doctora Patricia Caro

Crespo.- Días pasados se realizó una charla sobre adicciones para jóvenes y público en general, a la que asistieron estudiantes de nivel medio. Disertó la especialista en asistencia de la drogadependencia, doctora Patricia Caro, coordinadora de las áreas de Prevención y Capacitación de la Fundación “Ave Fénix”. La actividad fue organizada por la Comisaría de Crespo, la Jefatura Departamental Paraná de la Policía de Entre Ríos y la Asociación Vecinal de Ayuda a la Comisaría de Crespo, junto con la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”. La actividad se realizó en el salón parroquial.

Previamente, durante una conferencia de prensa, la doctora Caro se refirió a la situación actual con la drogadependencia y la creciente alarma que genera en las familias y las comunidades. Subrayó que en los encuentros con los jóvenes que ella suele realizar “tenemos en claro que la mitad de esos chicos están consumiendo marihuana con una total desaprensión, seguros de que es inofensiva, porque el márketing ha generado ese imaginario social; hay que luchar contra eso porque la marihuana nos lleva a caminos mucho más graves”.

Familia y escuela

En relación a las responsabilidades de las escuelas y las familias sobre el consumo de drogas de los adolescentes, Caro señaló que depende “casi 100% de la familia” que los chicos no consuman y que las escuelas sólo pueden “extremar las medidas para que no haya portación y consumo dentro de las escuelas”. Sostuvo que los adolescentes que empiezan a consumir “están tapando agujeros” por una necesidad de nuclearse con sus pares y hacer lo mismo que ellos “generalmente, por un problema de baja autoestima”, porque “no se ha hablado lo suficiente en la familia para que entiendan que no se pueden dejar llevar de esta manera”. Subrayó que el trabajo de la escuela “tiene que ser preventivo y no represivo”.

Posteriormente, hablando de la ley que reprime el narcomenudeo, Caro señaló que “con la ley no se resuelve el problema, se complica por muchos motivos; uno porque se llenan de personas que venden y consumen, y llenar las cárceles con adictos sin tratamiento lleva a que haya narcotráfico dentro de las cárceles y no se pueda cortar el problema; el 80% de los presos son adictos, sin drogas sería un caos que reventaría la cárcel”.

Hospital de día y terapias

En declaraciones exclusivas a Paralelo 32, Caro analizó la política de los gobiernos nacional y provincial sobre frente a la adicción y el narcotráfico. “Creo que este gobierno le ha metido fuerte a la lucha contra el narcotráfico y eso es plausible. Pero, no ha hecho absolutamente nada en prevención. Lo que vemos en la provincia son algunas intervenciones del personal de Sedronar, que viene a dar algunas charlas o cursitos de prevención, organizados a través de Selca; que no alcanza para nada. Un verdadero proyecto preventivo no se ha armado en ninguna parte de la provincia. Otro problema, enormemente grave, es la cuestión asistencial, que tiene que ver con promover el pedido de asistencia. En el trabajo preventivo hay que trabajar también para que el adicto pida tratamiento. Hay pocos pedidos, y en el caso de pedirlo, allanar las posibilidades de hacer un tratamiento. Para mí es vergonzoso que la secretaría provincial anuncie en su página de Internet que tiene más de 300 centros de asistencia de adictos porque incluye a los centros de salud, donde el adicto puede tener una contención con un psicólogo. Decir esto es no entender absolutamente nada sobre el tratamiento de un adicto. Un psicólogo una vez por semana o cada quince días en un centro de salud, es nefasto para el adicto, porque el adicto encuentra una excusa con el psicólogo. Se justifica con los padres diciendo ‘no me molesten más, estoy en tratamiento’; al psicólogo le dice ‘voy muy bien, no consumo’. Y así hace lo que quiere. El tratamiento de un adicto debe ser muy restringido para el adicto porque hay que desconectarlo del consumo. Eso no se logra fácil porque es un esclavo de la necesidad de droga, el cerebro se lo pide y solo no puede”.

–  El adicto en aislamiento en una comunidad terapéutica para recuperarse después sale de vuelta a la misma sociedad donde se drogó.

—  La comunidad terapéutica no es la mejor metodología. La mejor metodología es ambulatoria y es el hospital de día. La comunidad terapéutica no involucra la resocialización del adicto, sobre todo si está fuera de la ciudad y de la familia. No involucra tratamiento de la familia y la reinserción social y laboral. El hospital de día, que tiene 8 horas al adicto en la institución y el resto en casa, involucra, necesariamente, a la familia, que es responsable de cortarle las juntas, impedirle el uso de redes sociales. El familiar está comprometido y logra el corte con las ‘juntas’ y también se hará responsable cuando empiece el período de reinserción, que es la tercera face, donde deberá llevarlo a hacer deportes, capacitaciones, trabajo. Cuando se le dé de alta estará absolutamente integrado. El mejor tratamiento es éste, el hospital de día, que involucra todos los días trabajar en forma ambulatoria.

–  Ex adictos suelen recordar que cuando estaban haciendo tratamiento psicológico convencional, ‘lo pasaban pa’l cuarto’ al profesional. ¿No están faltando más capacitaciones específicas de los profesionales?

—  Lo que está faltando es que el profesional psicólogo entienda que no puede tratar en su consultorio a un adicto. Cuando recibe a un adicto debe derivarlo a un tratamiento específico para la adicción porque a él ‘lo van a pasar para el cuarto’. No hay forma que un psicólogo se capacite para tratar en consultorio al adicto. No hay manera. No va por consultorio, va por el corte total de las posibilidades de consumir. El tratamiento es el consultorio más las ocho horas por día con control estricto en el hospital de día donde aprende a vivir de nuevo el adicto. El hospital de día funciona como una comunidad terapéutica donde los terapeutas funcionan como padres y ellos funcionan entre sí como hermanos. En el caso mío, funciono como la abuela de los pacientes. Al no ser psicóloga tengo el ‘changüí’ de abrazarlos y mimarlos, porque soy vieja y cumplo un rol de abuela. Todos estos roles, que los socializa de nuevo y les va enseñando límites. Hay que reeducarlos.

–  ¿Hubo un empeoramiento de las adicciones en los últimos años?

—  Uno de los problemas graves que estoy viendo se da en escuelas. Ahí veo que las escuelas son incapaces en este momento de poner ningún tipo de límites, los chicos no responden a ninguna autoridad porque la escuela ha cedido el concepto de autoridad. Ejemplo: me han llamado de un pueblo a dar una charla y el director me dijo que podía tener pocos alumnos porque tuvieron hora libre y se fueron. Yo le respondí al director: ¿Ud. convoca a una persona que tiene que sacar su auto a la ruta, gastar nafta y venir hasta acá y deja a los chicos que se vayan cuando tienen concertada una charla’. Me respondió: ‘No se los puede retener a los chicos’. Entonces, si las escuelas están cediendo autoridad y no pueden poner límites, vamos mal. Porque los padres no pueden y la escuela no puede, entonces, esto va muy mal, realmente.

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