El escándalo saltó en 2016 pero no tuvo consecuencias hasta un año después. Sin embargo, Facebook estuvo al tanto desde 2014 de los efectos de la injerencia rusa vinculada a grupos extranjeros en la red social, la más utilizada del planeta. Las actividades desembocaron en la crisis de las llamadas «fake news» o noticias falsas.

La plataforma, según las conclusiones preliminares de una investigación en firme a la que han tenido acceso medios británicos, tuvo conocimiento de las actividades de grupos vinculados al Kremlin mucho antes de que los hechos trascendieran públicamente. El presidente Comité de la Cámara de los Comunes sobre Digital, Cultura y Medios (DCMSC), Damian Collins, recurrió la semana pasada a un mecanismo parlamentario excepcional para obligar al fundador de una empresa estadounidense de software, Six4Tree, asociada a Facebook, a entregar unos documentos internos.

Este nuevo episodio vuelve a mostrar la dejadez y abandono de la mayor plataforma social del mundo a la hora de gestionar un problema de tratamiento de los datos de millones de usuarios en todo el mundo. Entre la documentación incautada se encuentra un correo electrónico en el que supuestamente un ingeniero de la compañía advierte a los directivos de Facebook que direcciones IP procedentes de Rusia habían accedido a «tres mil millones» de datos diario.

El mensaje se envió en octubre de 2014 cuando todavía no se conocía la trama rusa. Es cierto, sin embargo, que el uso de direcciones geolocalizadas para acceder a la red social no prueba que grupos de personas malintencionadas estuvieran detrás de un intento de manipular datos, ya que el software puede usarse para enmascarar el origen del tráfico de internet. Es más, lo normal es que, dada la magnitud de Facebook, lo más probable es que usuarios de un centenar de países accedan a la plataforma.

«Si esas direcciones IP de Rusia obtuvieron grandes cantidades de datos de la plataforma (…) ¿se informó o simplemente se ocultó debajo de la alfombra?», preguntó Collins a Richard Allan, vicepresidente de Facebook, en una de las comunicaciones oficiales en el marco de la investigación. «Cualquier información que pueda haber visto (…) es, en el mejor de los casos, parcial; en el peor, potencialmente engañosa», replicó este último según «The Telegraph», agregando que esos correos electrónicos tan solo incluían información «parcial» y «no verificada» acerca de las actividades extranjeras.

Facebook está enfrascado en una serie de escándalos que van desde el fraude de la publicidad online, la crisis de las «fake news» o las fugas de datos. Un abanico de problemas del que la compañía ha querido sacudirse en el último año con acciones en sus servicios, pero que ha empujado, por primera vez, a la propia cúpula de directivos, y en especial a su líder, Mark Zucerkberg, a hincar la rodilla y pedir disculpas públicamente.

La multinacional norteamericana se encuentra, en estos momentos, en una deriva a raíz de desvelarse recientemente las tensiones internas, la conspiración para deshacerse de su fundador y de la salida de varios directivos, aunque Facebook ha intentado contrarrestar. El problema es que, según varios informes como el de «The New York Times», la dirección engañó a los usuarios y al público en general acerca de hasta dónde sabía en la trama rusa. Ante la comisión británica, Facebook defendió la decisión de Zuckerberg de no declarar ante la investigación parlamentara pese a las constantes solicitudes de los reguladores y dirigentes políticos.

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