Crespo.- El consultor de empresas Carlos Sosa será uno de los expositores del 2º Congreso Regional de Liderazgo, Neurociencias y Coaching, que se realizará en la sede Paraná de la Universidad Católica Argentina, entre el 2 y el 3 de agosto próximos. En una extensa entrevista habló de su especialidad, el coaching (del inglés to coach, entrenar; método para instruir o entrenar a personas, con el objetivo de lograr metas y desarrollar habilidades; se utiliza mucho en capacitaciones para empresas y organizaciones en general, N. de R.). En extenso diálogo con Paralelo 32, Sosa se refirió a conceptos de su especialidad, como el rendimiento sustentable, las emociones y su relación con los ámbitos laborales; o el resentimiento, una de las más emociones más difíciles de neutralizar.

–  ¿Qué es rendimiento sustentable?

—  Cuando hablamos de rendimiento, hablamos de desempeño en el ámbito laboral. En la vida personal, el rendimiento lo tomamos como felicidad, aprendizaje transformacional. Porque al fin y al cabo, rendir bien es sentirse bien, estar bien con uno mismo, estar bien con los demás. Y sobre todo, le incluimos la palabra que tiene que ver con lo sustentable o lo sostenible. Para que el rendimiento sea sustentable, debe tener cuatro dimensiones: una dimensión técnica y operativa tradicional; una dimensión comportamental, que tiene que ver con las competencias; una tercer pata que es la biológica y mental; la cuarta pata tiene que ver con los hábitos saludables. En esta era digital, donde determinamos que somos seres emocionales que tratamos de justificarnos racionalmente; hay una relación cada vez más estrecha entre técnica, emoción y hábito saludable. Por ejemplo, puedo interpretar que la comunicación – ya que estamos en un medio de comunicación –, es una técnica, cómo decíamos antes. Entonces, íbamos a capacitar a las empresas para que la gente mejore su técnica de comunicación: sus habilidades, dónde mirar, qué tono de voz utilizar. Eso era el oficio técnico. Pero resulta que la comunicación también tiene que ver con la interpretación. Porque yo digo lo que digo, y vos entendés lo que entendés. Si yo, emocionalmente, no soy confiable para comunicar, para ser empático, no voy a tener una comunicación efectiva. Hay otro aditamento que aporta la neurociencia. Si descanso mal, si tengo menos de 7 horas de sueño, mala alimentación, mi comunicación tampoco va a ser buena, porque nuestros estados de ánimo y nuestras emociones están influidos por cómo nos alimentamos, como comemos, y como descansamos. No es lo mismo tener un descanso de 4 o 5 horas, que tener un descanso de 7 horas. Con 7 horas me siento menos ansioso, más seguro; si ceno bien, porque tengo que presentar un informe a la mañana, influirá en las maneras de presentarme lúcido y hábil. Pero si voy a una peña con los amigos y tomé y comí y…no voy a tener la mejor mañana. Lo que no significa que no lo tenga permitido.

– Cada cosa en su momento. Si mañana es un día clave, mejor no salgo de joda hoy.

— Exacto. Antes, a la palabra rendimiento no le agregábamos ‘sustentable’ porque con rendir y con la técnica bastaba. Con poca competencia en el mercado, con poca puja por el mismo espacio, la oferta decía ‘quiero venderte esto a vos, que sos mi cliente y te lo voy a vender con esta calidad’. A vos no te quedaba otra posibilidad que aceptarlo. No había más que una revisión técnica del trabajo, con pulir la técnica alcanzaba para rendir mejor. Hoy, en un estrecho nivel de competencia, de presiones, de frustraciones, de mucha información, se necesita potenciar el rendimiento. Necesitamos incorporar otras facetas que están por fuera de la técnica tradicional, relacionadas con el componente emocional. Ahí doy un ejemplo que me gusta: Messi. Es el más dotado como jugador de fútbol, y con el nivel técnico más alto. Sin embargo, su rendimiento en el Barcelona no es el mismo que en la selección argentina. ¿Por qué? El fundamento es que el entorno emocional que tiene en el Barcelona, no es el mismo que en Argentina.

–  Eso, el Barcelona lo ha trabajado y la selección nacional no.

—  Exacto. Tiene que ver con la continuidad de los procesos, con el liderazgo, con la cultura argentina. En este caso, no significa que los argentinos tenemos que organizarnos para Messi. Estoy dando un ejemplo puntual de lo que sucede con alguien que hace las mismas cosas allá que acá. Pero los resultados finales no terminan de ser iguales. Me pregunto: ¿será que Messi tendrá algunas emociones que le son disfuncionales y le condicionan la técnica?

Cuerpo y emociones

– En el caso Messi, hubo un tiempo que se pasaba vomitando en los partidos. Se notaba una gran carga de presiones a nivel corporal.

—  Totalmente. Es bueno el ejemplo cuando analizamos la tercera dimensión que es la biológica y mental. Hay un referente muy importante en neurociencia, el investigador Antonio Damasio, que habla de los indicadores somáticos. Dice que tenemos en primer lugar un estímulo externo que detecta nuestro cerebro instintivo-emocional, nuestro cerebro más primitivo que reacciona a los 125 milisegundos. Esa reacción fisiológica la vemos reflejada en el cuerpo y luego recién en nuestra mente. Proyecta esa emoción y cuando llega a la parte cognitiva, se transforma en sentimiento. La conciencia actúa a los 500 milisegundos, en medio segundo. La emoción se entera que hay un estímulo externo en medio parpadeo, la razón se entera al medio segundo. Entonces, en ese estímulo externo el proceso continúa en una afección corporal y nuestro cuerpo registra todas las emociones.

–  ¿Pasa primero al cuerpo y luego a la mente?

— El estímulo llega al cerebro instintivo emocional en 125 milisegundos, pasa al cuerpo, y soy consciente luego. Voy caminando por la calle, tengo miedo de una persona que voy a cruzar, no sé si me va a robar o agredir. El cerebro instintivo-emocional lo detectó y mi cuerpo se paraliza, luego actúan los lóbulos prefrontales del cerebro, que detectan que lo que me está pasando en ese circuito emoción-cuerpo-conciencia, es el miedo que me está dando, que me paralizó, me dio taquicardia, palpitación. Y luego soy consciente del miedo, entonces vuelve la tranquilidad. ¿Cuál es la diferencia entre una emoción y un sentimiento? Que el sentimiento es una emoción consciente.

–  ¿Ahí ya utilizo la razón?

—  Exactamente. Eso pasa en los 500 milisegundos. Obviamente, puede tardar más en algunas situaciones, pero ese es el circuito. ¿Esto se puede mejorar? Hay un ejercicio sobre anticipación emocional. Por ejemplo, si tengo un examen, debo tener una charla con mi jefe, o una conversación dura con mi hijo. Una forma de gestionar la emoción, es visualizando el futuro, trayéndolo al presente, recrear ese evento futuro. Por ejemplo, el examen: ver el aula, ver la foto de los docentes, cómo me van a tomar el examen, etc. Es una forma de entrenar el cerebro.

La cábala

–  Es común ante un examen por ejemplo, tener una cábala. ¿Qué es la cábala?

—  El cerebro busca todo el tiempo no gastar energía. En la cábala hay una cuestión de fe. Cuando estudié Ciencias Económicas, yo pasaba a rezarle a Santa Rita antes de los exámenes. Y si no pasaba por ahí, no iba tranquilo. Eso ayuda, es un tema emocional, es inconsciente. Es tener un apoyo psicológico, porque es como tener un bastón. Sin eso, me falta algo. Es una especie de ‘desestresor’, baja el nivel de estrés porque baja el nivel de ansiedad.

–  ¿Está relacionado con la anticipación emocional?

—  No. La anticipación emocional tiene mucho más de conciencia; la cábala es ‘alguien que me está acompañando’ para no ir solo a la batalla. Juntos somos más. Algunos cambian la cábala porque no surtió efecto una vez. Muchos técnicos de fútbol lo hacen. Perdí con una camisa, la cambio. Gano con esa camisa, la mantengo.

–  La anticipación emocional es incorporada dentro de una estrategia más razonada.

—  Consciente, porque estoy planificando, programando, preparando ese evento futuro.

Estrategias militares y empresarias

–  ¿Por qué hay tanto uso de estrategas militares para coaching: Sun Tzu, Clausewitz? ¿Qué tienen en común con capacitaciones empresariales?

—  Hay una característica que trabajamos mucho en liderazgo y rendimiento. Vengo del palo de la Ciencia Económica, como consultor, trabajamos en ayudar a cambiar. Una persona creativa conecta cosas que en principio no tienen relación alguna, o que parecen distintas. Me gustó mucho cuando un mozo traslada una bandeja. Es el líder de una estructura, que puede ser un equipo de trabajo. La lleva junto al cuerpo en una estabilidad dinámica. Puedo ver el mozo, lo conecto con la estabilidad dinámica y lo puedo conectar con el tipo de liderazgo que puedo tener. Porque a veces los líderes demasiado ansiosos, provocan caos en la organización porque están pensando en el futuro, en la estrategia, y no tienen en cuenta las capacidades, las habilidades y las emociones de su equipo. Por otro lado, hay líderes que se quedan festejando el Mundial 78, y viven de la historia, de la nostalgia. Viven en el resentimiento, tiran su equipo para atrás, cuando el equipo quiere ir para adelante. No están en equilibrio. El equilibrio dinámico es marchar. Si esto lo llevo al tai chí, arte marcial, ¿qué puedo tomar del tai chí? ¿Es una defensa personal o es una filosofía de vida? ¿Qué puedo sacar de la filosofía de vida del orientalismo? El tipo está en puntas de pie, hay que estar en equilibrio constante para esquivar los golpes de la vida y movernos. ¿Qué enseña el tai chí? Que nacemos seres flexibles, blandos, y morimos rígidos. Si lo llevo a una empresa, la empresa crece y puede innovar cuando es flexible, cuando es blanda, no cuando es dura y rígida. Entonces, contestando. Sun Tzu tiene muchísimo que ver. Todo lo que tenga que ver con negociación, con una estrategia militar… Al fin y al cabo, el que tiene que gerenciar, está en un mercado… Lo conecto con lo anterior. Mi trabajo antes se basaba en depurar la técnica, solamente. Hoy tengo que conectar muchísimas cosas, porque tengo un mercado, tengo rivales, tengo competidores. Tengo que utilizar la estrategia para saber cuál va a ser mi nicho de mercado, el segmento al que voy a apuntar, las emociones de mi equipo, las fortalezas. Reconocer el miedo como aliado, no sólo apostar a la cábala. Cuando tenía 12 años jugaba al fútbol. El técnico nos decía ‘en una final no pueden tener miedo, el miedo es de los cobardes’.

–  El miedo mantiene en tensión.

—  Bienvenido si vamos con preocupación a rendir o a jugar. Nosotros utilizamos el esquema de un velocímetro. Velocidad cero, al otro extremo 180 y al medio 90. Si fuera el velocímetro de la ansiedad, cuando marca cero, estoy fuera de foco, relajado, despreocupado. Si estoy en 180, estoy estresado, con sobrecarga de energía. Puedo estar en 135 o puedo estar en 45. La pregunta es ¿qué actividad voy a realizar? Cuando estoy en una peña con mis amigos en un asado, pongo la ansiedad en cero porque tengo que disfrutar y relajarme. Si tengo que rendir un examen, pongo la ansiedad en el tramo de 90 a 135, porque necesito hacer foco, atender, inhibir otros impulsos y concentrarme. ¿Qué decimos con esto? Que las emociones son funcionales o disfuncionales, de acuerdo a la situación que quiero llevar.

El velocímetro de la ansiedad

–  En la sociedad actual, en una empresa tipo, ¿dónde está puesto el velocímetro?

— ¿Qué veo en lo que me toca observar? Veo que la gente está en dos velocidades distintas. Cuando es exigida veo a la gente en una zona de queja, en zona de confort. La ansiedad por debajo de 90. Pero cuando estamos en el semáforo y pasa otro y me grita, pongo la ansiedad o el enojo en un velocímetro sumamente alto. Veo que hay mucha zona de queja. El líder lo debe entender muy bien. Porque al cerebro, que no le gusta gastar energía porque siempre está en términos de supervivencia, lo hago pensar, lo estoy sacando de su zona de confort. Si estamos en un asado y me querés hacer pensar, te digo ‘dejá de hincharme, quiero relajarme, mirar mi celular’. El celular es adicción y las adicciones están en la zona de confort, por debajo de 90 en el velocímetro que planteamos.

–  ¿Todas las adicciones están por debajo de 90?

—  Te diría que sí, pero fijate que son dos caras de la misma moneda. Si soy adicto y busco ‘volar’, estoy en zona de ansiedad, en 180, tomo la droga y paso a zona de relax, zona de placebo; quedo en cero y vuelvo a recorrer todo el velocímetro. Cuando hablo de droga, también puede ser el celular o cualquier fenómeno adictivo.

–  En neurociencias se asume que estar respondiendo más de cuatro llamadas por día, estresa.

—  ¿Y el wattsapp?, que entramos 250 veces por día. Ahora, el recurso más escaso en una empresa tiene que ver con la atención. Antes se decía que el recurso más escaso era el dinero, luego dijimos el tiempo. Y hoy, el recurso más escaso en la empresa del siglo XXI es la concentración y la atención. Sostenida en el mismo tema, un adulto sostiene la atención 20 minutos y un niño, 10 minutos. Para dar clases de 45 minutos y trabajar ocho horas, hay que parar. El docente debe preparar las clases para ciclos de 10 minutos; en el laburo vamos a encontrar una reducción de la carga laboral por más calidad y menos cantidad, y con muchos ocios activos.

–  Esa es la teoría. En la práctica, ¿qué está pasando?

—  En la práctica, en un congreso ¿qué se busca? Generar cultura, generar cambios. Nosotros venimos a generar masa crítica para cambiar. Volviendo al velocímetro y con Sun Tzu. Alguien que planifica está con ansiedad, el velocímetro cerca de 180. Un ejercicio de anticipación emocional lo estoy trabajando con los lóbulos prefrontales del cerebro, anticipándome a una emoción.

Abogado del diablo

–  ¿No siente que a veces está trabajando de ‘abogado del diablo’? Parece que sus asesoramientos apuntan a que las personas trabajen cada vez más cansándose menos. Les dice cómo hacer 60, porque 20 ya no alcanza, pero en un espacio para 10.

— A veces me lo pregunto para mí mismo. Porque nosotros somos esponja de la ansiedad de toda la gente. Nuestro espíritu final tiene que ver con el desarrollo humano. Vuelvo al principio, cuando dije que para nosotros rendimiento es igual a felicidad. Entonces, creo que parte de nuestra existencia tiene que ver con ser más felices. Muchas veces te sentís que sí, que sos ‘abogado del diablo’. O que la empresa que te contrata la estás defendiendo vos y es atacada por los propios dueños. Lo que me propongo es encontrar armonía, ayudar a encontrar equilibrio y eso a veces se parece a remar contra la corriente. En cualquier red social se puede ver la regla 10-80-10. Un 10% de la gente quiere cambiar, está comprometida, es optimista, está con la causa, ama lo que hace. En el otro extremo, 10% odia ir a trabajar, vive en el resentimiento. Ese 10% negativo es el que siempre pone palos en la rueda. Y el 80% hace ‘la plancha’. Está ahí. Cuando comenzamos a trabajar en una organización, busco primero el 10% positivo que va a contagiar el cambio y va a ‘vender’ las ideas al 80%.

El resentimiento

–  ¿Se puede reconvertir el 10% negativo?

—  Hay una emoción muy difícil de trabajar para mí, el resentimiento, que es un círculo vicioso de volver a sentir, re – sentir la misma situación que llevó a la negatividad. Puedo llegar al resentimiento con algo que en comunicación son los ‘inconversables’. Los enojos que no comunico a alguien. El enojo es un acto de tirar la cadena, como en el baño. Los enojos acumulados por no ‘tirar la cadena’ sabiéndolos expresar a tiempo, se transforman en resentimiento.

–  ¿Cómo trabaja con el resentimiento?

— Me pasó en una empresa, con gente nueva de Recursos Humanos. Todo el tiempo quejándose. Porque muchos creen que si se van de un lugar donde están van a ser más valorados, van a ir al mejor lugar, que lo pueden encontrar afuera. ¿Por qué pasa eso? Porque tienen problemas de expectativas. ¿Qué es el enojo en estos casos? La diferencia entre una expectativa que me formo y la realidad. La diferencia es la desmotivación o la frustración. Estando donde está, la gente suele tener la expectativa de que va a encontrar algo mejor, hasta que se encuentra con la realidad y viene la frustración nuevamente. El primer problema de las empresas son sus líderes que no son líderes. Al principio de una relación profesional, trato de darles credibilidad y posibilidad a todos, porque busco que el resentimiento se transforme en amor por algo. A partir de un nuevo vínculo, nace una nueva confianza, pero si la persona no hace algo por sí misma, ‘muere’ ahí.

El congreso

El 2º congreso regional de Liderazgo, Neurociencias y Coaching “Funcionalmente para un rendimiento sustentable”, se desarrollará entre el miércoles 2 y el jueves 3 de agosto, de 13 a 20, en la sede Paraná de la Universidad Católica Argentina (Buenos Aires 239).

El Congreso tendrá como eje de trabajo el “rendimiento sustentable”. Disertarán, junto a Carlos Sosa, el especialista en medicina del estrés Daniel López Rosetti; Roberto Rosler, experto en neurociencias; Carlos Logatt, presidente de Asociación Educar; Santiago Teisaire, neuropsicoeducador; Jonatan Loidi, especialista en Habilidades Gerenciales; y el triatleta Martín Kremenchuzky, con síndrome de Usher (trastorno genético de sordera o hipoacusia y ceguera), ejemplo de lucha y superación.

Por más información: página web: sosayasociados.com; correo electrónico: marketing@sosayasociados.com

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