** Un hombre estaba sentado en el banco de un jardín; frente a él un variado vergel de plantas y árboles, entre ellos un manzano. El tiempo pasaba y él seguía allí, al parecer muy aburrido. Cuando cayó una manzana del árbol, el tipo, como ya había merendado, en vez de pensar con el estómago le puso neuronas preguntándose por qué razón cae tan verticalmente sobre la tierra, de igual forma ahí en el Reino Unido como en el polo sur o en cualquier país que en ese momento estuviera en un plano inclinado.

** Entonces cayó él también, pero de la palmera. Fue cuando pegó aquel grito que haría historia: ¡Eureka! (que en nuestro país sería ¡Carajo!, que ahora degeneró en “¡la P… Madre!). Había descubierto la fuerza de gravedad, que siempre estuvo pero nadie se avivó antes.

Se llamaba Isaac Newton, a quien siendo chico su mamá le regañaba diciendo que se pasa el día haciendo huevo. Después, como fue tan sabio, se dijo que se hallaba en aquel jardín en un momento de contemplación profunda. Yo creo que estaba más aburrido que jubilado de plaza, pero es más snob decir contemplativo.

** ”Nosotros no nos aburríamos, porque si eso pasaba llenábamos con papel una media en desuso y armábamos un picadito de patio”, le dice el abuelo al nieto, que se declara aburrido porque ya se cansó de siempre los mismos jueguitos en la play y le estaba haciendo el trabajito al tipo para que le comprara otro.

El nieto podría haberle respondido ¿qué tal si en vez de hacer una boludez como una pelota de papel, intentabas inventar algo más importante? Pero el chico sabía de qué le estaba hablando el abuelo. De entretenimientos y diversión, porque se cree erróneamente que el aburrimiento se cura solo con joda.

El aburrimiento impulsó las ciencias            

** En el mundo actual y en el de todos los tiempos, subyace una especie de contrapunto generacional, donde unos plantean que los chicos de hoy gozan de todos los privilegios y sin embargo parecen más disconformes que sus mayores, que vivieron carentes de recursos y por lo general aburridos por falta de opciones de entretenimiento. No había nada. Ni siquiera existían las bolsas de polietileno para hacerles un par de agujeros y jugar al piquetero o el asaltante de bancos.

** Para las chicas era más fácil porque las madres tenían ideas para sugerirles o simplemente tomaban un retazo de cretona floreadita, incorporaban al centro una bola de algo, le hacían una atadura por el cuello, le pintaban ojos y boca, y con mucha imaginación eso era una muñeca con la cintura en el cuello.

** Ellas asistían a una especie de universidad multi lingüe donde sus madres les hacían saber los secretos de la cocina familiar y por la tarde aprendían palabras como muselina, batista, brocado, chifón, tafeta, cheviot, poplín, piqué…, mientras los varoncitos afuera de la casa se las tenían que rebuscar con palitos, vagando por el barrio o dándonos una vuelta a la manzana con una bici prestada.

** El mundo material, científico, tecnológico, artístico, etcétera, así como lo vemos hoy, está altamente desarrollado por la iniciativa de millones de personas. Felizmente, por éstos días vinimos a descubrir que toda la iniciativa de tanta y tanta gente que hoy peina canas o ya partió hacia las alturas, se debió a su aburrimiento en la infancia. En esos momentos aprendieron a pensar creativamente, como Newton y tantos otros.

Es muy bueno aburrirse                    

** Leyendo un diario del domingo 15 de enero, nos enteramos que todos los especialistas coinciden en que “el aburrimiento hace bien”, siempre y cuando los padres no intervengan presurosos a solucionarle el aburrimiento al gurí sentándolo frente a la pantalla de TV o cualquier otra solución fácil. El aburrimiento es una pausa, una invitación a la creatividad y la imaginación. El que está aburrido debe procurarse los recursos para salir de ese vacío.

Se habla de que muchos jóvenes de hoy carecen de iniciativa porque tuvieron todo resuelto en su infancia, sin tiempo para aburrirse.

** A un chico o chica de los lejanos tiempos, cuando se quejaba por estar aburrido su mamá le contestaba: “¿Estás aburrido?, vení que yo tengo mucho para hacer acá, ¿ves aquella escoba?…”. Y así fue como aprendimos a mantenernos callados estando aburridos. Gracias a eso muchos se han vuelto creativos, con iniciativa propia, porque la forma de evitar esas “propuestas maternas” contra el aburrimiento, era manteniendo la boca cerrada, bancándose el aburrimiento y pensando en cómo zafar de él.

** Esa soledad ociosa obligaba a pensar, inventar algo rápido para entretenerse o divertirse, y los preparó muy bien para resolver problemas en su adultez. El aburrimiento puede convertirse en el famoso ocio creativo del que hablan hoy los publicistas, que cobran fortunas por rascarse el higo mientras piensan en una idea que garpe.

Dos muchachos muy distraídos                    

** De todos modos, para no ser tan lineales en este tema, digamos que los padres tienen que estar atentos ante la expresión “estoy aburrido” de sus hijos (y los de antes tendrían que haberlo estado). Puede ser que el chico esté transmitiendo sensaciones no tan pasajeras, mucho más profundas, que se sienta deprimido, frustrado, y no sepa definirlo de otra forma que diciendo que se siente aburrido.

** Responderle con nuevas preguntas es lo más aconsejable, para indagar si la gurisa o el gurí está pasando un momento de tedio, un momento gris, o hay algo permanente que lo afecta. (Eso dice el informe del diario)

Einstein era un niño solitario y de pocas palabras, que parecía muy aburrido pero no se quejaba de eso. Jugaba mentalmente haciéndose preguntas que otros no se hacían y tratando de responderlas.

¡Las cosas que algunos idiotas le gritarían hoy si cruzara las calles distraído obligando a frenar a algún apurado para nada!

** En cuanto a Isaac Newton, un estudioso de este genio escribió sobre él que “siempre estaba estudiando, raramente recibía visitas o visitaba a alguien… No tenía ningún pasatiempo, tampoco le gusta salir a pasear ni hacer ejercicio, para él todo lo que no fuera estudiar suponía una pérdida de tiempo”.

Era un chico raro, para muchos quizás un caso perdido, pero la humanidad le debe tanto que a su muerte el poeta Alexander Pope escribió este epitafio: «La Naturaleza y sus leyes permanecían ocultas en la noche; Dios dijo: ‘Hágase Newton’ y todo fue luz”.

La vida nos lleva de apuro                 

** ¡Oh, la infancia, la infancia! Es ese lugar donde se resuelven tantas cosas pero fundamentalmente el quién seremos cuando adultos. A los padres ha sido dada la facultad de moldear infancias y adolescencias (oficio que terminamos de aprender bien cuando nuestros hijos ya nos cuidan a nosotros).

Los errores paternos del pasado deben ser perdonados porque se sabía poco sobre pedagogía infantil, pero en el futuro los errores no serán fáciles de justificar porque, padre que no aprendió cómo formatear hijos probos, es un padre que se distrajo demasiado con Facebook.

** Tantos “estoy aburrido” que hemos dicho o escuchado decir a nuestros amigos en la infancia, pueden haber sido tan buenos como lo dicen ahora los expertos, o pudieron ser otra cosa, como frustraciones, vergüenza, temores, timidez, falta de iniciativa por desánimo patológico.

** Destacados investigadores de la mente humana, entre ellos C. Jung (1950), han venido planteando que todos los seres humanos tenemos un lado oscuro, una sombra, algo parecido a lo descrito en la novela de Stevenson ‘El Dr. jekyll y Mr. Hyde’; una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo. Amordazada porque, aunque el sujeto quisiera entrar a una oficina donde lo atendieron mal y romper todo, o matar el perro del vecino que no para de ladrar, sabe que no debe hacerlo y se controla.

** La sombra está constituida por el conjunto de frustraciones, experiencias vergonzosas y dolorosas, temores, inseguridades y agresividad que se alojan en el inconsciente del ser humano, contiene todo lo negativo de la personalidad, con frecuencia aflora como pensamientos automáticos repetitivos que no entendemos. Muchas de estas experiencias son de nuestra infancia, que nunca se va, permanece con nosotros.

** Qué bueno que la mente humana tiene mecanismos maravillosos, uno de ellos es su capacidad para borrar los recuerdos amargos y preservar los que han endulzado nuestro camino.

¿Se aburrió? Recuerde que ahora se supo que es bueno.

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