** Nos ha llegado el otoño, así, de repente, o ‘redepente’ como diría la Chona. Como quien ‘cae’ a la escuela pública nos cayó el pendulante viajero de hemisferios, explorador de continentes que abraza hasta migrar de nuevo para calmar otros veranos, con sus vientos calmos o tormentas que soplan sobre las cenizas de nuestros recuerdos. Siempre bello como todo lo que vive, late, muta. Hijo tardío del sol y hermano de la melancolía, del amor perdido y del amor soñado. Tranquilos, hemos caído en él pero tiene todo eso, como la escuela pública.

** Es gratis. El otoño es gratis. Se ofrece generoso y solo nos cobra los descuidos, cuando olvidamos abrigarnos o no conseguimos vacunarnos contra los virus que vendrán con él o después de él. Pero de nada es responsable su bohemia. El solo pasa, besa, reemplaza la paleta de colores, vacía los piletines (perdón pero no sé cómo es el plural de Pelopincho), viste a los chicos con uniformes escolares –tarde o temprano-, organiza los últimos tours para jubilados, luego junta los pinceles, guarda las tortugas en sus invernaderos, apaga las gazanias y los alisos, y en junio se viste de primavera para regresar a los altos del globo.

** Tiene mucho para elogiarle la estación otoñal, y algunos aspectos saludables, como que ya no tendremos que ver en Facebook esas selfies que se sacan en cueros los que están de vacaciones en alguna playa o en medio de algún paisaje increíble mientras otros empujan el oxidado carro de la rutina.

Reconozcamos además que hoy por hoy han dejado de existir las estaciones malas y buenas, preferidas e indeseadas. Esto es así desde que la humanidad descubrió que se puede tomar helado en invierno sentados bajo el cielo de una peatonal.

** Después de todo, el clima es apenas un detalle ambiental y sentirnos bien pasa por otro lado. Tiene algún parecido con la escuela; si es pública o privada, si usan láminas o proyector Led, lo importante es el contenido. Si se actualizan las currículas y se capacitan los docentes, la escuela prepara buena semilla, como el otoño, para que germine en primavera.

En la AFA ganaron por afano   

** Mientras el otoño hace su trabajo (diluvios en Comodoro Rivadavia y dura sequía en Santa Cruz), en el ombligo del país vamos de mal en peor; de Julio Grondona pasamos a Hugo Moyano y su yerno semianalfabeto pero no lerdo. No está claro si ganaron por afano o si por ahora solo ganaron y el resto está pendiente. En cuanto a la Casa Rosada, el Presidente estuvo en Holanda. Ya conoció a Máxima, solo le falta conocer a Mínima ($ 6.377). Cuac, cuac.

** Mientras tanto, unos dirimen sus fobias en Plaza de Mayo y otros por Facebook. ¿Qué seríamos sin Facebook? ¿Cómo pudieron sobrevivir tantas generaciones durante miles de años sin Facebook? Gracias a las redes sociales dejamos de ser mamíferos plantígrados para ser mamertos pulgarípedos, todo el día con el aparatito en la palma de la mano y digitando con el pulgar (el que puede. Otros lo tomamos en una mano y le entramos como sordo al timbre con el dedo índice de la otra).

** ¡Qué invento maravilloso el “feibu”! Ahora tenemos puteada libre, juicios abreviados (te descalifican en tres palabras con ortografía orangutana).

E-mail, el abuelo de la comunicación digital, es más respetuoso y ordenado. Más romántico además, ¿o hemos olvidado aquellos Power Point emocionantes y aleccionadores?

Aún hoy tienen efecto las fotografías de plazas alfombradas con hojas secas rojizas que además mejoran los bancos sobre los cuales caen blandamente cuando el otoño las despoja. Lo aseguro, porque he subido el 20 de marzo una foto de esas al Face y tuvo una buena cantidad de likes y loves (Me Gusta y Me Encanta).

** Si, si, si, permanezco en Facebook (Face o Feibu, da igual) y no me quiero correr de ahí a Instagram para no molestar a los chicos. Ellos descubrieron Face y después lo invadimos los caretas mayores y salieron huyendo hacia Instagram y otras opciones, que no son pocas. Por supuesto que estoy en todas ellas, sobre todo Whats App, Twitter y Google+, pero en silencio, que es salud.

¿Remember los Power Point?             

** Todas las redes sociales son igualmente divertidas. Las que admiten fotos y videos, porque los hay muy creativos (y no la simple cursilería de subir un paisaje de otoño –¡que también los hay, obivio!–). Antes de la creación de Facebook estaba mejor cuidada nuestra salud ¿no?, porque no había que somatizar tantas estupideces. Se decían igual, es cierto, pero en ámbitos más privados, en la intimidad del grupo familiar, entre amigos, colegas, compañeros, coequippers, contertulios, camaradas, tumberos, cofrades y condiscípulos. Y no había forma de que se viralizaran.

** En Feibu se mezcla todo. Usted tira una breve afirmación y aparece el Opinator serial, el confundidor socialmedia, el compartidor social de boludeces, el que sabe, el que no sabe, el gracioso, el defensor de quienes no pidieron ser defendidos, el militante y el militonto, el puteador compulsivo, el negador preventivo, el sensato, el estresado intolerante, el contrera, el prudente (ah, hummm, habría que ver), el que vio luz y subió, el criterioso y el que tiene menos juicio crítico que el Teletubbie rojo, o el experto en ortografía que aprovecha a meter un avisito tipo: vendo bisi Yiti de montan bai.

** ‘El’ también significa ‘la’, es innecesario aclararlo pero nunca se sabe.

** Esto no pasaba con e-mail cuando mandábamos aquellos asombrosos, coloridos y sabios Power Point que se abrían fascinantes frente a nuestros ojos con un doble click. Es cierto que ahí ya estaban los que creen que compartiendo una foto pueden curar a un chico de cáncer o ayudar a encontrarla a la Yésica, que ya volvió a su casa hace tres años pero el maldito pedido de búsqueda no tiene fecha. También allí me enseñaron que la suerte de mi futuro y familia pueden depender de reenviarles un texto ahora mismo a doce contactos.

Todo tiene un fin             

** Pero al final lo que nos pudrió del Power Point fueron otras cosas. Primero porque empezamos a calcular la ecuación tiempo/provecho. Regla de tres simple: Tiempo perdido + producto (boludeces), dividido el laburo que me quedó sin hacer; es igual a: Estoy rifando mi tiempo.

Segundo porque fueron demasiados los que descubrieron los portales web donde se creaban esos PP y a partir de ahí recibías pilas de veces el mismo y siempre como novedad.

** La situación empeoró a medida que mucha gente más tuvo acceso a Internet, abrió un correo de Hotmail o Yahoo, empezó a descubrir los viejos Power Point y no quería dejar compartir su asombro, así que te los mandaban entusiastamente como novedad. Si este flagelo ya llegó Facebook y Whats App, es tiempo de rajar de ahí, quizás refugiándonos sabiamente en los saludables espacios de silencio y comunicación tête a tête (que en franchute significa frente a frente).

** Todo eso pasó en la última décima de segundo de nuestro tiempo de existencia, y sin embargo fue hace tanto, tanto, que los e-mail han quedado confinados a tareas laborales y a la distribución sistemática de gacetillas. Y Facebook para distribuir una selfie donde nos mostramos haciendo el fuego para unas morcillas y un matambrito, ya tenemos otros adelantos.

Posiciones irreductibles            

** Lo malo de Face es que no te aparece una opción “conclusiones” y nos quedamos con una sopa de letras que no nos aporta mucho.

Hagamos la prueba. Subamos una foto y al pie algún texto muy breve. Por ejemplo: “Con la mirada puesta en el reequipamiento militar y el reforzamiento de los controles en la frontera norte, por donde ingresa la falopa, el ministro de Defensa, Julio Martínez, proyecta comprar el año próximo aviones para la Fuerza Aérea, patrulleros para la Armada y blindados y fusiles de combate para el Ejército, que no se actualizan desde que fueron adquiridos por el General Roca para la Campaña del Desierto y no alcanzaron a quemarse en la matufia de Río Tercero”.

** Lo hice. Los de siempre ‘A’ descalificaron la acción gubernamental; los de siempre ‘B’ la aprobaron; una chica aportó su esforzada reflexión: “h. de p. mirá en lo que gastan y mi abuela jubilada ama de casa con 6 lucas”; y una o un (no estaba claro) vegetariano/a arremetió: “chiiicos, mientras discutimos sobre estas pavadas, vacas, cerdos y pollos están muriendo injustamente, hagamos algo”.

** Si, hagamos algo por favor; démosle un aplauso al asador.

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