KODAK Digital Still Camera

La doctora Gloria Waigel es una conocida médica pediatra de la ciudad de Crespo. Por su consultorio pasaron a lo largo de casi cuatro décadas tres generaciones de niños, madres y padres. Actualmente, sin dejar la pediatría y la medicina tradicional, está incursionando en nuevas técnicas de medicina alternativa, como la biodecodificación. En extensa charla con Paralelo 32 explicó de qué se trata. “La biodecodificación o decodificación biológica, es una forma de terapia que está desarrollándose desde diversas especialidades médicas y psicológicas como medicina alternativa. En trazos gruesos implica estudiar cómo ciertas emociones, traumas o shock, han influido en el desarrollo de determinada enfermedad en un paciente”.

–  ¿Qué tipo de medicina es la biodecodificación?

—  Es una medicina alternativa. Hay terapias alternativas que ayudan a la medicina tradicional. La biodecodificación no está contra la medicina tradicional.

–  ¿Quiénes fueron los precursores de la biodecodificación?

—  Empieza desde la parte psicológica a fines del siglo XIX con Sigmund Freud, que estudia ciertas enfermedades como neurosis, histerias, psicosis, con explicaciones que surgían de la mente. Se fue aplicando a las enfermedades. Otro fue Carl Jung, también psicoanalista como Freud, que habló del ‘inconsciente colectivo’, que es cómo funcionamos todos con distintos arquetipos. Otra teoría dice que cada enfermedad tiene una afectación psíquica, y se empieza a hablar de enfermedades psicosomáticas, donde la psiquis tiene que ver con el soma, el cuerpo. Otros precursores hablan que uno se enferma por la psiquis, por la mente. Después aparece Ryke Hamer, un oncólogo clínico alemán, el padre de esta especialización. Ejercía la medicina tradicional y tuvo una anécdota personal que lo afectó mucho y lo llevó a la biodecodificación.

–  ¿Qué le pasó?

—  Estando de vacaciones en el Mediterráneo, junto a donde estaba había un yate de un príncipe con una fiesta. Hacen un disparo y la bala hiere al hijo de Hamer, Dirk. El chico de 20 años muere al cabo de cinco meses de estar en terapia. Después de la muerte, Hamer y su esposa desarrollan simultáneamente cáncer de testículo, él; de ovario, ella. Se propone investigar qué les pasó a ambos, con cáncer en las gónadas. Comienza a hacer investigaciones sobre esas coincidencias, las relaciona con situaciones de otros pacientes que ante un shock grande desarrollan enfermedades del tipo cáncer.

Estrés psíquico y emocional

–  A menudo decimos que le apareció una enfermedad grave a alguien cuando ‘bajaron sus defensas’ después de un período de estrés muy grande y prolongado.

—  Sí. Es lo que la gente mira, es una realidad. Hay un estrés fortísimo, psíquico y emocional y luego aparece la enfermedad. Hamer deja de mirar la enfermedad desde el punto de vista tradicional, de la medicina alopática. Ve que llegó la enfermedad luego de un choque psíquico fuerte, cuando se ha vivido algo tremendo. Lo vio en distintas personas. Lo estudió en el cáncer, que consideramos una enfermedad dura. Salió de la medicina tradicional y empezó a ver desde otra puerta. Entonces, ideó las que ahora se llaman cinco leyes biológicas de Hamer. La primera expresa que el shock se lo vive en soledad, no se lo puede decir, lo vive uno dentro suyo. Y ese shock, sin poder expresarlo, a uno lo enferma más. La emoción marca la enfermedad. Él fue capaz de relacionar cada ‘re-sentir’ de la persona, la bronca, la rabia, la tristeza, con la enfermedad. Descubrió el paso del cerebro a la célula y fue la llave de lo psicosomático actual. Él pone en marcha la teoría que se llama Nueva Medicina Germánica. Completó lo de Freud, porque dice que en el cerebro la persona sufre una enfermedad profunda emocional y ‘la manda’ a un órgano. En el cerebro, cada órgano tiene su área cerebral que lo controla y allí notó diferencias. Por ejemplo cuando aparecía algo en el hígado, vio que en el cerebro aparecía como un ‘blanco’, un focus. En alrededor de 2 mil pacientes con tomografías computadas, descubrió ese blanco. En las tomografías veía cómo las enfermedades duras, como el cáncer, aparecían en la zona cerebral correspondiente con su marca. La nueva teoría se expandió por Europa, cada profesional se fue apropiando de la investigación de Hamer y desarrolló sus propias teorías. Hamer asociaba las emociones con la enfermedad y empezó a plantear que podía tratarse la enfermedad sin necesidad de medicamentos.

–  ¿Incluso el cáncer?

—  Hasta ese punto. Hamer de hecho se curó de su cáncer sin quimioterapia. Su señora falleció de cáncer de ovario, varios años después. A Hamer lo persiguieron, le quitaron la matrícula, lo pusieron en la cárcel, lo trataron de loco, murió exiliado en Noruega el año pasado. El planteaba la curación solamente ‘de palabra’, solamente viendo que la persona reflexione y se interiorice qué le pasó antes de enfermarse. Eso vino a decir.

–  ¿Con ese procedimiento destruía el foco en el cerebro?

—  No sé si volvía a hacer tomografía después que curaba, pero cuando detectaba el focus decía ‘acá está el órgano donde este señor tiene, en el cerebro, la enfermedad que le aparece en esa parte del cuerpo’. Cuando vio que el sello de la enfermedad estaba en un lugar del cerebro, se preguntaba ¿por qué? Llegando a la conclusión que estaba jugando una emoción y que la enfermedad aparecía por esa emoción. Hamer se peleó con los laboratorios tradicionales y con la academia médica establecida en ese momento.

Medicina tradicional y alternativa

–  ¿Ud. hace solo biodecodificación?

—  Yo sigo haciendo también medicina tradicional, sigo en la pediatría, y siempre digo que los pediatras somos distintos a otros médicos. Buscamos el ambiente sano, vemos la familia, hacemos mucha puericultura, los controles de salud, es otra cosa. Cuento la historia de Hamer, que lucha contra las grandes corporaciones farmacéuticas de su propio país. Imaginate que venga ‘un loco’ a decir algo como que se puede ‘curar con la palabra’, aunque no es solo con la palabra. Se tuvo que ir de Alemania. Siguió trabajando, tuvo muchos discípulos. En Francia, Marc Fléche pudo comprobar que los descubrimientos de Hamer eran correctos. Fléche estudió sobre lo vivido y re-sentido antes del conflicto desencadenante.

–  ¿Qué es lo re-sentido?

—  Es lo que voy a volver a sentir. No es el habitual resentimiento, estar enojado con alguien. Fleche va analizando conflictos que se agregan a la teoría de Hamer, hasta llegar a la actual biodecodificación o decodificación biológica. Descubre conflictos que son ‘programantes’ y se da cuenta que muchos conflictos están relacionados con la historia personal del individuo y con su genealogía, sus antepasados. Se van descubriendo ‘ciclos biológicos celulares’, que cada tantos años se produce lo mismo. Habló del ‘proyecto sentido’, relacionado con los padres, qué cosas pasaron antes que el hijo nazca. Comienza a introducir otras cosas, además de la Nueva Medicina Germánica de Hamer con sus blancos y marcas en el cerebro generados por sentimientos. Claude Sabbah, otro francés, añade a la teoría de Hamer lo que ahora llamamos ‘biología total’. Hay otros estudios desde la Programación Neurolingüistica (PNL), hay psicoanalistas, homeópatas.

Llegar a la terapia

–  ¿Cómo llegó Ud. a esta terapia?

—  Personalmente a mí me pasaron cosas y quería explicarme por qué me pasaban. Yo, médica formada en una universidad como la de Córdoba, tradicional, siempre la ejercí hasta que, quizás en forma fortuita, me quería explicar ciertas cosas que me pasaban. Alguien me propuso ver en Youtube videos de Enric Corbera, psicólogo español que hace ‘bioneuroemoción’. Me pareció interesante porque explicaba las enfermedades desde otra etiología que aquella en la que los médicos nos formamos. Muchas veces los médicos tapamos los síntomas: si el paciente tiene un dolor le damos un medicamento conocido, pero no sabemos por qué tiene ese dolor. Muchos síntomas se tapan y no se llega al punto de por qué aparecen. Empecé a buscar, me fui a Rosario en 2016, hice un curso con una médica homeópata, Nadia Giraudo, sobre “Cuerpo, Mente, Alma”. Ella pone otros campos, como las terapias de Flores de Bach, las terapias con música. A mí me interesaba sólo la parte más biológica, la decodificación biológica. Ese curso me abrió el cerebro a muchas cosas, al principio me costó escuchar cosas que ella decía, pero seguí. En 2017, como me gustaba seguir investigando dentro de esto, hice otro curso centrado en la decodificación biológica con Fabián Garella. Trajo muchos conceptos e investigaciones sobre la genealogía. Otro investigador es el alemán Bert Hellinger que desarrolló la teoría de las constelaciones familiares, una terapia que postula que los miembros de una familia se influyen entre sí en su salud. Son teorías que no gustan mucho ni a psicólogos ni a médicos. A mí me costó enormemente tener que decir a mis colegas qué era decodificación, explicar que los sentimientos y emociones pueden generar enfermedades. Garella dice siempre que no heredamos enfermedades. Es habitual escuchar a una mujer decir ‘mi marido es diabético porque el padre y el bisabuelo lo fueron’. No es así, heredamos los conflictos que traemos de nuestros ancestros. ‘Si nuestros padres fueron así, nosotros somos así y nuestros hijos serán así’. Y ese ‘ser así’ te hace proclive a tener las mismas emociones y repetir historias familiares. Son programas que los ancestros mandan en el inconsciente.

Programaciones familiares

–  ¿En la etapa de gestación esas programaciones familiares ya nos están condicionando?

—  Sí, porque allí entra a tallar la genética y la epigenética. La genética ya no es la misma de antes. Ahora se habla de epigenética, que incluye todo lo que se vive alrededor de uno, que tiene que ver con la cultura, con el lugar donde se vive…

–  Tengo entendido que investigadores genetistas descubrieron científicamente que los genes de un individuo pueden cambiar a partir de situaciones que ha vivido.

— Exactamente, eso se llama epigenética. El Premio Nóbel Bruce Lipton dio vuelta el tema de la genética con la epigenética. En su libro “La biología de las creencias” empecé a mirar todo esto y lo experimenta en laboratorios. Es un científico, no es un charlatán. Entonces uno dice ¡ah, qué es esto! Después, podés usar las Flores de Bach que restauran energías, o la medicina china.

–  Algo está cambiando con estos temas.

—  A mí me invitaron desde la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, para un curso sobre estos temas. Que hagan un curso sobre la Nueva Medicina es importante porque indica que hay médicos que están viendo esta parte de la medicina. Y el señor que vino a dar el curso era un médico mexicano, generalista, que fue seguidor de la Nueva Medicina Germánica. Las cosas se van sumando. Cuando la facultad decidió avalar el curso, me terminó de convencer que había que mirar estas teorías y terapias. Hamer, la teoría psicoanalítica, la epigenética, la idea de que cada persona al nacer trae sus conflictos y que se enferma por ese conflicto, y no porque heredamos enfermedades. Tres meses antes que la madre se embarace, alrededor de la pareja ya hay una ‘epigenética’, se puede decir. Como médicos sabemos que lo que vivencia la madre en el embarazo afecta al niño posteriormente, eso ya es parte de la medicina tradicional.

Sesión de biodecodificación

–  ¿Cómo es una sesión de terapia de biodecodificación?

—  Yo hago lo siguiente. Le doy al paciente una ficha para que me dé sus datos personales y le pregunto qué quiere decodificar. A veces se quiere decodificar un conflicto, otras una enfermedad, una gastritis, o pueden ser esterilidades, abortos recurrentes, lo que sea. Pregunto si es casado o soltero. Si es diestro o zurdo, porque es muy distinto el hemisferio cerebral que actúa, las características de las personas son distintas si son diestros o zurdos. Como soy pediatra, hay gente que quiere decodificar a los hijos, por ejemplo, por alteraciones de conducta. No se decodifica personalmente a los niños hasta los 7 u 8 años, siempre hay que decodificar a los padres. Porque toda enfermedad de un niño hasta esa edad, es del papá y la mamá, no es de ese niño. Principalmente la mamá. Se le pregunta cómo vivió el embarazo, cómo pasó su gestación, como nació el niño. Hasta los tres primeros años de vida, como pediatras ya lo sabemos, el niño está muy pegado a la mamá. Eso ha cambiado mucho en los tiempos que corren, porque los chicos están ya desde los 8 meses en guarderías. Toda la cosa externa que le viene no es sólo la de su propio hogar.

–  ¿Puede decodificar a un adolescente?

—  Un adolescente ya puede entrar en decodificación. Yo le doy mucha importancia al árbol genealógico, con fechas de nacimiento y de defunciones de abuelos y otros. Se van sumando cosas que no tienen directa relación con la enfermedad, pero van sumando puntos de referencia. Generalmente, la persona que va a la consulta, a partir de responder esas y otras cuestiones, sola se va dando cuenta por qué se enfermó. A veces, tenemos que hacerle ver a la persona consciente lo que le pasa o le pasó en su vida. Para que la terapia sirva, la persona no debe guardarse nada. Pasa lo mismo que en una sesión con el psicólogo o una confesión con un cura. Porque si uno se guarda cosas o miente en algo, no sirve la decodificación.

– Estas nuevas terapias parecen indicar que muchos médicos, si no son meros mercenarios, se están encontrando en la consulta cotidiana con cosas que no pueden resolver.

—  Creo que sí. Además la gente no es ‘tan sonsa’ ya. La gente busca cosas que le hagan bien. ¿Los medicamentos no se hacen acaso de plantas? Si vos empezás a ver que con estas terapias te podés curar… Y no hemos tratado el tema de la alimentación, que también puede curar. Con la decodificación yo descubro por qué empezó la dolencia a nivel emocional, después la puedo curar con medicina tradicional, con Flores de Bach, con terapia, con plantas y tecitos, con lo que el paciente acepte. Busco la etiología. Jung escribió: ‘Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea otra alma humana’. Si, como médico, al paciente sólo le mirás la enfermedad y no le mirás las emociones, lo que le pasó en su infancia, cómo vino, algo que lleve a pensar por qué está enfermo de eso. Todas las enfermedades se pueden decodificar: el cáncer, la epilepsia, enfermedades de la piel. Todas.

Lo científico

–  De un lado está la medicina establecida con sus métodos científicos, y por otro, todo un árbol de conocimientos, los de estas medicinas alternativas, que parecen necesitar una estructuración final para ser científicos.

— Probablemente pasen muchos años. Yo creo que va a ser científico, porque la medicina va por ese camino. Los médicos se están dando cuenta que el paciente no es solo la enfermedad, y ante la evidencia se tienen que rendir a veces: ‘este paciente hace tal cosa y se cura’. Acá no hablamos de Fe, ni de Dios ni de la religión.

–  Pero qué son elementos sanadores.

—  Lógicamente. Cuánta gente va a ver al Padre Ignacio y se sana. Dirán que el Padre Ignacio tiene ‘don de sanación’. Y será así. Hay tantas cosas que existen pero no las vemos. Que la enfermedad se produce por un shock, por traumas o por emociones en nuestra propia vida o por lo que heredamos de nuestros ancestros, es una maravilla pensar que sea así. Pienso que a la larga, estas medicinas alternativas van a tener un asidero mayor sin dejar la medicina científica. Si en la Facultad de Medicina de Rosario introducen una cátedra donde viene Enric Corbera de España una vez al año para hablar de todo esto, eso es importante. A veces la gente se cansa de tomar medicamentos toda la vida y a menudo busca por otro lado una posibilidad de cura.

Quién es

Gloria Carmen Waigel es médica pediatra recibida en la Universidad Nacional de Córdoba. El martes 13 de marzo pasado cumplió 38 años de ejercicio profesional de la medicina. Hizo residencia de pediatría y neonatología durante cuatro años en el Hospital Privado. Estuvo casada con el abogado Juan Daniel Voltarel, recientemente fallecido, con quien tuvo cuatro hijos. El marido era de Córdoba y se vinieron a vivir a Crespo cuando se casaron. Actualmente, Waigel es concejal de la ciudad por el opositor Partido Justicialista, en el que también militó su marido por muchos años.

 

El alma y el resentimiento

–  Cuando Ud. dice que están involucrados cuerpo, mente y alma, ¿qué definición usa para alma, sin caer en religión?

—  Es difícil eso. Acá no estamos hablando para nada de religión, son teorías que se plantean como científicas y terapias que han sido probadas. Creo que todos tenemos alma, y no la podemos definir porque no la vemos. Para mí el alma es lo que anima a la persona.

–  El alma sería algo que trasciende a lo meramente psíquico.

—  Totalmente, también al cuerpo y a lo orgánico.

–  ¿Pero cómo separa lo psíquico de lo ‘almático’?

—  Creo que lo ‘almático’ es eso otro. Porque la mente, lo consciente y lo inconsciente, todo eso freudiano es psíquico. Además, sólo manejamos desde lo consciente el 5% de nuestra psiquis. El resto es inconsciente. Tenemos cosas que ni cuenta nos damos.

–  ¿Y por ahí puede andar el alma?

—  No sé, no puedo poner el alma en ningún lugar, pero mientras tanto está con nosotros. El alma nos transporta.

–  ¿Qué puede ser espiritual o del alma o no psíquico en nuestra vida cotidiana?

—  Tal vez la tristeza, tal vez los miedos. Nosotros ‘nos morimos de miedo’. Por ejemplo, cuando una persona tiene el diagnóstico de una enfermedad como el cáncer. El 50% de esa persona ‘ya muere’ cuando le dan el diagnóstico. Los médicos lo llamamos conflicto de diagnóstico. Así de importante es. Y pongo el ejemplo del cáncer porque es la enfermedad que más nos conmociona. Creo que ‘nos morimos de miedo’, porque tenemos esas cargas de crianza, los legados familiares que traemos. Es como que ‘nos entregamos’. Si me pregunta de qué enferma el alma, le diría que de los miedos, de tristezas, de depresión.

–  O los resentimientos, hoy tan extendidos en la gente.

—  ¡Si! Porque te matan y te enferman un órgano. El decodificador abre una puerta, la persona se sana sola. Acá no hay milagros, o hacer pases mágicos, tampoco es tomar medicamentos. Los biodecodificadores aclaran que no hay que dejar las terapias alopáticas, los medicamentos tradicionales que les dan los médicos. Lo que el biodecodificador busca es el re sentir. Le doy un ejemplo: llega un paciente de 40 años que a los 20 le empezó una artritis reumatoidea. ¡Ah! ¡Qué interesante! Volvamos a los 20 años y busquemos qué le pasó en ese momento. ¿Qué toma la artritis? Toma las articulaciones, que sirven para moverse. Hay que pensar el proceso ‘en animal’. ¿Qué me pasó, desde un punto de vista emocional, que me impidió moverme emocionalmente?

–  La situación vivida generó esa enfermedad.

—  Sí, groseramente, es así. Buscar una situación en torno a la etapa donde nació la enfermedad en la persona y ver qué pasó en su vida emocional, qué pasó con sus padres, qué vivió uno para que esa enfermedad apareciera. Cada parte del cuerpo tiene su relación con la emoción, con lo que pasa, con lo que vivimos. Es donde se hace el foco de la enfermedad y es lo que Hamer vio en el cerebro. Le leo una frase importante para entender estas cuestiones. ‘Lo importante no es lo que lastima, sino como yo lo proceso y lo internalizo, y la carga emocional que le pongo’. Esto es lo que, resumidamente, genera las enfermedades y cómo nos está afectando internamente lo que percibimos. ¿Por qué otras personas, en la misma familia, no se enferman de lo mismo, si vivieron la misma circunstancia? Cada uno lo percibió y lo vivió de diferente forma, cada uno lo va a enfocar de otra forma. Hay gente que se va a enfermar profundamente y hasta se va a morir, en cambio, a otros no les pasa nada.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here