“En el primer trimestre va a haber un aumento en la pobreza”, sostuvo Agustín Salvia, director del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina después de que se conociera el dato de inflación de diciembre, que se aceleró a 3,1% según el Indec. Se trata del tiempo de espera hasta abril, cuando empiecen a llegar los aumentos salariales.

“Si bajan las tasas de interés y se reactiva el mercado interno, como plantea el Gobierno, habrá un aumento de la demanda de empleo y esto tenderá a compensar el aumento de la pobreza y eventualmente a reducirla”, indicó Salvia.

El último informe de la UCA marca que el 31,4% de la población se encuentra bajo la línea de la pobreza y el 5,9% de la indigencia. Hay 13,5 millones de pobres y 2,54 millones de indigentes. El Indec marcó que la pobreza es del 28,6%, aunque la indigencia llega al 6,2%.

Los aumentos en los planes sociales y las jubilaciones “pueden compensar un poco este aumento de la pobreza”, agregó Salvia, quien consideró que si bien el cambio de la fórmula de movilidad tiene un impacto en el agregado, “a nivel de los ingresos per cápita no cambia mucho la situación de vulnerabilidad. Es más importante el efecto inflacionario si no se detiene, que degrada la capacidad de compra. Y más importante es que alguien en el hogar consiga un trabajo y tenga un ingreso distinto que le permita salir de la pobreza”.

La creación de demanda está vinculada a la mano de obra de las pymes, según detalló el representante de la UCA. Consultado sobre el impacto de las importaciones en la actividad, Salvia dijo: “No parece que la ecuación económica atienda este problema. El Gobierno parece más preocupado para seguir generando incentivos para la gran inversión y por lo tanto no está tan ocupado en hacer que el segmento de la pyme logre reactivarse”.

Por otra parte, reconoció la dinámica en la construcción a través de la obra pública pero remarcó que “el mayor impacto en términos de empleo no lo está generando la obra, sino que se logrará con la construcción privada familiar. Ahí puede haber un encadenamiento positivo”, evaluó.

El Gobierno apunta a la mejora de la infraestructura social para mejorar las condiciones de vida, que no mide la pobreza por canastas de ingresos. “En términos de infraestructura la situación tiende a mejorar porque la obra pública está dirigida a sectores de bajos ingresos y las inversiones tienen un impacto importante, transporte, cloacas o agua. En 2017 se observaron mejoras y es de esperar que se mantengan, porque parte del déficit está puesto en estas inversiones de bienestar”.

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