Una actuación conmovedora la de este artista con mayúsculas que supo cautivar al público de todo el mundo. Carisma, talento puro y una sensibilidad que conmueve, mostró este cantor nacional.

Con canciones propias y ajenas, temas recientes y los de toda una vida, Jairo se robó los aplausos de todo el público diamantino, que lo ovacionó y despidió de pie.

Evocando a las máximas figuras de la cultura argentina que se cruzó en su camino de trovador, no faltaron los recuerdos hacia Atahualpa Yupanqui, una sentida dedicatoria a su amigo Jaime Torres, que en estos días el folclore nacional lo despidió, Linares Cardozo y la inolvidable Violeta Parra, al cantar mitad francés, mitad español, “Gracias a la vida”, junto a su hijo Yaco González.

Feliz de reencontrase con Diamante, después de 20 años de no estar en este Festival, se sintió satisfecho tras su actuación, al reconocer que el público respondía a cada estímulo cuando entonaba sus canciones.

Con seis músicos en escena, que lo acompañaron en su show de 60 minutos, no faltaron sus grandes interpretaciones de “Indio Toba”, “Carpintería José”, “El ferroviario”, “Los enamorados”, “Podría bailar toda la noche contigo”, entre otros.

El público no lo dejaba ir y al volver al escenario, dedicó a su entrañable amigo Jaime Torres, “el hombre del charango” como se lo conocía, “una plegaria”, así definió, este momento donde habló de este exponente del folclore nacional que hace pocos días falleció. De fondo ya se dejaban oír los primeros acordes del Ave María, que fue el broche de oro para una actuación sublime del cantor de Cruz del Eje.

La misma sencillez de siempre, la calidez del hombre de provincia, dueño de un potencial de voz único y la elegancia de un señor artista en el escenario Carlos Santa María.

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