Crespo.- En una extensa entrevista con Paralelo 32 el presidente del Instituto Autárquico Provincial de la Vivienda, Marcelo Casaretto, se explayó sobre las políticas de viviendas en la actualidad. En esos momentos, un importante sector de la sociedad queda sin cobertura por el cambio de política nacional que envía a los bancos a sectores de ingresos medios y medio-bajos que no reúnen condiciones para obtener un crédito hipotecario. Asegura que la provincia intenta cubrir con su plan “Primero Tu Casa”, en parte esa demanda que quedó a la deriva.

–  La política nacional con créditos UVA y UVI y la de IAPV, ¿no son políticas de viviendas muy contrapuestas?

—  Si hacemos una pirámide social, donde en la punta están los que tienen una situación acomodada, y en la base los más desfavorecidos, la clase alta y media alta o tienen recursos propios o consiguen crédito en un banco, y por lo tanto no necesitan del Estado. Cuando bajás, la clase media baja o baja, con un salario mínimo de 9.500 pesos, no va a acceder a la vivienda, con un concepto de mercado. Va a acceder por un plan nacional, provincial o municipal que le permita hacerlo. El asunto es que se ha focalizado el apoyo en aquellos que ganan hasta dos salarios mínimos, 19 mil pesos, y como máximo hasta 4 salarios mínimos, 38 mil pesos, en el grupo familiar. El gobierno nacional cambió la política existente hasta 2015 y manda también a los bancos a la clase media y media baja, con esas líneas UVA y UVI. Pero los créditos se desembolsan a los sectores que están un poco más arriba. Hay una franja de la sociedad que queda sin cobertura. Es lo que hoy estamos intentando cubrir con los programas provinciales. Después de 20 y pico de años, con Bordet decidimos hacer un plan provincial, “Primero Tu Casa”.

–  ¿Es lo que está haciendo la provincia?

—  Sí, primer tramo de Operatoria 1, de 500 viviendas. Segundo tramo, otras 500, que vamos a licitar en breve. La Operatoria 2 es crédito individual para las familias que ya tienen el terreno, es una especie de ProCreAr provincial. En las semanas que viene vamos a sortear 200 viviendas por este mecanismo. Y la Operatoria 3, que es reforma y ampliación de vivienda propia con, hasta 150 mil pesos de crédito, que vamos a sortear 200 más.

–  ¿No quedaron cortos con 150 mil pesos?

—  Es para un dormitorio y un baño. Partimos de lo que es un crédito, que cubre entre 70% y 80% de la necesidad. El Estado te facilita el acceso a un crédito en condiciones mucho más beneficiosas que cualquier sector del mercado financiero, no es que el Estado te da todo.

–  ¿Cómo se pagan?

—  El crédito por vivienda es a 25 años y por la mejora en vivienda propia es a 5 años, sin intereses, pero con actualización de acuerdo a mejoras salariales dadas por paritaria. El IAPV da el crédito y lo cobra, con recibo de sueldo y con garantía. Y le aseguro que vamos a cobrar más del 94% de recupero actual. Para la ampliación se hipoteca la casa. La ampliación de vivienda va para quienes no hayan tenido vivienda IAPV, si no, es la misma familia que va por distintas ventanillas del Estado a pedir solución.

 

–  Le ayuda al que se las arregló solo construyendo su casa.

—  Le ayudamos al que se las arregló solo, que hoy no está recibiendo ayuda.

Operatorias

–  ¿No es poco frente a la demanda insatisfecha?

—  Por la operatoria 1, vamos a completar mil viviendas, por la 2 y la 3, 500 cada una. Por lo tanto, son 2 mil soluciones entre viviendas y créditos para ampliación y mejoras. Hay que tener conciencia que en las políticas públicas siempre la demanda es infinita y siempre la capacidad de respuesta es ilimitada. ¿Cómo funciona un país desarrollado? Tenés un trabajo, vas al banco, pedís un crédito con tu recibo y te hacés la vivienda con hipoteca o tenés el auto con un contrato de leasing. Pero, ¿qué ocurre acá? El sistema económico y el sistema financiero no le permiten a la gente acceder a un crédito. ¿Quién debiera ir al IAPV? Una pequeña parte de la sociedad, como va a los institutos de vivienda estatales en los países desarrollados. Acá todo el mundo va a IAPV y exige su vivienda. Pero IAPV no puede hacer lo que la Nación, los municipios y los bancos y el sistema financiero no hacen. Aumentan las tarifas un 800%, pero no querés que las cuotas de IAPV aumentan; en el supermercado todo aumenta pero IAPV no; todos te cobran pero el IAPV te tiene que perdonar si no pagás la cuota. Bueno, ¿pero cómo hacemos? Si queremos hacer un sistema, IAPV puede dar respuestas limitadas en base a los recursos que tiene.

–  ¿Cómo financiaba la Nación antes; y cómo ahora?

—  Hasta 2015, 70% ponía la Nación, 30% la Provincia y el Municipio, los terrenos. Así se hacían las casas. Desde que asumió Macri no ha aprobado un sólo proyecto de construcción de viviendas para IAPV, en dos años y medio. Y de las que están en ejecución, algunas hace tres o cuatro años, del gobierno anterior, nos están adeudando 450 millones de pesos, que no pagan los certificados. Nosotros hemos tenido que pagar el 100% de las obras, con recursos provinciales, de lo contrario tendríamos que parar todas las obras porque la Nación no paga los certificados. Parar todas las obras significa menos actividad económica, menos empleo, dificultades de todo tipo.

–  ¿Qué dicen en Buenos Aires para no pagar?

—  Simplemente, no pagan. Desde agosto del año pasado, hicieron un pago en febrero. Cada vez que te encontrás con el ministro del Interior o el secretario de Vivienda y le pedís por la deuda te responden ‘ya vamos a normalizar’. Encima, Dujovne lanzó la semana pasada la idea de retraer 30 mil millones de la obra pública. Pero no es que lo anunció ahora, ya lo viene haciendo hace meses. La prioridad es que ahora va a recortar más; está claro. Hay intendentes peronistas, de Cambiemos, con proyectos todos pendientes de aprobación. Hoy, la única respuesta que tenemos son los programas provinciales. Ellos han orientado toda su política a través de los bancos.

Desafío

–  Hoy están planteando el puente Paraná – Santa Fe, una megaobra. En estas condiciones podrían replantearse la prioridad, y avanzar con muchas obras más chicas.

—  Cambiemos ha reintroducido el sistema de financiación Público – Privado, que hacen países como Gran Bretaña. Pero si vas a mirar en la experiencia, tienen cuatro años de gobierno. Primero, anuncian ‘este año se licita’ y no se licitó. El año que viene dicen ‘de aquí a seis meses’, después te dicen no, ayer dijeron que el anteproyecto lo van a elevar por septiembre. En realidad, están en el terreno de los anuncios. No podés pasar cuatro años diciendo ‘estamos elaborando el anteproyecto’.

–  En ese contexto, ¿cuál es el desafío del gobierno provincial?

—  Le dije a Bordet ‘vamos a hacer un programa provincial’. ¿Cuánto dura el ciclo de un programa desde que se gesta el proyecto hasta que se entregan las llaves a sus adjudicatarios? Cuatro años.

–  ¿Por qué tardan tanto?

—  Porque tenés que hacer el proyecto primario, tener la ordenanza en el HCD por la traslación de los terrenos a IAPV, hacer las escrituraciones correspondientes, mandar a la Nación la factibilidad técnica, luego el proceso de licitación, la factibilidad financiera que da la Nación. Luego viene empezar la obra, las certificaciones para pagar a la empresa los avances, la plata a veces no está, se demora el trabajo. Todo eso lleva, más o menos, cuatro años hasta entregar las llaves. El desafío del programa provincial es que en un año se termine todo, ser cuatro veces más eficientes que lo que eran los planes nacionales. Nosotros anunciamos a fin de enero el programa, en febrero licitamos, ya estamos adjudicando y antes de fin de mes empiezan las obras. Son 10 viviendas acá, 20 por allá. Tenés plazos de ejecución entre 4 y 8 meses, y el dinero lo tenemos. Entre enero y marzo/abril del año que viene, tenemos que inaugurar todas las casas. Ahora, hay voluntad política para seguir. Si me dan más dinero hago más casas.

Prioridades

–  ¿Cómo se reparten las prioridades? En municipios de Cambiemos se quejan que Uds. reparten más entre los municipios peronistas.

—  En este momento, al que tiene terrenos disponibles cedidos a favor de IAPV, le damos viviendas. Peronistas, radicales, vecinalistas, el que sea. Ahora, alguien viene y me dice ‘Casaretto, necesito tantas casas’. Le pregunto ‘tenés los terrenos cedidos a IAPV’. ‘Nos estamos fijando en eso’, me responden. ‘Bueno, andá fijate, y cuándo los tengas, me venís a ver’, respondo. Les hemos dado cupo en esta primera etapa a municipios de todos los signos políticos.

–  En esos casos, ¿pagará el propietario todo?

—  Depende del proyecto, qué se hace cargo el municipio, por ejemplo. Hoy, licitamos viviendas para Federal. Hubo que hacer un movimiento de suelos, porque el terreno era bajo, qué más o menos cuesta 300 mil pesos y lo paga el municipio.

–  ¿Quién controla la calidad de las inspecciones?

—  La calidad contratada se tiene que respetar. Ni yo ni el gobernador tenemos compromisos con ninguna empresa. La primera semana que asumí, hablé con los empleados. Los reuní a todos los inspectores de obra y les aclaré que si alguno certifica algo que no está hecho, yo les hago un sumario, que puede significar el despido para ese personal. No me tiembla el pulso para nada. Si la vivienda es por 800 mil pesos, no puede ser que ‘le pongo por 700 mil pesos y alguien me firma’. Eso no va. Si me entero que fue, lo sanciono.

Política nacional

–  ¿Le gusta la política nacional de viviendas?

—  El tema es que el sistema financiero argentino tiene el problema de la Argentina. Si el estado no tiene financiamiento, y mete sus letras al 40% en el mercado, está marcando una tasa de interés de referencia que le pone problemas a una empresa para financiarse razonablemente. Y mucho más a las familias. Proyectan una inflación del 10% que va para 15 y no sabemos si termina en 25% o qué. El dólar se disparó 12% o 15% en pocos días y eso va a ir a precios. Entonces, con qué escenario se encuentra una familia para planificar a futuro; si solamente en cuatro o cinco meses, el gobierno va cambiando las pautas macro en la Argentina. Cómo se puede acceder a un crédito razonable a 25 años. No lo tiene el Estado, menos lo va a tener una familia.

–  ¿Hay una decisión política para no hacer planes del tipo “Primero Tu Casa”?

—  El macrismo no los quiere hacer, dicen que ese tipo de programas se tiene que atender con gente que vaya a un banco a tomar un crédito. Le dio un ejemplo cercano, el Municipio de Diamante hizo un acuerdo con sindicatos y cedió terrenos para empleados de ATE y municipales. El gobierno nacional dijo ‘no hay más programas con sindicatos’. Si está sindicalizado, tiene un empleo y un recibo de sueldo, que vaya a un banco y pida un crédito. Pero la realidad es que, si se tienen salarios mínimos de 9.500 pesos, hay gente que gana 9.500 pesos. Y los jornalizados ganan aún menos. El salario mínimo provincial está en 12 mil o 14 mil pesos, de acuerdo a la negociación paritaria que está desarrollándose en este momento. Razonablemente, se puede destinar entre 20% y 25% a la cuota hipotecaria. Son 2.500 o 3 mil pesos, ¿qué crédito va a sacar por esa cuota? Si ahí no está la mano del Estado que bonifique la tasa de interés, que bonifique el monto de la cuota, y haga más accesible las exigencias, esa gente queda afuera, que es lo que está pasando ahora. Con sus luces y sombras en otros aspectos, el gobierno nacional anterior, hizo una inversión en vivienda notablemente superior al actual.

–  Y no era que ‘se robó todo De Vido’

—  No, no. Y si ‘se robaron todo’, estos deberían hacer más del doble de casas, pero se hacen muchísimas menos. Ahora, qué hacen las provincias. La Pampa lanzó este mes un plan propio; San Luis y San Juan, también. Ante la retirada del gobierno nacional, todas las provincias tienen que poner programas porque, si no, no hay viviendas para nadie. Si uno se va a otra faceta, el plan de Viviendas Rurales y Pueblos Originarios, que no estaba en IAPV. Cuando se fue el gobierno anterior, había 3.200 viviendas en ejecución en Entre Ríos, no sé si se terminaron 40 o 50.

–  Es mucho 3 mil viviendas sin entregar

—  Algunas están en 70% u 80% de terminación. Es una picardía que estén avanzadas y no se terminen. Hace poco hablaba con un intendente, que está terminando el plan con recursos municipales. Nosotros en ese plan no tenemos nada que ver, porque no estaban involucrados recursos de IAPV. Ese plan era entre Nación y consorcios o cooperativas; en algún caso pusieron al frente del consorcio un intendente. Para ser de IAPV tendría que estar el terreno a nombre nuestro. Por otro lado, hoy tenemos 420 millones de pesos, por convenios con Nación, a los que hemos puesto y Nación no mandó los fondos que se había comprometido a enviar. No nos están mandando el dinero de los acuerdos que firmó el gobierno de Cambiemos. Dujovne ahora dice ‘vamos a parar la inversión pública’. ¡La pararon hace rato! Ahora se verbalizó como anuncio formal. En materia de política de viviendas, donde aportan Nación, Provincia, municipios; si el actor más importante, el Estado nacional, se retira y dice ‘yo no pongo más’. Entonces la capacidad de respuesta a la gente es cada vez más limitada. Hagámoslo con honestidad, con claridad, con transparencia, pero hagámoslo.

Discusión por fondos

–  Se repite una discusión en Entre Ríos. Desde el gobierno Provincial se quejan que no le mandan plata desde Nación, Frigerio o un legislador de Cambiemos sale a retrucar que sí mandan, mientras el periodismo y la ciudadanía no sabe a quién darle crédito.

—  Le doy un ejemplo. En febrero me mandaron 112 millones para viviendas, salieron los intendentes de Cambiemos y legisladores a decirlo en un comunicado. Está, nos mandaron 112 millones, pero nos quedaron debiendo 360 millones. De ahí en adelante, no nos mandaron más y ya estamos en 420 millones que nos deben. Cuando dicen ‘yo les mandé tanto’, está bien. Pero no es una gracia, es un acuerdo que firmaron. ¿Qué tengo que hacer yo con la obra? Tengo una obra en construcción en San Benito, 250 viviendas. A la empresa le pago el certificado, sigue avanzando. Si le pago el 30% y no el 70% que debe venir de Nación, la empresa para y echa a la gente. Vino Frigerio y entregamos las viviendas junto con él, pero no nos mandaron toda la plata de los certificados adeudados. Además, como proyectos a futuro, no han aprobado ninguno en dos años y medio. Entonces, claramente no coincido con la política nacional. Nosotros le ponemos la mejor buena voluntad, hablamos con el ministro y sus secretarios, atendemos a los intendentes. Compartir está bien, pero hay que hacer.

Quién es

Marcelo Pablo Casaretto nació en Buenos Aires en 1967 y tiene 51 años. Se recibió de contador público en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNER, en Paraná. Realizó postgrados en “Políticas Públicas” en la Universidad de San Andrés y en “Historia Económica” en la Universidad de Buenos Aires. Entre otros cargos, en los años noventa fue director en el Ministerio de Economía de la Nación donde se encargó de las relaciones con las provincias. En 1995 llegó a secretario de Inversiones de la provincia, luego fue secretario de Hacienda y entre los años 1997 y 1999 llega a ser el ministro de Economía de Entre Ríos. Fue senador por el Departamento Tala (1999-2003). En 2012 fue nombrado director de la Administradora Tributaria de Entre Ríos y en noviembre de 2017 asumió al frente del IAPV.

 

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Déficit entrerriano

–  ¿Cuál es el déficit de viviendas que tiene Entre Ríos?

—  El dato más razonable lo da el Censo 2010, que dio 12 mil viviendas. Seguramente, a lo largo de estos ocho años cambió la realidad. Si se agregan a ese dato, las viviendas existentes irrecuperables que indica el censo, que son 6 mil, llegamos a 18 mil. Si se agregan las que tienen otro tipo de problemas, como hacinamiento, condiciones sanitarias inapropiadas, son otras 12 mil más y llegaríamos a un déficit general de 30 mil viviendas.

–  Las que se hacen en Entre Ríos, por cualquier programa, ¿acompañan el crecimiento vegetativo?

—  Depende. Yo inauguré mil viviendas, que venían desde antes, desde que estoy en la función, a fin de año. Depende de las condiciones de ingresos, pobreza, las condiciones de la Argentina.

–  ¿Los valores de las viviendas sociales no son caros?

—  Depende que se incluya, la vivienda sola, o también el valor del terreno y las obras de redes de infraestructura. Para la casa, en IAPV tenemos tres módulos que valen 600 mil, 700 mil y 800 mil pesos cada módulo. Por todo lo demás, hay casas que terminan saliendo un millón 200 mil.

Clase media

–  ¿No será que el gobierno macrista no quiere clase media en la Argentina, sólo una élite, clase media alta y la gran mayoría, más del 80%, clase baja? Y las corporaciones controlando todo.

—  (sonrisas) Creo que Macri lleva adelante un modelo de redistribución de ingreso. Desde un punto de vista práctico, el ingreso nacional va al capital o va al trabajo. En los años dorados del peronismo, Perón decía que había logrado el ‘fifty-fifty’, la mitad para cada sector. Hoy, posiblemente el ingreso esté repartido un 70% al capital y un 30% al trabajo. ¿Cómo se determina la retribución del trabajo? Con el poder adquisitivo, que tiene salario directo y salario indirecto. También la relación con los precios. En el primer año de Macri aumentaron los salarios menos que la inflación; en el segundo año, aumentaron más liberando un poco las paritarias, pero no recuperaron la caída del primer año. Lo mismo está pasando hoy, los aumentos claramente están por debajo de la inflación. Es el salario directo. Adicionalmente, el salario indirecto es todo lo que el Estado te da como prestaciones: educación, remedios, acceso a la vivienda, jubilaciones. Todo lo que es salario indirecto se recortó. El tema de la vivienda es claramente un salario indirecto. En la historia argentina reciente hubo dos planes de ajuste brutales. Uno fue el de López Murphy, que en la campaña electoral de 1999 dijo que ‘la Argentina cierra con una baja de salarios del 10%’. Eso le costó que lo bajaran de su candidatura a ministro de De la Rúa. Después llegó a ministro y decidió recortar todos los salarios indirectos, salud, educación. Duró 15 días. Luego vino Domingo Cavallo y dijo ‘vamos a recortar un 13% sueldos y jubilaciones’. Finalmente, vino la crisis del 2001, y el dólar pasó de uno a uno a tres pesos. En 2002 hubo una inflación de casi 40% casi sin aumento salarial. El quite del 13% terminó siendo más del 40%. Ahora, la factura de luz que pagaba mil pesos, le llegó a 3 mil. Una familia de 20 mil pesos de ingresos, tuvo una baja de sueldo disponible del 10%, porque el salario indirecto que era el subsidio vía tarifas, lo sacan de su bolsillo. Con los sucesivos ajustes de estas dos décadas, sumados lo de López Murphy, Cavallo y la devaluación del 2002, hubo una quita salarial concreta del 10% al 15%. Entonces, claramente hay un proceso de concentración.

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