El Día mundial del medio ambiente, conocido en inglés como “World Environment Day”, se celebra desde 1973, el 5 de junio de cada año. La fecha fue establecida por la Organización de las Naciones Unidas el día de 15 de diciembre de 1972, tiempo después de ser propuesto durante la Conferencia de Estocolmo que se realizó en Suecia, y el tema principal de la misma fue la importancia del medio ambiente del planeta Tierra y la ecología.

Durante este mismo evento también fue creado el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente es el programa de la ONU destinado a organizar actividades que se relacionan con el medio ambiente, también ayuda a los países a implementar políticas medioambientales y fomenta el desarrollo sostenible. No solamente se encarga de informar, sino incluso también de capacitar a las distintas naciones para que puedan mejorar la calidad ambiental de su país.

A través del Día Mundial del Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas se encarga de sensibilizar la opinión mundial respecto a temas relacionados con el medio ambiente, aumentando el nivel de atención y la acción política de los países. Los principales objetivos de este día son:

-Motivar a la población para que todos nos convirtamos en representantes activos del desarrollo sustentable e igualitario.

-Promover el importante papel que tienen las comunidades en el cambio de actitud frente a temas ambientales.

-Fomentar la cooperación, ya que es la única forma de que todas las personas puedan disfrutar de un mundo más limpio y más seguro.

Conectar a las personas con la naturaleza

Cada año, el Día Mundial del Medio Ambiente se organiza en torno a un tema y sirve para centrar la atención en una cuestión particular apremiante. El tema de 2017 se centra en la conexión de las personas con la naturaleza, y nos anima a que salgamos al aire libre y nos adentremos en la naturaleza para apreciar su belleza y reflexionar acerca de cómo somos parte integrante y lo mucho que de ella dependemos. Nos reta a descubrir maneras divertidas y apasionantes de experimentar y promover esa interrelación.

Miles de millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo pasan su jornada diaria «en conexión con la naturaleza» y son plenamente conscientes de que dependen del suministro de agua natural y de que la naturaleza les provea de su modo de subsistencia gracias a la fertilidad del suelo. Estas personas son quienes sufren primero las amenazas que los ecosistemas afrontan, ya se trate de la contaminación, del cambio climático o de la sobreexplotación.

Por lo general, es difícil asignar un valor monetario a los dones de la naturaleza. Como ocurre con el aire limpio, no solemos apreciarlos hasta que pasan a ser un bien escaso. No obstante, los economistas están desarrollando maneras de medir el valor multimillonario de los denominados «servicios de los ecosistemas», que abarcan desde la actividad de los insectos cuando polinizan los árboles frutales, hasta los beneficios espirituales, para la salud o recreativos que aporta practicar senderismo.

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