En este nuevo mundo del vino la presencia del sommelier es de suma importancia. Tanto para quien se sienta en un restaurante esperando una recomendación que armonice con su plato, como para los propietarios de los restaurantes, que necesitan una guía para diseñar sus cartas de vinos lo más completas y amables para el cliente.

El sommelier es un guía que va dejando atrás la típica figura de arrogancia y conocimiento por la amabilidad del servicio. “Las nuevas generaciones han encontrado una manera más descontracturada de comunicar los vinos y en algunos casos, los sommeliers tienden a convertirse en celebrities”, observa Federico Ruiz, de Nieto Senetiner.

Y como dice Alberto Arizu, “es un plus para el consumidor. Siempre y cuando no caiga en un narcisismo desmedido, que hace perder valor a sus recomendaciones. Su preparación profesional es de gran valor”.

Marina Beltrame, directora de la Escuela Argentina de Sommeliers, recuerda que antes había pocas marcas en el mercado y los vinos se vendían solos, pero hoy se requiere personal calificado para asesorar a un consumidor muy curioso. Como comenta Alfredo Sáenz, de Enogarage, son quienes ponen en valor al vino como parte de la cadena y quienes tienen el poder de estar en contacto con el consumidor. La creciente cantidad de sommeliers que se reciben por año en el país es parte de la evolución que está teniendo la industria del vino.

Como explica María Barrutia, directora del Centro Argentino de Vinos y Espirituosas, el sommelier es el lazo entre el consumidor y el productor, y es importante que pueda bajar la información siempre acorde con el interés del que consume. “Si el sommelier transmite que el vino es algo complicado, está cometiendo un error. El vino en nuestra cultura es un producto cercano y desde ese lugar debe pararse el sommelier”. Respecto de su lugar en el circuito, asegura que en los restaurantes y hoteles también creció mucho su figura. Se ha convertido, finalmente, en un ser vicio más para el comensal que va a pasar un buen momento y a disfrutar de una grata experiencia.

“Hoy, casi todos los restaurantes que prestan atención al servicio buscan tener sommelier, en muchos de ellos su presencia es obligada y el público ya la espera. Como la Argentina es un importante país productor de vinos, hay muchos puestos de trabajo en el área de comunicación de las bodegas que hoy ocupan los sommeliers, así como también en el área de venta de vinos en bodegas y vinotecas”, concluye.

 

*Por Sabrina Cuculiansky, autora de “El vino en zapatillas” de Editorial Albatros

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here