El entrerriano, como presidente la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado, ofició como miembro informante. Durante los 25 minutos que duró su exposición, argumentó su posición a favor de la despenalización y brindó un detalle de las modificaciones que se introdujeron en el texto para lograr un dictamen de mayoría que finalmente no se consiguió.

“Estamos siendo protagonistas de un debate histórico, toda la sociedad y el mundo nos está mirando”, comenzó el senador minutos después de las 11:00, y lo equiparó con el debate que se dio por el divorcio vincular, el matrimonio igualitario y la entidad de género.

Entendió que “la Argentina será un poco mejor si hoy tenemos aprobada esta ley”, a la vez que lamentó la actitud de algunos sectores que, al igual que sucedió con otros legisladores anteriormente, llenaron de mensajes su whatsapp este lunes. “En nombre de Dios me pedían una serie de cosas y me calificaban de maneras irreproducibles. La verdad es que en el día de ayer me pasé esquivando crucifijos, de un sector de la iglesia que, quizás, sea el mismo que cuando nos desaparecían y nos torturaban daban vuelta la cara, que cuando torturaban a nuestra compañeras embarazadas miraban para otro lado; los mismos sectores que cuando mi madre se entrevistaba con algún obispo para preguntar por su hijo desaparecido miraban para otro lado o comentaban ‘algo habrá hecho’; o serán sectores de la Iglesia que representaban a aquel cura que iba cuando yo estaba preso en la cárcel de Coronda para preguntarme si no quería arrepentirme y no tenía algo para confesar, entre comillas”, sostuvo.

Guastavino recordó que cuando se inició el debate se encontraba en contra de la interrupción voluntaria del embarazo pero con “la cabeza abierta a escuchar todos los argumentos para que al final de ese debate concluyera en una posición”. Así, “en estos cuatro meses de debate intenso comprendí que la única forma de abordar correctamente la problemática del aborto es desde el lado de la Salud Pública”, agregó.

“La realidad nos indica que no estamos aquí discutiendo aborto sí-aborto no, no hay aquí, desde mi punto de vista, un bando a favor de la vida (o de las dos vidas como dicen) y un bando a favor de la muerte. Lo único que podemos decidir en este recinto es terminar de una vez por todas con el aborto clandestino, las muertes y secuelas que provoca en miles de mujeres y personas gestantes año a año. Es que aún sin ley, ante un embarazo no deseado, ellas, las mujeres, seguirán entregándose a escondidas a las manos de un seudo-cirujano o de un curandero arriesgando su vida… Esa es la realidad que nos interpela”, dijo el senador entrerriana. Y amplió: “Sobre estas mujeres que ya ejercen el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, lo que humanamente se impone es no ignorarlas, ni dejarlas a su suerte y mucho menos señalarlas con el dedo y estigmatizarlas con una pena”.

Guastavino también se refirió al proyecto modificado que buscó alcanzar el consenso necesario para un dictamen de mayoría, cuyas firmas finalmente no consiguió. Finalmente, el legislador pidió “que haya ley”.

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