Crespo.- La ex diputada nacional Gracia Jaroslavsky lidera una de las tres listas que competirán en las internas PASO del frente Cambiemos, a realizarse el próximo 13 de agosto, en el territorio entrerriano. Es precandidata en primer término por la lista Nº502-B “Renovación”. En una extensa charla en la redacción de Paralelo 32, estuvo acompañada por correligionarios que adhieren a su sector, Fabián Mostafá, Alejandro Rees y Sergio ‘Chino’ Sosa. Considera que su lista surge por la desazón de muchos radicales que ven cómo el partido acepta imposiciones del gobierno nacional, a través del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en el armado de la lista oficialista que lidera el ex diputado nacional Atilio Benedetti.

–  ¿Por qué largarse contra el aparato oficialista que maneja Frigerio?

—  En realidad esto ha sido un proceso, que empezamos a transitar con muchos amigos de ER, en especial la gente vinculada al montielismo, la Línea Radical Entre Ríos (LIRER), desde Rubén Villaverde, Armando Patat, y mucha gente de aquel entonces que conserva el fervor montielista de la Entre Ríos libre y soberana. Ya veníamos con la idea de recuperar la esencia radical, con mucha crítica. Estuve muchos años alejada de la militancia diaria; cuando me llamaron y empezamos a militar, había una desazón enorme.

–  ¿Por dónde pasa la desazón?

—  Por la falta de participación, por la condena a ser manejados por tres personas a puertas cerradas, por la falta de convocatoria. La conducción radical de Entre Ríos asociada con el PRO. Debemos poner en contexto esto, porque no es una crítica fácil, hubo una historia que condujo a esto. Partimos de la caída del gobierno de De la Rúa en 2001, donde se vinieron abajo todas las estructuras políticas y vino el ‘que se vayan todos’, que los políticos eran la peor especie sobre la tierra. Después pasamos por 12 años de cultura kirchnerista donde estaban los bandos de los buenos y los malos, con un poder omnímodo y omnipresente, donde todo lo que se oponía al gobierno era mala palabra. Esa grieta tan famosa que se abrió en Argentina. La sociedad empezó a hacer un proceso de hartazgo de toda esa situación tras 15 años de ir cuesta abajo. Puestos en esa situación, el radicalismo, que estaba muerto y enterrado, resucita en un proyecto con el PRO. Ahí resucita, es una realidad. El PRO, con su estructura política de la Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires, el gran poder político de Macri, logra poner a toda la oposición antikirchnerista en posición de ser elegida para un cambio rotundo. El radicalismo acompaña ese proceso. Llevamos dos años de eso, el radicalismo empieza a volver a despertarse y tener ansias de participación y de preponderancia en la provincia, porque es cierto también que el PRO no tiene una base. Entre Ríos es una provincia profundamente federal, profundamente peronista y profundamente radical. Hay un bipartidismo fuerte y una participación comprometida. Esa gente, ese radicalismo, empieza a querer tener determinado protagonismo que comparte con un PRO que en Entre Ríos es prácticamente inexistente. Desde ese lugar empezamos a intentar ser visualizados. ‘¡Hey, muchachos! Acá estamos’.

–  Otro elemento político de Cambiemos es ‘si esto sale bien, es la genialidad de Macri y del PRO; si sale mal la culpa la tienen los radicales’.

—  Claro, exactamente. Eso es lo que hay que modificar. Hay que tener la fortaleza de pararse ante la sociedad, porque esto es un proceso. Nosotros no estamos acá para que yo sea diputada nacional, estamos acá porque somos un enorme grupo que pretende visibilizarse ante el poder, visibilizarse ante la sociedad, decir lo que quiere, empezar a construir una forma de hacer política y llegar al 2019 con una oferta electoral interesante para la sociedad, diferente a la que estamos acostumbrados a tener. Somos gente que no tiene recursos, somos laburantes, ninguno tiene cargo político, no venimos colgados de la teta del Estado. Lo que he hecho en política fue porque me eligió el pueblo, jamás he pedido nada. Somos ciudadanos de a pie, contra el ministro del Interior, el director del Banco Nación, el secretario de ‘no sé cuánto’; todos los intendentes, salvo nuestro amigo y senador provincial, Raymundo Kisser. Que Raymundo sea parte de este proyecto es un enorme orgullo y para nosotros es sentir el cobijo de que no estamos tan solos y abandonados en una lucha desigual.

–  ¿Cómo llegan al afiliado? ¿Porque los intendentes de Cambiemos no van a hacer mucho esfuerzo por su lista?

—  Además, no pueden porque dependen de las monedas que les llegan de la Nación.

–  ¿Eso se nota?

—  Sí, claro. Pero yo soy una convencida que la sociedad en su conjunto, colectivamente ha madurado, ha cambiado y realmente quiere una opción de política diferente. Si nosotros la sabemos transmitir, si llegamos al corazón con nuestra verdad y honestamente, creo que la sociedad va a sentirse representada, así como nosotros nos sentimos representados por ese pensamiento. ¿Por qué estamos acá? Porque sentimos que la sociedad siente lo que nosotros estamos sintiendo.

–  Se esperaba que la ruta del dinero K llegara hasta Panamá y nos trajo la sorpresa de Macri. Se esperaba que el primer narcotraficante gordo que cayera en la provincia, salpicara al urribarrismo y terminó salpicando al varisquismo. ¿Cómo ve estas cuestiones?

—  Hablando del narcotráfico, creo que atraviesa a la Argentina entera. Y esto no es de ahora, esto empezó, diría, en la época de Duhalde en la provincia de Buenos Aires. Esto lleva muchos años, empezó de a poquito a infiltrarse. No le extrañe encontrar los lazos más increíbles que puedan aparecer. Lo que me maravilla, y me saco el sombrero, es que evidentemente este gobierno, por primera vez en Argentina después de tantos años, se empieza a ver vocación de investigar el tema. Hasta este año no había ninguna vocación de investigar el narcotráfico. Espero que la Justicia esté a la altura de las circunstancias y que realmente deje de dormir la siesta y haga las cosas como corresponde. Pero nos van a sorprender muchísimas cosas vinculadas al narcotráfico.

–  ¿Dónde pone la crítica sobre el gobierno nacional?

—  Yo no le veo el sentido federal que nosotros pretendemos que tenga. El PRO, que nació como un partido centralista en Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, todavía le falta una visión federal, progresista y social de las cuestiones de la Argentina profunda. Argentina necesita el impulso de un crecimiento económico que vaya de abajo para arriba donde todos estemos incluidos y donde todos estemos en la misma línea de largada. Hubo gestos importantes de cambio. Pero no estoy de acuerdo con la visión que tienen con, por ejemplo, el tema PAMI o las pensiones por discapacidad. Si nos vamos a la producción, el último aumento intempestivo sobre el gas oil condena a las economías regionales a volver a recalcular costos. Para mi punto de vista, y no viene de este gobierno, viene desde hace años, faltan visiones estructurales en todas las áreas. Por ejemplo, la decadencia de la escuela pública. En salud ni hablar, es un atraso terrible. Esto que están hablando de la no obligatoriedad sobre vacunas. Como había números ajustados en el Congreso para Cambiemos, se han postergado las discusiones de los planes y políticas estructurales que la Argentina debe abordar tarde o temprano. Porque no podemos seguir emparchando. Es puro parche. En política tributaria, lo veo con mi marido en el campo, no hay forma de que cierren los números. Una amiga mía me decía ‘si tengo que pagar 200 mil pesos de impuesto a las Ganancias, debería tener un millón y pico en el banco, pero no está la plata’. Debe pedir un crédito para pagar Ganancias. No sé qué pasa, pero hay algo que no funciona.

–  ¿No es una crítica al radicalismo, que debió aportar la visión progresista, federal y social a Cambiemos?

—  Sí, totalmente. Hay que ver con qué fuerza lo han planteado, o con qué debilidad se han sometido al poder del PRO. No olvidemos que la UCR venía ‘apichonada’, el radicalismo resucita en este frente electoral, y creo que le está llevando su tiempo acomodarse a las nuevas circunstancias a nivel nacional. Pero en Entre Ríos, nosotros no podemos permitir que se nos ‘mandonee’, se nos ningunee y se nos diga qué tenemos que hacer. Desde Entre Ríos nuestro reclamo ha de ser de una visión federal de la Argentina.

Lista 502-B “Renovación”

1º.- Gracia Jaroslavsky (UCR-Victoria)

2º.- Francisco Larocca (GEN- C. Uruguay)

3º.- Fernanda Tardelli (UCR-Paraná)

4º.- Jorge Signorelli (CC-Paraná)

5º.- Alfredo Crosa (UCR-Villaguay)

La lista de Jaroslavsky enfrentará a la oficialista Lista 502-C “Cambiemos Juntos”, que lidera Atilio Benedetti, y a otra lista opositora, 502-A “Ayudanos a Cambiar”, que lleva como primer precandidato a diputado nacional a Alejandro Carbó.

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