** Hay que remontar enero, que después de todo no es el Fitz Roy ni mucho menos, ni se lo debe escalar con cuerdas, arneses y mosquetones, es solo un mes calendario. Es cierto que quedamos pocos para repecharlo, dos tercios están en las playas de Brasil o en Chile disfrutando el dos al precio de uno (buen momento para aumentar el precio de los combustibles porque se calientan solo dos tercios que la bancan aquí).

** Otros se las arreglaron con menos pero están de brazos caídos, levantándolos solo para cruzarlos bajo la nuca echados bajo el sol, o para empuñar con decisión el tenedor y el cuchillo. Pero… empujando los cañones, cavando trinchetas, pelando papas, tendiendo molinetes de trapo sobre la lechuga y los rabanitos para amedrentar a los pájaros que andan tras ese botín… pocos. Pocos remando el bote. Es como que enero no da ¿viste?

** Así es enero. No es que varíen las necesidades humanas sino que se modifican las prioridades. Los meses de verano son más de ojota, más propicios para el ocio y a desafiar a los jejenes, y en los restantes meses esa necesidad no desaparece pero pierde preponderancia. Enero afecta de uno otro modo la voluntad de una ancha franja social y etaria, desde los que vacacionan en el Caribe hasta los que se sienten bendecidos pudiendo comer una sandía fría en el patio junto a la Pelopincho.

** Enero es una especie de sobreentendido gran acuerdo general. Quilombos, afuera. Todos los púgiles al banquito del rincón. No hay grieta que no se tape ni fantasmas que no cambien su blanca sábana por una bermuda y su sed de sangre por un Campari con hielo y jugo de naranja. Cada vez que algún fanático, militante, buscapleitos, destronado, o desesperado sobreviviente, tiende su toallón de baño en la arena de una playa, tiende un puente sobre la grieta. A su lado puede acampar el que defiende otros intereses personales pretextando una ideología, pero no le molesta ni le importa y hasta le presta con gusto la hoyadora para clavar la sombrilla. Los toallones son puentes universales tendidos en la arena o en el pastito del camping.

Nos garcan en vacaciones                

** No son las fiestas de fin de año sino enero lo que aquieta los espíritus belicosos. Nos trae la feria judicial y dejamos de hablar de corrupción; los gobernantes están de vacaciones y decrecen los mocos y macanas; los gremios docentes quieren parar y no pueden porque están parados; de poco sirve a las organizaciones políticas autodefinidas como sociales, armar piquetes frente a los inactivos edificios de gobierno.

** Justo es agregar que el piqueteo es un trabajo duro que también requiere de vacaciones. De hecho, como hay muchos que ya van llegando a la edad jubilatoria y acreditan unos treinta años de actividad insalubre (la quema de caucho produce acumulación de alquitrán en el cuero cabelludo), el reclamo jubilatorio podría ser una nueva y justa causa para las marchas de 2018.

** (Otra aclaración inevitable: No todos los gobernantes se van, permanecen los que tienen que hacer el trabajo sucio, como anunciar aumentos tarifarios, emitir decretos modificatorios, avisarles a los idiotas que en vez de conchabarse en el Estado fundan Pymes, la fecha de vencimiento de sus impuestos… etc.)

El músculo duerme, la ambición descansa  

** Siempre estará el amargo/a que nos tira alguna realidad por la cabeza para que enero parezca marzo, pero le apunta al colectivo nacional y le pega solo al acusado.

Pasa porque en Janeiro faltan voluntades para ‘viralizar’ los mocos de los funcionarios y así se marchitan por inactividad de esos militantes que hacen su rezo diario en fidelidad a alguien, revoleando en las redes las noticias que perjudican al opositor.

Estas acciones de trinchera, bálsamos para la conciencia militante, se retoman en febrero, quizás marzo.

** Sin ir más lejos para no pagar pasaje al cuete, ahí está el deschave al ministro de Trabajo Jorge Triacca, que cuatro meses atrás, en un mensaje de audio, puteó a la empleada de la quinta familiar y la despidió por ese medio. La señora trabajó cuatro meses más y difundió el audio justo en enero. ¡Joder en enero, podés creer, ya no hay códigos!

Dijo además que trabajó en negro hasta que el ministro asumió el cargo y se acordó ahora de esa irregularidad. ¡Uy Dió, qué patada!

** A los cambios que desea ese electorado que fue mayoría en octubre pasado, deberían hacerlo personas que han sido éticas siempre, no que se proponen ser éticas el día que asumen cargos. Pero buéh!, ¿quién resiste un inventario en esta Argentina donde el que no llora no mama y el que no afana es un gil?

Enero te guarda             

** Triacca pidió disculpas y explicó la razón de su enojo. Desde arriba le dijeron que le convendría tomarse lo que resta de enero y desaparecer hasta que no se hable más del asunto. Enero te da esos hándicap, es generoso, otorga salvoconductos, pero ¿qué haremos con las paritarias que se vienen como hormigas al carozo?, que además no son fáciles, ¿no es que la palabra paritaria deriva de parir?… y cuando el bebé ha crecido por la inflación, más complicado el parto.

** Todo lo que se le puede reprochar a enero es que deja con el tujes afuera a tantos que se pasan el año militando en las calles o en Face por lo poco que ganan y en este mes suben fotos a Instagram mostrándose en playas del Caribe. ¿Quién no conoce algunos? Es un mes que alcahuetea este tipo de incoherencias, a otras logramos ocultarlas o caretearlas para parecer más normales.

El 18 está por llegar                

** Los que no paran son los narcotraficantes, ¿vio? ¡Qué delincuentes tan responsables! Saben que sus consumidores no pueden esperar y deben ser atendidos, pero en esto de no tomarse vacaciones se ve que se estresan demasiado porque en los primeros 17 días de enero ya se contaban solamente en Rosario 16 muertos por vendettas entre mafias.

** La existencia se ha vuelto más difícil para los narcos desde 2016 cuando perdieron el apoyo político, pero por cada uno que cae siempre hay soldados en espera para inmolarse. Pongamos barreras para que no lleguen donde nosotros vivimos.

** Disfrutemos enero hasta que llegue 2018 en serio, es bueno cargar las pilas cuando el porvenir inmediato es susceptible de no parecerse en nada a un distendido relajamiento veraniego. Pero vamos…con fe, con optimismo, con diálogo, con algún refresco y unos sanguchitos de miga…

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