. En la última vendimia Finca Los Aromitos cosechó 20 mil kilos de uvas y por la capacidad de la bodega se hizo una importante selección, quedando 14.000 kg para la producción de vino. “Como teníamos mayor cantidad de uvas que las que podíamos procesar, pudimos hacer la selección” -afirma.

Las instalaciones para el procesamiento están a nivel de cualquier bodega del país en cuanto a exigencias del INV, organismo al que se debe informar absolutamente todos los detalles inherentes a la producción, elaboración y controles. Este año se espera una producción 8.000 litros de vino Ara, el equivalente a 1.500 botellas. “Es la mayor cantidad de litros que se ha hecho” –testimonia el entrevistado.

La uva llega en acoplados a la bodega, donde se hace el despalillado, prensado, y el proceso de fermentación en los tanques. Luego se realiza el estacionamiento en las barricas y en septiembre se empieza a embotellar para comercializar. “Son vinos jóvenes, tienen capacidad para conservarse, se agregan productos autorizados para que duren más tiempo, como cualquier alimento que se quiera tener por más tiempo”.

“Todas las fases del ciclo de elaboración de nuestros vinos –remarca el arquitecto- son artesanales, con dedicación y pasión propias de un emprendimiento familiar, desde el cuidado de las vides, la recolección de las uvas, la vinificación y el posterior estacionado y envasado, hasta llegar a la comercialización en ferias de regionales o vinotecas de la región”.

Los Aromitos

La Finca Los Aromitos tiene 13 ha de las cuales 6 son de monte nativo, previsto convertirlo en una reserva natural privada; 2,5 ha están destinadas a la plantación de vid y en el resto de la extensión hay plantaciones pequeñas de nuez pecán, olivo y cedrón.

Vinos Ara

La mayor parte de los vinos Ára, en sus cinco variedades, se vende en ferias y algunas vinotecas de la zona. “Nos falta aceitar la comercialización en vinotecas porque tienen que ser lugares que busquen promover vinos de la región; de lo contrario se pierde el sentido. Y, particularmente, debemos resaltar de este lugar cómo influye la tierra, el clima, la humedad en el producto final” – explica el entrevistado.

“En Mendoza hay una cultura del vino y un sistema de complementariedad industrial que acá recién está empezando –agrega-. Está la Asociación de Productores Vitivinícolas de E. Ríos buscando su camino todavía y surgieron bastante rápido muchos productores, pero falta recuperar toda la historia de cómo producir. Hoy hay nuevos métodos, nuevas maneras de hacerlo y se está derribando el mito y la lógica que suponía el vino de la montaña, porque se está produciendo vino en todas las partes del mundo y lo importante es que cada uno tiene la particularidad de su región y no compite con otro”.

Sobre los vinos Ára –indicó- representan a este territorio, a Entre Ríos. “Falta lograr una cierta estabilidad en cuanto a calidad en general para los vinos entrerrianos y saber que esto ya está bien organizado, en realidad se está organizando”- acotó.

“Nosotros –agregó sobre el emprendimiento de sus padres- queremos hacer las cosas bien, es un trabajo muy grande de papeles para que esté todo en regla, se informa todo, controlan todo. Es una bodega, a  eso lo va a consumir una persona después”.

Leandro opina que en nuestra zona se está empezando a descubrir una cultura de consumo de vinos. “Antes la gente buscaba un cierto vino de etiqueta y, por ahí, sabía qué vino era bueno y cual malo. Después se dio un boom de vinos y nuevas etiquetas y nuevas formas de consumo que tienen que ver con vinos jóvenes, no tanto con vinos añejados, etiquetas mucho más modernas, mucha imagen también porque en definitiva buscas etiqueta en las vinotecas”.

La marca

Ára es una voz guaraní que significa día, tiempo, éra, época, cielo, universo, y fue el nombre elegido para identificar los vinos de Finca Los Aromitos, haciendo alusión tanto a los procesos y los tiempos necesarios para su producción como a las virtudes paisajísticas del lugar donde crecen sus uvas.

Al ser una de las lomas más sobresalientes de la zona, el viñedo recibe una permanente brisa y provee una vista panorámica inigualable, colmada de verdes, con las siluetas de las capitales entrerriana y santafesina de fondo y un majestuoso río Paraná rematando su horizonte. Un sitio que invita a disfrutar, contemplar y degustar.

4 Comentarios

  1. Estupendos brindis amigos… para quienes hacemos “Vinos del Litoral” es un enorme orgullo y placer, ser la primer y única distribuidora del país dedicada 100% a la difusión, distribución y comercialización de vinos Entrerrianos. Siempre trabajando junto a los productores, levantamos nuestras copas y por Bodega Los Aromitos brindamos… buena vida y salud!

    • Si afortunadamente hay buenos proyectos en marcha, pero a la fecha ante el INV hay tres con la categoria de Bodegas en Entre Rios, dos inscriptas bajo la jurisdiccion del INV Rosario y Vinos Ara de los Aromitos inscripta bajo la jurisdiccion de INV Santa Fe.-

    • Alba, a esta nota la hice personalmente y te cuento que hay requisitos para cumplir hasta que el Instituto Nacional Vitivinícola te aprueba como bodega, por tanto esta es la tercera bodega aprobada por el INV en la provincia. Hay mucha gente que produce vino y no tenemos que confundir. Por cierto en la zona hay otra gente que produce vino, pero entra en el rango de vino casero.

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