Nogoyá.- En la plaza 1º de Mayo de Paraná la comunidad T –transexual, transgénero y travesti– llevó a cabo un “gritazo” para visibilizar la violación a los derechos que padecen cotidianamente. La actividad se desarrolló en toda Latinoamérica y en Entre Ríos fue encabezada por la nogoyaense Keili González.

Paralelo32 dialogó con la reconocida militante por las disidencias sexuales, quien informó cuáles son los reclamos de una comunidad sumamente violentada por una sociedad y un Estado sexista heteropatriarcal.

— ¿En qué consistió la marcha “Gritazo”?

_En primer lugar se trató de una concentración frente al recrudecimiento de la violencia hacia nuestros cuerpos. Es por eso que hemos decidido salir a gritar con el objetivo de decretar el estado de emergencia, visibilizar las muertes frente a la indiferencia y la exclusión del Estado y de los medios de comunicación hegemónicos.

Adherimos al Gritazo porque sentimos que nuestras muertes tienen menos impacto mediático, solemos aparecer en las portadas bajo las secciones policiales, sin el respeto a nuestras identidades. La sensación de la comunidad T es que no estamos en la agenda política y, es más doloroso aún, decir que no estamos en la agenda emocional de lxs compañerxs revolucionarixs; y si lo estamos es bajo perspectivas muy distorsionadas.

No nos olvidemos de Evelyn, la joven misionera que fue asesinada a golpes y abandonada en una estación de servicio que ya no funcionaba; no nos olvidemos de Diana Sacayán, una grande de la lucha por nuestros derechos. Es verdad que hemos alcanzado grandes conquistas y se nos reconoce la identidad en nuestra justa dimensión, pero no es ahí donde se me vulnera, es en el día a día por ser trava o trans.

Las travas somos asesinadas a diario, somos hijas del sufrimiento, nacemos de una sociedad donde se nos desprecia, se nos vulnera, en donde le somos indiferente, en donde nos matan. El Gritazo es la negativa a vivir escondidas, es el grito pidiendo que la izquierda sea tan revolucionaria como dice ser, es el pedido a esa izquierda para que se saque el velo al solo ocuparse de las cuestiones de clase y no de la opresión sexo-género que se ejerce sobre nuestros cuerpos, es el cachetazo a la derecha más asquerosa moralista, a esa derecha que me dice qué debo o no hacer, qué debo o no sentir, cómo debo vivir. No lo esperamos de los aliados al Estado, lo esperamos de los revolucionarios y revolucionarias, porque el gen del Estado es de carácter sexista, patriarcal y heteronormativo.

–¿Quiénes participaron?

_La convocatoria al Gritazo fue abierta a todos los movimientos que acompañan nuestra lucha, a todxs lxs compañerxs que se sienten interpeladxs por la causa, principalmente a la comunidad T, que es la protagonista de esta cruda y diaria batalla.

— ¿Cómo surgió la iniciativa?

_La iniciativa surgió de la propuesta de una compañera activista y feminista de la ciudad de Buenos Aires que se llama Violeta Alegre. Ella forma parte de una de las agrupaciones más fuerte del país como lo es La Colectiva de Lohana Berkins. Ella me lo comentó, lo dialogué con compañerxs del Foro Disidente de Paraná y así fuimos convocando a otros sectores y le metimos pilas. La iniciativa surgió como una propuesta colectiva. Lxs compañerxs debemos eliminar el divismo de cotillón, acá estamos en la lucha, debemos dejar a un costado los intereses individuales.

Yo no quiero mantener una lucha sola como hace seis años atrás, era la única trava en la provincia que andaba golpeando puertas y haciendo quilombo para que mis derechos sean respetados. Hoy celebro que existan compañeras en las diferentes ciudades, que luchan, que saben, que se defienden.

— ¿Cuál fue tu rol en esta marcha?

_Soy una militante, activista y ante todo feminista. Mi rol es acompañar a todxs lxs travas y trans. Es sumarme a lucha como una más.
Nota de Redacción: En algunas expresiones como “todxs lxs compañerxs” se reemplazó la o por la x a solicitud de la persona entrevistada, dándole a la palabra un sentido más plural.

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