Después de una larga lucha que le había planteado su salud, en la que pudo probar su gran temple y sobre todo sus ganas de vivir para disfrutar de las cosas simples que lo hacían feliz, y de las más sublimes, como la familia, se apagó la vida de Guillermo Ruberto, a la edad de 64 años.

La Municipalidad de Crespo expresó sus condolencias a los familiares, por el deceso de quien se desempeñara como concejal de la ciudad en los periodos legislativos 1983-95 (12 años) y 2011-15 (4 años). Fue precandidato a intendente por el PJ en 2003 y candidato a intendente en 2007.

Se acalló su voz y con ella, podría decirse, se apagó también una luz en la lista de los políticos honrados, transparentes, jamás hipócritas ni demagogos. Y esta condición, la de llamar a las cosas por su nombre por apego a la verdad, quizás lo desfavoreció en el intento de llegar más lejos en su carrera política, a la que nunca aspiró para vivir de ella sino para servir, y nunca pidió favores o privilegios cuando pudo hacerlo por su militancia.

Estos conceptos pueden leerse como razonables ante la muerte de una persona, pero las escribe alguien que lo conoció profundamente y lo trató durante décadas, alguien que no intenta ni necesita ser gentil con el amigo que ya no lo puede leer, sino que rinde homenaje a un vecino trabajador, emprendedor (fue el primero que exportó miel desde Crespo a cualquier riesgo y costo para abrir un camino hacia el exterior), y un político muy respetable, como otros que felizmente ha dado esta ciudad.

Paz para su familia y las condolencias de Paralelo 32 con nuestro colega Miguel Ruberto y sus hermanos.

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