Imagen de archivo (2012)

Victoria.- El panorama para los comerciantes que alquilan locales, tanto céntricos como en los puntos más visibles fuera de ese radio, se ha tornado sumamente complicado. No solo porque atraviesan un contexto poco favorable, sino que los costos fijos son altos y también son excesivas las cargas sociales allí donde se necesita tomar empleados. .

Hoy quien desee un alquiler en un punto preferencial –a una o dos cuadras de Plaza San Martín– de importantes dimensiones (más de 100m2), debe contar mensualmente con 20.000 pesos para abrir sus puertas. Pero hay otros locales que cuestan entre 40 y 50 mil, y si bien se trata de ubicaciones estratégicas, este número parece extrapolado de otra realidad, o de una economía más activa ligada a una ciudad de mayor número de habitantes.

Mencionado esto, hay que señalar la irrupción de grandes cadenas que se establecieron en los últimos cinco años, y que adquieren para sí locales que entran a competir directamente con aquellos a los que nos referimos más arriba. El minorista, o clásico multirubros, que generalmente tiene empleados con antigüedad, deben sortear no solamente esta variable, sino además ser competitivo en el precio. No hablemos de aquellos que abren los fines de semana o feriados, donde cada vez es más complicado tener personal.

A la hora de renovar contrato se presenta otra complicación, sujeta al fenómeno inflacionario. Este ajuste arranca en el 30 por ciento anual, pero hay algunos casos donde la cifra trepa al 40% según datos recabados por Paralelo 32. Son los índices inflacionarios que hemos soportado hasta 2015, por lo que los contratos deberían ceñirse a los índices actuales, que han bajado casi a la mitad de aquel máximo.

Si no dan los números

Un punto más en este análisis es el de aquellos emprendedores que, pese a demostrar voluntad de pago mensualmente y tener empleados dentro de su comercio, no pueden reunir los montos actualizados y se ven obligados a buscar un nuevo emplazamiento quizás más chico o más apartado del centro.

Esto es casi como repensar el negocio, todo el trajín de la mudanza, y el sostenimiento de esos clientes es un gran riesgo, que quizás no estén a gusto o no les quede tan cómodo arribar hasta ese nuevo local.

Achicar el margen de ganancia, ofrecer más y más promociones son parte de esa agudeza que debe estar a la orden del día. Un valor que no es menor, y que se rescata en ciudades como Victoria es la atención del propio dueño, que suele mantener una cartera de clientes por esa relación cercana y de confianza.

El Centro Comercial desde su Comisión Directiva ya ha alertado sobre la sobreoferta de negocios del mismo rubro, muchas veces en una misma cuadra, o en pocos metros, generando un efecto de sobreoferta y el problema de que la misma torta (mercado) se reparte en más porciones. Estas cuestiones a regular, siguen estando en la agenda de los distintos actores que confluyen en el municipio, porque si se creara un registro que luego se respete, más capacitación y esa cuota de creatividad, todos puedan acceder al reparto de esa torta económica que no es tan grande y que tiene a menos de una hora una gran urbe con otras ventajas.

Dejar respuesta