** En vano he buscado en los portales educativos la oferta de algún curso para aprender a entender las contradicciones argentinas. A nadie parece habérsele ocurrido algo tan indispensable, o quizás se les ocurra en breve a los que ansían hacer mayores aportes a la confusión general.

** Votamos a gobiernos que con gran entusiasmo aprueban leyes blandas para los delincuentes; votamos a convencionales constituyentes que amplían los derechos constitucionales para los buenos y los malos; coronamos prócer nacional a tipos como Zaffaroni que predican que las víctimas son culpables y los victimarios una pobre gente digna de compasión. Pero un buen día somos todos hebebonafinistas y queremos que a ciertos y determinados condenados no se les reconozca derecho alguno.

** La oferta on line para estudiar es múltiple. Aprenda a: hacer tatuajes; lengua aramea sin necesidad de dominar la propia; bailar marimba en tres semanas; borrar tatuajes; cómo emboscar a alguien sin arrugar en el intento; curso on line para volar en parapente (envío de corrientes de aire por Correo Argentino); curso para formatear ñoquis de papa; cómo contener la respiración al cortarse las uñas de los pies después del almuerzo; diseño de escarbadientes; mecanografía en tres meses; aprenda a ser su propio jefe sin tratarse con prepotencia… etcétera. Pero nadie ofrece enseñarnos a los argentinos a entendernos a nosotros mismos.

** ¿Qué somos? ¿Cómo razonamos? Si el corrupto es de mi simpatía, no está mal que afane, soy pro corrupción y puedo justificarlo; si es de mi antipatía está mal que robe, soy anticorrupción y puedo justificarlo. Si la ley es blanda está bien porque mi primo saldrá tres años antes del Penal, pero está mal que con esa misma ley se juzgue a mi enemigo. Si mi perro querido ladra sin parar a la hora del descanso, no molesta; si el que ladra es el perro del vecino, en cuanto lo agarre a tiro le hago un submarino en la pileta.

Protestas nuevas por leyes viejas      

** Tampoco pudimos encontrar cursos para resolver quilombos callejeros evitando su acumulación. Mientras activistas de toda horma y calibre siguen cortando calles y ya ni recordamos para qué, aparecen quemagomas nuevos que se suman al calendario de protestas. Es como que medio millar de oficinas porteñas se dedican todos los días a estudiar nuevas motivaciones posibles para salir a ocupar la calle, porque con algo hay que entretenerse ¿no?, los días son muy largos y la yerba está cara.

** Resulta que esta semana, porque un represor pidió a la justicia el beneficio del 2 x 1 (computar dos años por cada año que estuvo en cana sin condena), hay un escándalo nuevo porque se cumple una ley, que si bien fue derogada en 2001, estaba vigente mientras este militar se hallaba detenido.

** Los abogados del represor lo pidieron porque existe una ley del 2 x 1 y porque nuestra Constitución Nacional reformada en 1994 declaró la preeminencia de los tratados internacionales suscriptos por nuestro país, uno de los cuales establece que al reo se le debe aplicar siempre la pena menor. Parece que nuestros inspirados próceres olvidaron agregar una clasusula de excepción donde dijera algo así como: “a represores y violadores, ni justicia ni derechos”. No aprendieron nada de Tía Hebe.

** Nos hemos pasado años repudiando al poder Judicial, atravesado por la corrupción y los manejos arbitrarios, y el día que tres vocales de la Corte deciden hacer cumplir las leyes de la Nación, la Constitución y los tratados internacionales, se hacen marchas para repudiarlos. Son las mismas leyes que fueron creadas con el aliento y el aplauso de los grupos de izquierda que hoy las desconocen. En los fallos juega también el criterio del juez, es cierto, pero fea la actitud si a este le reconocemos el dos por uno y a este otro no se lo reconocemos aunque la ley no lo excluya expresamente de ese derecho.

** Otra vez dos bibliotecas enfrentadas. Tres jueces votaron para que se cumpla esa ley, dos votaron en contra, confirmando que siempre hay dos bibliotecas para sostener dos posturas antagónicas. Las dos partes tienen razón; sus bibliotecas lo confirman. Pero ¡socorro!, ¡Hilfe! ¡Help! ¡Agarrate Moncho que la Catalina nos está moviendo el piso!

Revolcaos en un merengue

** No estamos opinando que esto es el bien y aquello es el mal, sino intentando saber dónde está la línea que separa lo uno de lo otro. Barramos el piso entre todos para encontrarla.

Un curso on line, como mínimo, para orientarnos en qué procesión nos conviene anotamos. Si en la que pide lluvia o que pare de llover.

** El universo político presenta dos bandos bien definidos y no deja espacio para los que no quieren participar de ese juego perverso. Estás en una tribuna o en la otra. Los del medio están huérfanos, sin líderes a la vista, son una especie de desclasados que no están interesados en sumarse a la marcha de los que queman caucho para pedir leyes más blandas para los delincuentes pobres víctimas de la sociedad, ni a la de los que queman caucho para pedir leyes más duras para violadores, represores y los que son violentos con las mujeres, también víctimas de la sociedad si aplicáramos la misma lógica.

La tercera posición carece de futuro porque se niega a odiar y eso la convierte en poco apta para la militancia.

** Hoy por hoy la opción posible pasa por el siguiente dilema: ¿en qué momento nos solidarizaremos con Peter Balera? ¿Cuándo pide ordenanzas más duras para los otros automovilistas porque andan todos como loquitos; o cuando va a pelearlo al juez de Faltas tras ser multado por estacionar frente a un garaje de una casa con un bruto letrero de prohibido estacionar, argumentando que su dueño no tiene vehículo?

Un gallo en la gallera                  

** Para el horóscopo Chino, nuestro país está transitando el año del Gallo. Y para el zodíaco Guaraní, mayo es el mes del Tapekuë (algo así como ‘fuera del camino’). La única utilidad que se le conoce al zodíaco de cualquier cultura o idioma que fuera, es la de distracción. Sirve para los desorientados que buscan una fantasía a la cual atar sus afanes cotidianos para no comprometerse con dogmas más consistentes. Pero aun así, aceptemos por un momento que los cuerpos celestes, situados a miles de años luz, algunos, pueden acercarnos muy buenos consejos.

** Sometidas a la libre interpretación ambas “certezas” de la pseudociencia astral, la china y la correntina (paraguaya de origen), diríamos que el gallo podrá jactarse de ser muy gallo pero si erra el camino puede caer en el peladero.

Veamos; si esta interpretación no dogmática nos permite suponer que el gallo es Mauricio Macri y su banda adolescente, tendríamos que ir pensando en sujetarnos con los cinturones de seguridad porque ellos son los que manejan el camión jaula sobre el cual estamos todos (siii, incluye a todas también, por supuesto, las comprende el genérico).

¿Polietileno? ¡No señor!            

** Un curso para entendernos a nosotros mismos, por favor. Los que queremos y no queremos, buscamos y no buscamos, podemos y no podemos. Los que estamos preocupados por el calentamiento global y las pasteras de Uruguay pero qué le vamos a hacer si nos viene tan cómodo el plástico y volcar en la tierra el aceite de recambio de nuestro automóvil o el de la fritanga diaria.

** Cada 24 de marzo nos dedicamos a odiar a los militares por sus acciones de los años setenta. Nueve días más tarde, el 2 de abril, dedicamos un día a amar y respetar a los militares porque pelearon en Malvinas. Esta es, como calificó alguien, la más bizarra de nuestras contradicciones.

** “Doña Crisanta va al súper con su changuito o su bolsa de tela porque ya no le dan bolsitas de plástico, para preservar el medio ambiente. Y allí compra: salchichas envueltas en plástico, mostaza en frasquito de plástico, gaseosas, agua mineral, aceite y vinagre en envases de plástico, sopa crema en sobres de plástico, leche en sachet de plástico, fideos, azúcar y arroz en paquetes de plástico, queso crema, flancitos y yogur en recipientes de plástico. Al otro día saca su bolsa de basura de plástico, llena de plástico. Hay gente que caza una mosca y se le escapa el elefante”.

** Lo entrecomillado fue escrito por un tal Diego Molina Castro, al parecer, otro hombre desvelado por comprendernos a nosotros mismos.

Dejar respuesta