La alimentación es un aspecto fundamental de la vida y la salud del ser humano, sin embargo el desarrollo potencial del cerebro también está regulado por lo que se ingiere y consume de manera diaria. La ciencia confirmó en varias ocasiones que ciertos alimentos impactan en la “mente” y ayudan a protegerla del paso del tiempo.

“El cerebro es la placa madre de la realidad y por eso, cuanto mejor podamos cuidar este órgano que está tan profundamente ligado a lo que somos como persona, a este universo en el que vivimos, más satisfactoria será nuestra vida”, aseguró el doctor Antonio Bueri, jefe del servicio de Neurología del Hospital Universitario Austral.

Los especialistas aseguran que regular los excesos de calorías es fundamental para este proceso. Para poder lograr este objetivo, los vegetales y hojas verdes como lechuga, rúcula, brócoli, espinaca y acelga son siempre el principal motor para mantener un cerebro saludable y una disminución notoria de los riesgo de declinación cognitiva a largo plazo. Otros factores fundamentales son: hacer ejercicio, evitar la obesidad, el tabaquismo y por consiguiente, el exceso de alcohol.

“Por otro lado, los alimentos prebióticos contienen bacterias, fibras y residuos que promueven el crecimiento de bacterias intestinales (flora) que son beneficiosas. Los arándanos, el aceite de oliva, las nueces, los vegetales de hoja, la avena y la banana son alimentos que agregan bacterias al intestino. También son probióticos el yogurt, los pickles y productos fermentados como el sauerkraut”, enumeró el doctor Bueri.

El especialista destalló que estas bacterias que promueven los probióticos son parte normal de los procesos digestivos porque trabajan controlando fenómenos inflamatorios nocivos en nuestro cerebro. “De este modo, los alimentos pre y probióticos reducen la inflamación en el sistema nervioso”, subrayó el doctor.

Las dietas saludables como por ejemplo la mediterránea, suelen ser un excelente camino hacia una buena alimentación destinada el desarrollo del cerebro. Esta dieta incluye nueces, pescado, aceite de oliva y el reemplazo de las grasas saturadas de la carne roja por la de los alimentos mencionados. Más opciones consisten en atún, salmón, nueces y pistacho, pilares básicos de un nutritiva alimentación.

“Gracias a estudios se estableció que los individuos que siguen esta dieta tienen menos probabilidades de padecer deterioro cognitivo y enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, porque varios de los componentes grasos instaurados de Omega-3 participan en el crecimiento y desarrollo cerebral y constituyen una proporción importante de los ácidos grasos del cerebro, tanto en estructura como en función. Por estos motivos se recomienda una alimentación adecuada no solo en cantidad sino también en calidad y sin excesos. Una dieta inteligente debe tener en cuenta el cuidado de nuestro cerebro, corazón y arterias”, concluyó el especialista.

Dejar respuesta