Según el Índice de Precios al Consumidor, del INDEC, la inflación acumuló un 16 por ciento en el primer semestre respecto a diciembre de 2017 y un 29,5 por ciento en los últimos 12 meses. En este mismo período, el aumento de los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas fue mayor, del 17,3 por ciento.

El comportamiento de los precios contrasta con lo que sucedía el año pasado, cuando los alimentos aumentaban por debajo del promedio y la inflación era impulsada por el aumento en las tarifas de los servicios públicos.

De acuerdo al informe de la Undav, la suba del precio de los alimentos encuentra distintas causas: la quita de las retenciones al trigo, al maíz y la soja (la baja de los impuestos a las exportaciones agropecuarias tiene un impacto directo en el precio de los productos derivados de estas materias primas ya que se traslada el precio internacional a los productos que se comercializan en el mercado interno); la devaluación; la suba de tarifas y los aumentos de los combustibles (ambos precios dolarizados).

Los precios de los alimentos subieron casi un 88 por ciento durante el primer semestre del año, cuando la inflación fue del 16 por ciento en ese período, de acuerdo a un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav). La harina de trigo lidera el ranking, seguida por los huevos (50,2 por ciento), los fideos secos (39,9 por ciento), el pan francés (35,9 por ciento), el arroz blanco (34,2 por ciento) y el aceite de girasol (26,2 por ciento).

Los rubros que más aumentaron en este período fueron: Pescados y mariscos (25,8 por ciento), Pan y cereales (22,3 por ciento), Bebidas espirituosas, destiladas y licores (21,5 por ciento), Aceites y grasas (21,0 por ciento) y Carnes y derivados (16,3 por ciento).

De acuerdo al informe, ciertos sectores, como el caso de la industria alimentaria, vieron reducidas sus ventas internas por la caída del consumo, al mismo tiempo que debieron empezar a competir contra productos foráneos que en años anteriores no ingresaban a nuestra economía.

A pesar de ciertas características de inelasticidad esperables en el comportamiento de la demanda y su competitividad intrínseca, la elaboración y ventas de alimentos y bebidas mostró un desempeño pobre en distintos indicadores: las ventas acumulan un retroceso del 4,4 por ciento en la comercialización, en los últimos dos años.

En números, el estimador industrial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) registra una caída en más de la mitad de rubros alimenticios en el primer semestre de 2018, lo que determinó una caída media de 1,5 por ciento en la producción de alimentos y bebidas, para tal período.

En este sentido, el informe contrasta como mientras las ventas internas cayeron un -13,7 por ciento y la producción industrial un 1,5 por ciento, las importaciones se incrementaron en un 59,9 por ciento.

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