Impulsado por la Organización Mundial de la Salud, desde el año 2002 el 6 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Actividad Física con el propósito de sensibilizar a la población y a las organizaciones sociales sobre la epidemia de sedentarismo del mundo actual, y la importancia de una vida activa para mejorar la salud y prevenir las enfermedades crónicas no transmisibles, promoviendo estrategias y prácticas efectivas para la promoción de una mejor calidad de vida.

Una de las mayores características de este nuevo siglo es el aumento de la inactividad física, cuya consecuencia la convierte en el cuarto factor de riesgo de mortalidad a nivel mundial. Nuestros niños gastan un promedio de 600 calorías menos por día que los de hace 50 años y pasan más de 2 horas diarias frente a la televisión, lo que provoca que la mayor parte de su vida transcurra en un gran sedentarismo.

Desde el Hospital San Francisco de Asís indicaron que según estudios recientes, la práctica diaria de actividad física moderada reduce en un 50% el riesgo de enfermedad coronaria y en un 30% el de hipertensión, diabetes y cáncer de colón.

Por su parte, la OMS señala que un 60% de los habitantes no cumplen con la recomendación mínima de realizar 30 minutos diarios de actividad física, cuya práctica habitual previene y reduce riesgos de contraer enfermedades crónicas degenerativas, el sobrepeso y la obesidad que representan una amenaza de vida y un mayor riesgo de contraer diabetes mellitus, ciertos cánceres y artrosis.

En el día Mundial de la Actividad Física, debemos concientizar a toda la población acerca de la importancia de realizar ejercicio físico, pero también de la gran necesidad que tenemos todos de promover nuestro autocuidado físico y mental promoviendo una mayor expectativa de vida, indicó el profesor Ariel Gross a Paralelo 32. “Pero además, es importante lograrlo mediante pautas posibles de cumplir, que no terminen como la mayoría de las grandes medidas mágicas y transitorias que finalmente nadie puede terminar de instaurar y de sostener”, indicó.

“La idea es disfrutar de una actividad que implique movimiento en sus diversas formas, adaptándola a nuestra funcionalidad, preferencias y haciéndola sostenible en el tiempo” agregó el profesor de educación física.

En éste punto es importante destacar que en el término “actividad física” no solo se incluyen los ejercicios planificados, como la natación, el ciclismo, el tenis, etc., sino que también se refiere a una amplia variedad de actividades y movimientos que incluyen actividades cotidianas, tales como caminar, bailar, subir y bajar escaleras, tareas domésticas, de jardinería y otras.

La inactividad física se vincula al desarrollo de múltiples enfermedades, sin embargo los beneficios de realizar una práctica regular de actividad física son innumerables:

Þ Mejora la función cardiorespiratoria y muscular
Þ Contribuye a preservar las funciones mentales (comprensión, memoria, concentración)
Þ Reduce el estrés, mejora el estado de ánimo
Þ Prolonga la vida y mejora la calidad de los años por vivir.
Þ Mejora la salud de los huesos, aumenta la flexibilidad articular, permite la conservación del equilibrio y la coordinación
Þ Ayuda a mantener la masa muscular que se pierde con la edad.
Þ Ayuda a lograr una pérdida de peso si se combina con un plan de alimentación adecuado
Þ Previene el desarrollo de enfermedades como diabetes mellitus, hipertensión arterial, dislipemia, obesidad, enfermedad cardiocerebrovascular, osteoporosis, cáncer de colon y mama.
Þ Disminuye los valores de colesterol LDL (malo) y triglicéridos
Þ Aumenta el coleterol HDL (colesterol bueno)
Þ Mejora los valores de presión arterial

El ejercicio físico diario desarrolla y mantiene una mejor condición muscular y de flexibilidad que genera más confianza en el cuerpo y en la capacidad física global, y promueve y facilita las actividades en equipo y de amigos favoreciendo la socialización.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here