Victoria.- La movida nocturna de nuestra ciudad tiene características y perfiles definidos, se mezclan la sana intención de divertirse, pero también aparecen los excesos, las adicciones (especialmente al alcohol), disturbios con la intervención de la fuerza pública y normativas que son transgredidas en forma permanente.
Entre otros, uno de los problemas que se presenta para los empresarios de la noche es la edad para el ingreso a los boliches bailables, que actualmente, en cumplimiento de una Ordenanza, impiden la entrada a menores de 18 años. En la gestión anterior esto se flexibilizó y si bien las disposiciones existían había un acuerdo entre los titulares de los negocios y la Municipalidad para que ingresen menores edad, con el compromiso (de complicada aplicación) de controlar la ingesta de alcohol a los más chicos, y así el tema se fue llevando adelante. Ahora esto cambió y existe un control de las autoridades policiales que piden documentos al ingreso, si no tiene el mismo o la edad requerida no se le permite la entrada.

En el Concejo Deliberante se halla en estudio una ordenanza que plantea disminuir a partir de los 16 años el ingreso a los boliches, pero todavía no tiene tratamiento.

Nuestro Semanario realizó consultas a empresarios de la noche que conocen la realidad del tema, la mayoría de los cuales respondió a título personal solicitando no ser mencionados.

La norma que regula estas cuestiones es la Ordenanza 1120, que a criterio de estas personas ha quedado desactualizada y debería ser reformada. También explicaron que el 95 % de los chicos que ingresan ha consumido alcohol. Sostuvieron que el tema es económico, la entrada sale más de 100 pesos y el precio de las bebidas en el bailable son caras. “El joven que comienza la noche a la 1 de la mañana puede consumir cervezas o fernet con coca (una de las más buscadas) a precio de supermercado. Obviamente le sale más barato”.

Reconocen que se les atribuyen a estos locales los “males” de la noche, pero aseguran que se equivocan los que plantean esto. Los chicos tienen un local habilitado, tienen seguridad privada y contención, porque se visualizan en forma inmediata cuando se producen problemas. Esto no ocurre cuando se hacen en fiestas clandestinas. Uno de ellos subrayó que los chicos han consumido alcohol antes de ingresar y permanecen en el local entre 1,5 y 2 horas. Por lo cual se debe reglamentar la movida nocturna.

Horarios

Para entender estas cuestiones tenemos que hacer referencia a los horarios que tiene la especialmente en la salida de los sábados, en principio se lleva a cabo la “previa” que se organiza en salones alquilados en alguna institución o un club, realizan fiestas con las mismas características que tienen las otras en locales habilitados, donde se escucha música, se baila y también se consumen bebidas alcohólicas. Esto arranca pasadas las 0 horas y se quedan en estos lugares hasta las 3,30 a 4 de la mañana, para seguir la segunda etapa en una confitería bailable.

En la jerga de los adolescentes que no pueden ingresar a los boliches, ellos se divierten durante toda la noche en las “previas eternas”, porque comienzan a la 1 y terminan a las 6 o 7 de la mañana.

Otros de los consultados comentó que hace dos meses que se viene cumpliendo en forma estricta la Ordenanza N° 1.120 que prohíbe el ingreso de menores de 18 años a estos locales.

Por otra parte todos los consultados plantearon que los controles se deben hacer y esto no está mal porque es lo que corresponde.

Previas

La convocatoria no se hace en forma pública, las invitaciones llegan a través de las redes sociales. Inclusive en alguna oportunidad se filtró la información, se hicieron presentes autoridades policiales y cambiaron de lugar en la misma noche una o dos veces. Las redes otorgan ese dinamismo a la comunicación.

Por supuesto que en estas fiestas no hay permiso municipal, ni seguridad privada o de la fuerza pública, tampoco pagan SADAIC y no solamente no abonan la tasa municipal sino que son lugares que no cuentan con habilitación y eso implica riesgos. Además, a la salida cuando termina la noche, con chicos que han vivenciado muchas cosas, representan en la vía pública un foco de conflicto.

Alternativas 

Por otra parte, a 45 kilómetros de nuestra ciudad los boliches de Nogoyá permiten el ingreso de chicos a partir de los 16 años y esto incentiva a los menores a trasladarse a los lugares donde quieren vivir en plenitud la movida nocturna. Evidentemente sus padres no se oponen ni siquiera a que viajen en ruta en las madrugadas, sin garantías de un conductor designado que no haya tomado alcohol.

Esto también representa un peligro para terceros. Nuestra ciudad ha vivido experiencias trágicas en este sentido, especialmente una que costó la vida de cinco jóvenes producto de un siniestro automovilístico.

Insistió –uno de nuestros entrevistados- que si estos jóvenes tuvieran un lugar donde puedan divertirse dentro de la ciudad no se trasladarían a otra, además ellos garantizan que los chicos están contenidos, hay control de seguridad interna y en la vía publica la policía. Consideró que el límite sería los 16 años, porque a esa edad el chico puede votar, manejar, e inclusive administrar bienes en caso de recibir una herencia o donación.

Impacto

Estos cambios en la movida han generado un impacto en los boliches de nuestra ciudad, de tal suerte que hace dos semanas que no abren la Mega y El Morro. Por otra parte la limitante de la edad disminuye sustancialmente el público asistente a estos locales. Además en estos lugares también se hizo sentir la recesión, los chicos tienen menos dinero para salir producto de la situación económica por la que atraviesan las familias. No se logra vender la cantidad de entradas necesarias para pagar los gastos, salvo algún fin de semana largo con la llegada de estudiantes universitarios que visitan a los familiares, Para reactivar estos negocios, deben esperar carnaval y la temporada veraniega cuando mejoran las cosas.

También impactan los costos fijos, tributos y especialmente los servicios han perdido las dos últimas semanas y por su espacio disponible no pueden ampliar la cantidad de público que puede concurrir, ante esta realidad será muy difícil mantener la actividad porque se trabaja a pérdida.

Policía

Si bien los controles son rigurosos, todas las madrugadas la policía debe intervenir porque a la salida de estos lugares –a altas horas de la madrugada– se producen desbordes, peleas, en los que tiene que actuar la fuerza. En el caso de mayores le cabe la responsabilidad que tiene prevista la legislación penal, pero con los menores esto ha cambiado. Anteriormente se los llevaba a la Jefatura Departamental, se daba aviso a los padres para que buscaran al chico, ahora no lo pueden detener y deben dar aviso al COPNAF para que se haga cargo de la situación de este joven.
En definitiva, como lo han planteado la mayoría de los jefes de Policía que pasaron por la Departamental Victoria, en lugar de atender cuestiones de seguridad en distintos lugares donde muchas veces se necesita, deben abocarse a controlar “el mal comportamiento” de los adolescentes ocupando efectivos que son importantes en los barrios, por ejemplo.

En esta oportunidad hemos consultado al jefe de Policía, Com. Myor. José Berón, quien confirmó que están al tanto de esta situación, en cuanto a que los jóvenes alquilan un salón de fiestas, un club, o también en casas particulares, aduciendo que festejan un cumpleaños, pero después comprueban que venden entradas. En esos lugares se expenden bebidas alcohólicas, no tienen permiso de la Municipalidad y tampoco contratan seguridad.

La creatividad está a la orden del día, porque contratan un lugar y pasan la información a través de las redes sociales. Efectivos de la fuerza han comprobado que al llegar a un salón donde estaban organizando todo para esa fiesta, cambian a otro salón o un club.

Cuando esto ocurre, los chicos inmediatamente avisan por las redes que la movida se realiza en otro lugar y han buscado clubes o en definitiva casas de familia. Desde la Jefatura han comprobado esto último porque recibieron la queja de vecinos de una casa particular.

Por otra parte, a la salida de estos lugares siempre tienen que actuar los uniformados, porque el alcohol y la excitación de los altos decibeles de una música que por lo general es creada para estimular o excitar, sumado a las situaciones ríspidas que se plantean entre grupos juveniles, casi siempre explotan a la salida, o continúan allí cuando son expulsados por los pato vica de los boliches.

 

Concejo Deliberante

El pasado 3 de julio ingresó al Concejo Deliberante un anteproyecto de ordenanza elevado por el Departamento Ejecutivo, relacionado con el límite de edad para ingresar a un boliche bailable.

En el texto se propone autorizar el acceso a estos locales a partir de los 16 años. Actualmente la normativa vigente tiene como límite los 18 años. También en los considerandos, hace referencia a la posibilidad legal de conducir vehículos a partir de los 17 años, también a los 16 años pueden elegir autoridades, pero no pueden ingresar a estos locales.

En la parte resolutiva propone modificar el artículo 18 la ordenanza N° 2874, que quedará redactado de la siguiente forma: “queda prohibida la presencia de menores de 16 años en los negocios comprendidos en la Categoría C. Exceptuando el rubro Salón de Fiestas y/o Eventos Familiares”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here