** La azafata del vuelo 427 con destino incierto, militante feminista, se ajustó al cuello el pañuelo verde, se ubicó de frente al pasaje y tras descolgar el micrófono saludó con voz rutinaria: “Señores pasajeres, bienvenides al vuelo número…”, cuando advirtió que su nuevo lenguaje inclusivo le estaba jugando en contra. Pasajeres y bienvenides zafa, suena neutral, pero señores no cambia su despreciable naturaleza machista.

** Cosas que pasan o pueden pasar desde que los movimientos colectivos o pluralistas quieren modificar el lenguaje del manco Cervantes, juzgado sin derecho a defensa bajo el cargo de legarnos un lenguaje machista y excluyente. En la lucha por la igualdad de derechos uno de los objetivos a vencer es la letra ‘o’, tan asociada con la masculinidad. En ese intento por salir del binario macho-hembra, el colectivo no masculino viene ensayando fórmulas verbales que abarquen todas las identidades de género, algunas de fonética imposible: Tod*s, todxs, tod@s, todes, y el más conocido todas y todos, que suena redundante.

** En el marco de ese esfuerzo de prueba y error, una estudiante de “les” que lideraron días pasados la toma del colegio porteño Carlos Pellegrini para protestar contra la ley de interrupción voluntaria del embarazo –eufemismo para evitar la incómoda palabra aborto–, nos dio cátedra sobre el nuevo uso de la ‘e’ inclusiva, al expresar: “Todes les diputades” y “todes les estudiantes”. No fue ocurrencia de su creación sino que su emergente son algunos grupos militantes y las asambleas de estudiantes, a la que se van sumando también docentes secundarios y universitarios.

Pastel de papas y vino carlón

** Al grito de vamos por más están pensando hasta en reformar el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional. Ninguna novedad. Ya hay varios países que revisan sus himnos nacionales para quitarles frases “machistas”. El primer caso resonante fue Austria, donde se acordó una reforma en su canción patria que a partir de entonces reconoce no solo a sus hijos; con una conciliadora modificación de una estrofa ahora cantan “hogar de grandes hijas e hijos”. Antes fue solo grandes hijos. Algo avanzaron pero excluyen a otras identidades sexuales. Le siguió Canadá y en Alemania la idea no prosperó.

** Para intoxicar el humor de los miembros de la Real Academia y también de la Academia rioplatense, en nuestro país los intentos por reemplazar vocales han sido tres impronunciables más este reciente ensayo mejorador. Después de intentarlo con un asterisco, una arroba, una “x”, que aun siendo una letra de cuerpo y alma se niega a ser pronunciada entre dos consonantes, apareció este cuarto esfuerzo de la ‘e’ del célebre “todes les diputades”. Quizás armoniza mejor, pero su uso nos expondría a largos y tortuosos ensayos.

** Está claro que la militancia no se da por vencida y ahora arremete con la amable ‘e’, que para ir poniéndonos a tono deberíamos presentarla como “le amable e”. Pero… tiene un pero; falta aún buscarle una letra diferenciada para el plural, de lo contrario la clásica frase de apertura: “señoras y señores”, quedaría: “señores y señores”. Y es justamente lo que queremos evitar ¿verdad?

Compañeres y correligionaries       

** Si al ingresar al aula el docente saludara con un buenos días ‘alumnes’, no tendría mayor problema con la respuesta porque igual nadie estará atento a responderle. En cambio cuesta más imaginarse a un dirigente gordo, por ejemplo, dirigiéndose a la muchachada: “Compañeres, estes gobernantes son unes hijes de putes que…” Complicado desde el arranque nomás. Muy complicado para aprenderlo. En el arranque cuadraría mejor ‘muchachada’, que incluye a muchachas y muchachos y los demás que esperen hasta que inventemos algún vocablo nuevo.

** Al flamante uso de la e como elemento neutralizador de género hay que reconocerle sin embargo un beneficio; superó al viejo asterisco, la arroba y la ‘x’. Solo basta imaginar a la azafata dirigiéndose a los viajeros: “señorxs pasajerxs”.

Por algo en 1815 la Real Academia decidió reservar la letra ‘x’ solo para representar el sonido KS de palabras que nos llegan del latín. En las demás, como relox, xarabe, México, se convirtió en una ‘j’. ¿Para qué insistir?

** Como todo experimento audaz, la esperanzadora ‘e’ no podía estar exenta de dificultades. En cuanto nos toca a los periodistas –palabra de aparente afectación femenina– les concedemos a las colegas esta definición sexista, que no nos molesta ni nos hace invisibles y nos sentimos felices de no llamarnos periodistos, por los planteos que esto nos traería.

El uso de “periodistas y periodistos” tampoco resuelve la cuestión porque incluye solo dos sexos. Evitemos un afrancesado “periodistes”. Nos queda negociar el artículo: “les” periodistas, y te firmo todo.

¿Quién te dibujó el camino?             

** Por lo pronto los argentinos deberíamos preocuparnos por hablar y escribir bien nuestro ancestral castellano, empobrecido por la desidia, reducido a 200 o 300 miserables palabras teniendo unas 70 mil opciones en el diccionario de americanismos.

¿Será fundacional esta forma de hablar con ‘e’ nacida en 2018? ¿Será esa vocal el último intento? ¿Se derrumbará en la cuesta o quedará como signo de distinción en algunas tribus urbanas? Después de todo no tiene más valor que el maquillaje.

** Estos cambios se producirán, pero no modifican a una sociedad. Y quizás hasta tengan la legitimidad de ser autóctonos. Detrás de otras movilizaciones –no importa cuán a la izquierda del pensamiento se hallen– están los think tank (literalmente del inglés «tanque de pensamiento»), que diseñan el mundo desde otro lugar que está muy por encima de las ideologías y más cerca de la economía. Son los grandes titiriteros del globo.

** Es lo que está pasando con la despenalización del aborto, alentada por agitadores de izquierda y acompañada por chicas del secundario sin experiencia de vida, y diseñadas por los grandes estadistas de la humanidad. En este caso por los discípulos de Thomas Malthus (Ensayo sobre el principio de la población – 1803).

Al aborto como control de la natalidad lo proponen desde hace mucho tiempo grupos ecologistas en varias partes del mundo, conscientes de que el planeta solo se salvará del holocausto si se para a tiempo la superpoblación.

** La ciudad de Berkeley, en California, ha aprobado una medida en la que llama a “tomar medidas de control de la población” para proteger el medio ambiente. Aunque no las cita explícitamente, las dos medidas estrellas cuando se habla de estos temas son las malthusianas esterilización y aborto. El universo se mueve, muchachada, en torno a un puñado de ideas de diseño

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