Crespo- La venta de bicicletas de aluminio y con cambios empezó a tener auge con el inicio de la primavera 2016, para atender nuevos hábitos deportivos, de salud y disfrutar de la vida al aire libre. Mientras que para algunos comerciantes fue ese tiempo y nada más, para otros el incremento en las ventas siguieron en aumento este año.

El uso de la bicicleta a partir del impulso del ciclismo por parte de organizaciones que fomentan pedalear, abre nuevas oportunidades de negocios que buscan conquistar al ciclista urbano. A modo de ejemplo podemos decir que solamente el comercio que lidera las ventas en el mercado local, de julio a diciembre colocó 365 unidades de alta gama. «Las playeras no están saliendo»- dice el encargado y afirma que tampoco figuran en la preferencia de los estudiantes con el inicio de las clases. «Buscan las más sofisticadas» -dice sobre el nuevo liderazgo en modelos.

Los amantes del paseo y el cicloturismo suman permanentemente adeptos, lo que en otros tiempos hicieron los ciclistas de competición, y promueven el auge del deporte a nivel amateur, que sin dudas se deja sentir en términos económicos.

«Hablando de la línea sport – dijo un comerciante consultado por Paralelo 32- la venta se incrementó y la gente no sólo usa la bicicleta para ir al trabajo como toma de conciencia, sino también por cuestiones de salud. Hace unos días atendí un cliente que tiene problemas cardíacos y le di una instrucción de cómo entrenar esa parte, uno transmite lo que sabe dentro de la experiencia que tiene»- señaló el vendedor, un apasionado de las bicis, que se mantiene continuamente actualizado en el tema. «En lo personal- testimonia- hago ciclismo por prevención. Lo que invierto en la bici lo ahorro en el médico»- afirma convencido de los beneficios que reporta a la salud.

En la mayoría de los casos los clientes compran la bicicleta armada y lista para andar, después le van agregando accesorios a gusto. Los comerciantes reconocen que los clientes se están volviendo más exquisitos y eligen anexos sin mirar demasiado los precios. «Todo el equipamiento de una bici viene muy pensando – explicó el propietario de una bicicletería- hay  portapaquetes, portaequipaje con sus alforjas, fundas con gel para el asiento, puños anatómicos que permiten un agarre más confortable, una especie de computadora que manda los registros sobre los recorridos en el día, distancias; bolsitos portaelementos para celulares, y algunas herramientas».

Amoldándose a las situaciones, también hay comerciantes que traen las bicicletas a pedido y demanda para cada caso puntual. «Entramos en otro terreno cuando buscan asesoramiento»- explica un comerciante interesado en responder a estos intereses. «Traemos distintas marcas –indicó- porque trabajo en equipo con los dos distribuidores más grandes». Asegura que esta estrategia le promueve mejores ventas porque el cliente elige cómo la quiere y lo logra.

En general,  los bicicleteros tuvieron su mejor mes en diciembre por las fiestas. «La bici tiene una etapa, ahora se vende la sport, en diciembre la mayor salida fue de las chiquitas, ahora las de damas para llevar a los chicos al jardín»- sostiene otro comerciante del rubro.

«El mercado se va saturando, los que compraron una bicicleta de alta gama, ahora no tienen recursos para cambiarla por otra nueva»- agrega otra fuente consultada. Entre su clientela tampoco se mueve la venta de bicis metálicas. «La mayoría que hace actividad física busca la de aluminio, es más durable, más cómoda y tiene un mejor valor de venta»- señala entre las virtudes. «Además, aumentan muy poco de precio un 2 o 3% mensual, salvo cuando se movió el dólar»- sostuvo la misma fuente. Hoy también se incentiva a tomar las medidas de seguridad, con el uso de cascos. «El ciclista que no lo usa, si se cae no tiene otro paragolpe que su cabeza»- señala un vendedor que orienta a los padres en acostumbrar sus hijos desde chicos a usar protección.

En el mercado, las bicicletas con cambios tienen precios que van desde los 6.500 hasta los 20.000 pesos, pero mayormente el cliente no destina más de 12.000 pesos a la compra. «A veces con 1.000 pesos más tiene una mejor, pero ya pesa en el bolsillo»- dijo un comerciante.

«Algunos me dicen, con esa plata compro una moto y yo pienso, con esa plata compro un celular, cuando preguntan los precios de las bicicletas»- acota un vendedor respecto de las convicciones con las que llegan los clientes. La comparación de costos con la moto se presenta casi a diario en los comercios del rubro, por parte de quienes no evalúan otros beneficios. En cambio, para los aficionados del pedal, comprar una bicicleta no tiene precio, no lo discuten, ni lo cuestionan. Para ellos sentirse libres es una de las sensaciones que despierta estar en movimiento, salir a recorrer y  divertirse en contacto con la naturaleza, en familia o con amigos.

 

 

Nora de Sosa (De la redacción de Paralelo 32)

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