Nogoyá.- José Damián Cavagna es popularmente conocido como Pipi, tiene 24 años y desde su nacimiento debió afrontar serias complicaciones en su salud que hasta el día de hoy han dejado secuelas. Su visión se vio afectada y debe asumir un costoso tratamiento para recuperar la luz de sus ojos.

El primer indicio que puso a Pipi como un gran luchador, fue apenas llegó a este mundo. Nació a los cinco meses de gestación con apenas 1,200 kilogramos y pese a las complicaciones propias del nacimiento prematuro, pudo salir adelante gracias a los cuidados y seguimientos del equipo profesiones del Hospital Garrahan que lo acompañó hasta que recupere el peso adecuado para poder ser dado de alta.

Obviamente que dicha situación tuvo sus inconvenientes y uno de ellos fue la retinopatía de prematuro que le detectaron en el nosocomio de la provincia de Buenos Aires. Desde allí la vida de Pipi comenzó a ser a oscuras.

Impedimentos, trabas o limitaciones, son conceptos que no existen ni en el vocabulario ni en la actitud del nogoyaense, ya que la semana anterior obtuvo su título de secundario tras cursar sus estudios en una escuela pública como el resto de los jóvenes.

Sus amigos supieron que existe un tratamiento que se realiza en China, para corregir la anormalidad de los vasos sanguíneos oculares y permitir que Pipi vea. Su mamá se puso en contacto, mando estudios y toda la documentación relacionada con la enfermedad de su hijo y allá evaluaron el caso.

Ello provocó que se iniciara una campaña en redes sociales para ayudar a cumplir su sueño, el de recuperar la visión. Contaron los jóvenes que en octubre llegó  una carta a la casa de Pipi, invitándolos a realizar el tratamiento, y hace tres semanas le confirmaron que el 15 de abril de 2019 tiene agendado el turno. Hasta allí todo es alegría, pero desde el centro médico de medio oriente le aclararon que puede acceder al tratamiento siempre y cuando pague la factura antes de la fecha designada.

Ahora la osadía es lograr reunir la suma de 50.000 dólares para abonar el tratamiento, sumado a esto hay que contemplar gastos de viajes, trámites, medicamentos, un traductor y alojamiento en el lejano país.

“Ser no vidente en una familia muy trabajadora, es difícil, sus papas tienen una pizzería en su casa y sus ingresos le impiden costear el tratamiento, por eso pedimos a la sociedad que nos ayude” mencionaron sus amigos, al tiempo que destacaron el esfuerzo de Pipi, “durante el secundario, viajaba todas las semanas a Paraná, donde le enseñaban técnicas como el braile y a manejarse en la vida, a él y a su mamá, quien también tuvo que aprender para poder acompañarlo en todo y ayudarlo con su aprendizaje.

Quienes deseen colaborar con el sueño de Pipi, pueden hacer su depósito en la siguiente cuenta bancaria: Banco Nación – Cuenta número : 3797259721 – CBU: 0110379130037972597215 – Titular José Damián Cavagna.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here