Eventualmente María y José pudieron verla desde lejos, sobre las cumbres más altas de Belén, porque el Niño nació en invierno, pero nada como para que hoy nuestros abetos (árboles de Navidad) tengan que verse nevados y se nos muestre un Santa Claus vestido de súper abrigo.

El clima en Palestina, tanto hoy como en la época de Jesús tiene dos estaciones bien diferenciadas. La estación húmeda o de lluvias es a partir de mediados de octubre a mediados de abril.

La estación seca o verano dura desde mediados de junio hasta mediados de septiembre. Es bastante seco en estos meses y la lluvia es muy inusual.

Aunque la temperatura en verano puede ser muy calurosa, a menudo no se siente de esta manera. La brisa fresca y la humedad baja son típicas, por lo que los veranos son muy agradables, sobre todo en áreas directamente en la costa o en las laderas más altas de las colinas. Durante estos meses, el cielo está casi siempre despejado y soleado.

Durante todo el verano cae lluvia debido al dominio de las zonas de alta presión en la región. Esto proporciona desafíos para los agricultores, que tienen que desarrollar métodos especiales para la captura de agua durante la estación lluviosa.

Quizás nunca hemos visto una película sobre Jesús donde El Señor y sus discípulos caminan bajo la lluvia. Pero obviamente lo han hecho no pocas veces. Por aquellas tierras la temporada de lluvias no tiene precipitaciones todos los días, pero puede haber lluvias importantes que causan flujos de inundación de vez en cuando.

Aunque hace frío en invierno, y en ciertas altitudes más altas, cerca de Jerusalén y Belén, incluso puede verse nieve, esto es poco frecuente y se limita a breves períodos durante diciembre y enero. Aunque la Biblia menciona la nieve, lo describe en las montañas al norte cerca del monte Hermón.

El clima de Tierra Santa varía de norte a sur y de este a oeste. Desde que la topografía es variada puede haber grandes diferencias en unos pocos kilómetros. Generalmente hay más lluvia en la parte oriental de Palestina y se pone más caliente cuanto más al sur se viaja.

La región del Mar Muerto y el área alrededor de Jericó son profundas grietas y puro desierto. Las regiones montañosas tienen más lluvia en el lado oeste que en el lado este. Los días más calurosos del año son durante la transición entre las dos temporadas.

Abetos nevados y un Papá Noel muy abrigado

Aunque la costumbre de presentar en tarjetas y hogares unos arbolitos nevados ya se está perdiendo, fue furor presentar abetos con sus ramas cargadas de blanca nieve. Fue otra imagen copiada de los europeos y también norteamericanos, porque el hemisferio norte celebra la Navidad en invierno.

Dos mil años atrás, el clima de Israel en tiempos de Jesús no pudo haber sido tan caliente y seco como lo es hoy, es cierto, pero tampoco nevaba o quizás, consideran algunos expertos, esto puede haber ocurrido en algunas elevaciones como las que había en Belén, por ejemplo.

Varias referencias en las Escrituras parecen dar a entender que la tierra era más húmeda y más adecuada para la agricultura en el pasado, que no requerían el riego significativo prevalente en el Medio Oriente ahora.

“Su naturaleza es maravillosa, así como su belleza; su suelo es tan fructífero que toda clase de árboles pueden crecer en él, y en consecuencia los habitantes plantan todo tipo de árboles allí; el temple del aire está bien mezclado, y concuerda muy bien con los varios géneros, en especial las nueces, las cuales requieren el aire más frío, florecen allí en gran abundancia; hay palmeras también, que crecen mejor en aire caliente; higueras y olivos crecen también cerca de ellos, que aún requieren de un aire más templado.

Se puede llamar a este lugar la ambición de la naturaleza, donde se obliga a aquellas plantas que son naturalmente enemigas entre sí a ponerse de acuerdo; se trata de una contienda feliz de las estaciones, como si cada una de ellas reclamara este país; ya que no sólo nutre distintos tipos de fruta otoñal en las expectativas de los hombres, sino que las conserva un gran rato; suministra a los hombres las principales frutas, las uvas y los higos continuamente, durante diez meses del año y el resto de los frutos a medida que estén maduras a través de todo el año”. (La Guerra de los Judíos, libro 3, capítulo 10:8).

Desde el tiempo de Jesús la superficie total de Tierra Santa ha sido objeto de desertificación gradual. La desertificación se ha hecho especialmente notable durante los últimos siglos, sin embargo, este proceso ha estado sucediendo desde antes de los tiempos de Jesús.

La desertificación como implica menos agua, hay menos tierra cultivable, los días son más cálidos, y las noches frescas. Las contribuciones humanas a esto han sido la guerra y la mala gestión de la tierra.

La deforestación se convirtió en un gran problema durante la guerra con los romanos (67-70 dC). Pero en los últimos 2000 años ha habido muchas otras guerras y luchas que han causado daños al medio ambiente también.

Así que es una conclusión razonable de que en la época de Jesús, el clima habría sido notablemente más moderado y húmedo que en la actualidad.

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