La Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos Aranguren Limitada (Coopar) apuesta a un cambio de paradigma en el modelo de producción para mejorar la rentabilidad de las chacras y promover el uso y conservación de los suelos.

En la actualidad, la agricultura continua se presenta con un nuevo cambio de paradigma, es decir, el modelo tradicional afronta un conjunto de problemas a corto y largo plazo, que demanda más dedicación, tiempo y dinero.

Podemos hablar, entonces, del paulatino agotamiento de los suelos y la erosión, la inestabilidad de rendimientos por cambio climático y la reciente problemática de “malezas resistentes” o “super malezas”,  donde el productor debe aplicar un paquete tecnológico muy importante y cuidadoso, lo que conlleva -en muchos casos- a plantearse si puede seguir produciendo en ese lote, debido a que muchos quedan al borde de ser expulsados del sistema.

La incorporación de Ganadería a los campos de la zona “mejora la fertilidad y estructura del suelo incrementando con ello posteriores rendimientos agrícolas, disminuye la erosión del suelo y diversifica la producción, mejorando el sistema económico y financiero del productor”, explicaron el ingeniero de Coopar  Germán Bierig.

La propuesta implica “volver a la chacra mixta: ganadería con agricultura, que tiene sus ventajas de utilizarla en forma combinada y ayudará a solucionar, en parte, los problemas que tenemos como la erosión, la fertilidad de los suelos y el alto uso de los insumos”, remarcó Bierig.

Con ese horizonte Coopar apuesta a generar consciencia sobre la importancia de esta estrategia que no sólo aumentará las ganancias de los productores, sino que, también, fomenta el buen uso y conservación del suelo, pensando en las generaciones futuras. 

¿Cómo hacer para integrar la ganadería al sistema agrícola?

“Integrar significa que una cosa se incorpore a algo para ser parte de ello y en este caso, pensar a largo plazo para llegar a un sistema mixto o agrícola-ganadero es todo un desafío, ya que una actividad ganadera implica planificar una cadena forrajera y su posterior aprovechamiento, suplementar con alimento balanceado, organizar tareas y armar una rutina con el personal, entre otros aspectos”, apuntó el ingeniero.

En ese sentido, precisaron que para dar comienzo “se debe planificar una rotación agrícola-ganadera, es decir, un conjunto de pasos de forma gradual de todos estos aspectos mencionados, comenzando con un lote, luego con otro, seguir creciendo, hasta llegar entre tres y cuatro años a un Sistema Agrícola-Ganadero en el cual, esto nos da a pensar, en que cada establecimiento tendrá su “realidad” en cuanto a infraestructura, personal, objetivos a largo plazo, entre otros factores”.

Para pensar

Para quienes viven en el campo y ya realizan las dos actividades, la cooperativa aconseja mejorar el manejo de ambas.

Para los que se retiraron de la actividad, Coopar invita a pensar cómo volver a la chacra mixta. Si deciden que es posible, deben saber que cuentan con el apoyo de la cooperativa para analizar las distintas situaciones y las propuestas. Además, pueden proponer alternativas innovadoras para que la actividad sea sustentable y tenga rentabilidad.

 

(Fuente: AIM)

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