Victoria.- Hace 6 meses Paralelo 32 adelantó que la actividad pesquera podría llegar a colapsar por diversos motivos, aunque con inconvenientes siguieron trabajando. La realidad indica que se han paralizado las ventas al exterior y el panorama amenaza con complicarse.

Sería una obviedad –por lo menos para esta zona costera- explicar que la pesca de río tiene una alta influencia en la economía social local.

Lo que ocurrió la semana pasada con el corte del viaducto fue un fiel reflejo de lo que sucede en el sector; no hay problemas de cupos, sino que se han cortado los contratos. Una  empresa dejó de comprar y ese grupo de pescadores se quedaron sin entrega, esto motivó la protesta. Llegó el fin de semana largo y la medida complicaba la llegada del turismo. Así las cosas, el Intendente solicitó de “gauchada” que otras de las empresas de plaza  les compraran el pescado a estos hombres y se resolvió transitoriamente el problema. Pero a partir de ahora  el compromiso finalizó y esos pescadores no tienen cupos en otros frigoríficos que disponen proveedores fijos.

El responsable de la firma Curimbasa, Carlos Perrin, explicó a Paralelo 32 que ante una falta de regulación por parte del Estado, la actividad queda al margen de las grandes decisiones, por cuanto no representa una fuente de recaudación tributaria importante, como lo es la pesca marítima, y todo se ha dejado librado a los esfuerzos del sector privado y a los vaivenes del mercado. A esto se suma la falta de fuentes de trabajo en nuestra ciudad. La consecuencia de esto último es que una persona que pierde o no consigue trabajo, se hace de una canoa, unas  mallas y sale al río. “Con lo que captura le alcanza para el sustento, pero solamente llega hasta ahí”.  La “población” de pescadores aumentó dos o tres veces en relación a años anteriores.

Situación

Según Perrín, muchas cosas se podrían solucionar para evitar el pago de Impuestos a las Ganancias. Entre otros paliativos, han sugerido la inscripción de los pescadores como monotributistas, porque esto representaría un alivio para las empresas, pero hay una permanente negativa porque la mayoría cobra planes sociales que perderían si acceden a inscribirse en la AFIP. También hay una presión constante por parte de la gente que pesca, que es legítima porque todos quieren ganar algo más con su trabajo, pero se paga en nuestra ciudad el doble de lo que abonan los frigoríficos santafesinos. El kilo puede oscilar entre 5,5 y 6,50 pesos según la calidad y en la vecina provincia abonan entre 3 y 4 pesos.

Países compradores

El sábalo es una carne de inferior calidad que consumen sectores marginales de la población, con bajo poder adquisitivo. Se expende en mercados de barrios o ferias donde se compran productos baratos. “Estos son los lugares donde se colocan, si nosotros queremos exportarlo a Estados Unidos no lo quiere nadie, no le interesan este tipo de carnes”.

Siguiendo el análisis, Perrín explicó que se vendía porque era un producto barato, pero ahora esto cambio, compiten con el pangasio que viene de Asia y cuesta 200 dólares la tonelada, el pollo se vende a 12 pesos el kilo, este lo produce Brasil y es de menor calidad pero la gente lo prefiere al sábalo. “En Colombia, donde estuve, las cámaras están repletas de pollo y pavo subsidiado que vienen de Estados Unidos, y también llega cerdo con la misma característica desde Brasil“. Nigeria dejó de ser un mercado porque no tiene dinero para comprar, mientras que Brasil devaluó. “Con todas estas cosas tenemos que competir y nos ganan”, explicó con claridad.

En diálogo con Paralelo 32 dijo también que siguen trabajando en función de los pedidos puntuales, no se programan entregas anuales y van comprando, completando carga y entregan. Después esperan cerrar otro negocio  y a partir de ahí,  planifican las compras.

La modalidad cambió; actualmente no conviene  acopiar porque las variables económicas, la realidad del mercado y el precio del dólar, no permiten planificar este tipo de negocios. Además se suma el costo de la energía para mantener en frio el producto y el pescado pierde calidad para la venta.

Ayuda del Estado

El pago de guías es altísimo, pueden representar 1 o 2 millones de pesos que recauda la provincia en un mes, esto no representa un monto que modifique los presupuestos pero nadie plantea que ese dinero puede servir como una ayuda de fin de año –hace un “colchón” para  emergencias- que  sale desde el mismo sector. Hay pescadores que se han cubierto por un tiempo con lo que trabajan   pero otros no tienen posibilidades de mantenerse, señaló. “No es problema de cupo sino que falta de venta internacional”.

Queda la expectativa a partir de mediados de enero y febrero para las  ventas  en Semana Santa, pero hay una marcada preocupación en el sector frigorífico con respecto a lo que pueda ocurrir a partir de esa fecha.

Otras opiniones

También directivos de Epuyen coincidieron con estos planteos. Hoy reina la incertidumbre con respecto a lo que puede pasar el año que viene.

La presión tributaria es altísima según explicaron, pero se ha producido un “parate” en el mercado, que preocupa.

Algunos clientes del exterior con los que tenían compromisos de entrega suspendieron las compras y en algunos casos lograron por única vez que les reciban el producto, pero adelantaron que no seguirán los contratos.

Explicaron que esto les está sucediendo a todos los frigoríficos de nuestro país que comercializan pescado de río.

Red social

Para Perrín, los gobiernos hace años que tendrían que regular la actividad del  sector. Se trata de un recurso natural y trabajan personas que no tienen otra fuente de trabajo. Desde el Estado tendrían que tener un cuadro de situación, cuando se producen problemas como los actuales nadie tiene información con respecto a la cantidad de pescadores, necesidades y posibles alternativas cuando la pesca se paraliza como en este caso. “Nada de eso se ha planificado”

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