II Simposio Internacional de Escultores: Un encuentro con múltiples miradas

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El ruido de las máquinas se combina con las tonadas extranjeras de los expositores y se transforman en el sonido del trabajo. Artistas latinoamericanos, estadounidenses, europeos y orientales conviven durante diez días en Nogoyá para hablar en un mismo idioma: el artístico.

Sin lugar a dudas el centro de la escena se lo lleva la representante local Anahí Villaruel cuyo nombre será impuesto al Paseo de las Artes donde una vez culminado el simposio serán emplazados cada uno de los trabajos que pasarán a formar parte del patrimonio de la ciudad.

Paralelo32 recolectó tres breves relatos donde los artistas brindan información sobre sus producciones y cuentan cómo se desarrolla el evento por dentro.

Anahí Villarruel (Argentina), Una anfitriona de lujo

“Una se siente feliz, indudablemente cuando uno trabaja en lo que ama, para nosotros son vacaciones, llegamos y estamos desesperados por trabajar, nos olvidamos si tenemos hambre o sueño, es nuestra vida”, cuenta al iniciar el diálogo con el noticiero local, y agrega: “Acá podés estar a pleno con una obra, cuando te sentás hablás en un mismo idioma y es algo que no se nos da todos los días porque somos todos bichos raros pero en este caso somos todos la misma clase de bichos” .

La responsable de obras emblemáticas para Nogoyá como el monumento al Jubileo, reconoce que la localía le permitió contar con una ventaja: poder conseguir la chatarra y aprevecha para explicar un poco cómo es su labor. “Cuando trabajo chatarra en mi obra tengo que buscar los elementos, armar una estructura de lectura fácil que tenga continuidad, armonía y equilibrio, y una vez logrado esto se hace el tratamiento de superficie que reestablece la unidad entre elementos que son diferentes; en eso uno tiene que lograr que eso no sea un muestrario, sino que esté relacionado uno con otro para que sea una sola cosa”.

Said Rumie (Chile).  “Que la gente nos visite para conversar”

El escultor chileno de descendencia palestina habla muy rápido y eso transmite adrenalina. En su discurso la emoción que se cuela en cada oración es agradecimiento ya sea a la organización o a cada una de las familias que transitan el predio del polideportivo municipal acompañando en la ejecución de las obras.

Su técnica es carpintería metálica, “todo lo que es fierro y soldadura”. El docente en la escuela de Bellas Artes de Valparaíso y planes de educación artística para niños no quiere hablar demasiado de obra porque asegura que lo mejor es que la gente los visite y así poder conversar. “La idea es que exista la intercomunicación, los diálogos y que todos aprendamos”, dispara en un acto de gran generosidad.

José Carlos Cabello (España). Cada elemento constituye un todo

Vive en Madrid y llegó al continente exclusivamente por la invitación al Simposio de Nogoyá, aunque es válido aclarar que junto a sus obras, el español ha participado de un gran número de eventos en América, conocimiento que le permite catalogar este arte como “muy bueno”.

“La mía es una obra realizada en metal soldado con una altura de cuatro metros”, anticipando un trabajo que seguramente será imponente, y adelanta: “El nombre lo pongo al final pero la idea es hablar sobre la integración y como unos elementos simples pueden constituir un todo”.

Al ser consultado sobre el ambiente vivido puertas adentro del simposio asegura que es “particular”, y se detiene: “Yo entiendo que siempre es de ayuda, es un soporte mutuo para que entre todos puedan salir adelante las obras”.

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