La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una afección crónica que altera la respiración normal y, si bien se puede prevenir, una vez que aparece no es del todo reversible. Está caracterizada por la dificultad por generar la obstrucción a nivel pulmonar y se manifiesta fundamentalmente por falta de aire, tos, catarro bronquial y silbidos en el pecho. Además, se asocia con dos enfermedades del pulmón: el enfisema y la bronquitis crónica.

Detectarla en forma temprana permite recibir el tratamiento oportuno y modificar la calidad de vida de quien la padece, evitando futuras complicaciones. El Día Mundial de la EPOC, que este año se celebra el 16 de noviembre, tiene como fin promover en todo el mundo una más profunda comprensión de la enfermedad y una mejor atención a los pacientes.

Según las últimas cifras estimadas por el Ministerio de Salud de la Nación, en la Argentina causa 5 mil muertes al año. Además, casi el 80 por ciento de quienes la padecen ignora su condición, ya que sus síntomas recién se manifiestan en un período avanzado. De acuerdo a estimaciones de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) de 2013, afecta al 4,3 por ciento de la población.

El tabaquismo constituye el principal factor de riesgo, afectando especialmente a los fumadores mayores de 40 años, y representa entre un 80% y 90% de probabilidades de contraer este padecimiento. Cuanto más fuma una persona, mayor probabilidad tendrá de contraer esta patología. La persona no fumadora pero que convive o trabaja con un fumador también puede verse afectada por ello.

Otras causas menos frecuentes de esta enfermedad pueden ser aspirar humo de leña en ambientes cerrados, inhalar por tiempos muy prolongados sustancias químicas o polvo en el lugar de trabajo y la exposición a una gran variedad de agentes contaminantes. También raramente un defecto genético en personas que carecen de una enzima llamada alfa-1-antitripsina.

En todo el mundo mueren por esta causa 3 millones de personas al año, representando un 5 por ciento de la mortalidad total. Actualmente hay 210 millones de afectados que viven con la enfermedad, y para el año 2030 estiman que será la tercera causa principal de muerte, solo superada por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares. Cuando la mayoría de las personas descubren que tienen EPOC, ya han perdido alrededor del 50 por ciento de su función pulmonar.

¿Cuáles son los síntomas?

La EPOC tiene un impacto físico y emocional sobre quienes sufren esta enfermedad. A medida que progresa, disminuye la función pulmonar y se limita la capacidad de actividad física, lo que dificulta la voluntad de los pacientes de llevar una vida plena, interfiriendo con las tareas diarias y con su participación en las rutinas familiares.

Con el paso de los años aparecen sus manifestaciones clínicas más comunes como la sensación de falta de aire, fatiga o dificultad respiratoria, tos con producción de secreciones bronquiales o silbidos en el pecho. La enfermedad no sólo afecta al aparato respiratorio, tiene también manifestaciones cardiovasculares, afectación de músculos y huesos, depresión y anemia, entre otras.

La EPOC es una enfermedad prevenible y tratable. La ausencia de síntomas no es un indicador de no padecer esta enfermedad. Se diagnostica mediante la espirometría, un estudio indoloro, rápido y sencillo, que permite conocer la salud pulmonar midiendo los flujos y capacidades del pulmón a través de un soplido. Este análisis puede realizarse en cualquier hospital o clínica. Para toda persona de más de 40 años fumadora, o ex fumadora, la recomendación es realizarse un estudio al año.

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