En Diamante, en la zona del centro comunitario San Roque en el Barrio Urquiza, la situación “se modifica minuto a minuto y no es para bien”, dijo el asesor letrado de la Municipalidad, Oscar Unrein; quien precisó que son varias las familias comprometidas de la zona “que creíamos que era segura pero que ha registrado movimientos y tiene unas rajaduras importantes”.

En consecuencia, “el campo de acción de Defensa Civil se amplió porque todas esas familias estarían ahora en una zona de riego”, puntualizó y aseguró que es “inminente” la caída de “una gran porción de tierra”.

Durante la noche de ayer Prefectura, Gendarmería y Bomberos ayudaron con las evacuaciones de los vecinos del lugar.

Se trata de evacuaciones voluntarias y si bien hay centros dispuestos para alojarlos, las personas fueron a casas de familiares. En este sentido, Unrein señaló que hay quienes están “volviendo” a sus casas y alertó sobre la “peligrosidad” que esto representa.

“Vuelven por amor al lugar, es un barrio histórico de Diamante, vuelven por amor al río, por el sentido de pertenencia, pero como Estado debemos apelar a la cordura y nuestro objetivo es que no se pierda ninguna vida”, subrayó.

“Entendemos el desarraigo que esto implica, el dolor de dejar sus viviendas pero tenemos que aconsejarle a la población que no vuelva por favor, la caída de la barranca es inminente”, rogó el asesor letrado.

Cabe destacar que la obra de estabilización de barrancas en la ciudad, que se realizó en la década del 90, sólo se cumplió en una primera etapa, sin continuar las que hubieran correspondido a la zona hoy en peligro de caída.

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