Están siendo juzgados los que intentaron usurpar el campo Marangunich

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Tras un proceso que demandó 8 años desde que fuera denunciado el delito, están siendo juzgados en los tribunales de Paraná Fernando Andrés Copes y su padre Victor Juan Francisco Copes, agricultores nacidos en San Jerónimo Sur (Sta Fe), donde por entonces Fernando era militante del Frente para la Victoria, por los delitos de Estafa procesal en grado de tentativa (dos hechos) como autor y coautor. Usurpación y Falsificación de documento privado, todos en concurso real, y Estafa procesal en grado de tentativa. Además responderán por cargos de Usurpación y Falsificación de documento privado, todos en concurso real. Los Copes forman parte de Ganisen SRL, también integrada por Santos Góngora y Miguel Eduardo Pare.

Sobre este tema Paralelo 32 fue el primer medio en dar cuenta del caso, cuando a comienzos de 2009 los Copes ingresaron al campo de la Fundación Marangunich, trabajado en ese momento por los arrendatarios Omar Alberto Garay, Miguel Angel Giordano, Hugo Arturo Bastituta, Sr. Herter, Hnos. Ríos, Orlando Vega, Raúl Alcides Rickert, Raúl Erbes, Miguel Angel Colussi, decididos a apropiarse del mismo mediante una maniobra temeraria por la que se espera que sean condenados ahora.

Los Copes ingresaron al campo donado por el filántropo Marangunich para que su renta sea destinada a bien público, entre en una fecha imprecisa de febrero de 2009, invocando una orden judicial y un derecho de propiedad inexistente (boleto de compraventa trucho), y el 7 de marzo de ese año ingresaron con máquinas agrícolas a ocupar la parcela arrendada por Raúl Emilio Erbes, que tenía un cultivar muy avanzado que pasaría directamente a las manos de los usurpadores para ser cosechado.

Paralelo 32 se ocupó de inmediato de aquel caso, que afecta en gran parte a la localidad de Segui donde la Fundación hace aportes a entidades de bien público; la última fue una importante contribución para la construcción del Hogar para Ancianos, aproximadamente en 2005.

En fechas 14/03/2009 y 02/05/2009 publicamos dos extensas notas entrevistando a Raúl Erbes y a sus abogados Julio Federik y Leopoldo Lambruschini, y también a Fernando Copes, quien respondió con evasivas y prometió venir a la redacción del periódico para explicar el asunto, promesa que no cumplió.

Cuando la situación se les tornó insostenible, los Copes abandonaron el campo y posteriormente el Juez Carlos Hugo Ríos verificó que los arrendatarios (Erbes y otros) estaban ocupando y trabajando legalmente esas tierras, entendió que no existió delito y archivó la causa, decisión que impedía la investigación. También desestimó el requerimiento formal de instrucción, concluyendo que no hubo delito por parte de los Copes. La apelación del Fiscal también fue desestimada por el Juez, por lo que los abogados de Erbes apelaron esa desestimación.

El Ministerio Fiscal había requerido la formación de causa por advertir una posible estafa procesal y la usurpación en que han incurrido los Copes, pero su pedido fue desestimado. En diálogo con Paralelo 32 en aquella fecha, Lambruschini y Federik sostuvieron que “no es cierto que no le corresponda al Juez de Instrucción expedirse sobre este documento (el boleto de compra-venta) sobre el que surgirían los derechos de los denunciantes (los Copes), porque constituye la herramienta fundamental de la presunta maniobra de apoderamiento”. Entendieron que si la Instrucción sospecha que con ese boleto de compra se intentó una maniobra, tiene la obligación de investigar, y si no lo sospecha directamente, a pesar de la índole de su función, de las características del caso, de su desarrollo y de la importancia económica del caso, cuando el Ministerio Público lo hace y le advierte la importancia de esta sospecha y la necesidad de la investigación e incluso le solicita medidas inmediatas, no debe impedirla”.

Los doctores Federik y Lambruschini lograron su cometido y finalmente los que intentaron la usurpación debieron entenderse con la justicia. Transcurrieron desde entonces más de ocho años, pero hoy están frente a un tribunal. Al parecer no serán los únicos; también se investigará el comportamiento de un ex juez y un letrado paranaense. Es extraño que dos productores se mostraran tan decididos a una maniobra semejante si no contaron con la protección o por lo menos la promesa del respaldo de alguien. La Fundación Marangunich, que en definitiva era la perjudicada, demostró fácilmente ser la propietaria de la sucesión Marangunich pero no accionó, mientras que Erbes, aunque ya había logrado expulsarlos del campo, siguió insistiendo por consejo de sus abogados.

Quedaron varias situaciones curiosas en el trayecto. Los socios de Ganisen SRL (Copes padre e hijo) se valieron de un boleto de compra-venta con el que gestionaron en Catastro el plano para hacer posteriormente la inscripción. Lo obtuvieron por solicitarlo para hacer una prescripción adquisitiva. Posteriormente Catastro los inscribió como propietarios sin controlar que la Fundación Marangunich estaba inscripta como tal y pagando por ese inmueble, permitiendo así una superposición.

El caso rescató del olvido el nombre del filántropo Alberto Marangunich, que le da nombre a una calle de Paraná y que ya en 1909 tenía una propiedad en Villa Segui (donde es hoy calle Gregorio Battisti Nº 937/47) en la que en aquel año comenzó a dictar clases para la Escuela Nº 61 Facundo Zuviría, según consta en los archivos de nuestro Semanario.

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