Victoria.- Con motivo de un nuevo aniversario de nuestro Semanario en esta ciudad, el director-fundador y periodista Luis Egidio Jacobi daba cuenta de los surgimientos de este periódico hace 29 años, y el porqué de replicar el mismo nombre del respetado periódico que creara en 1972 en su Crespo natal.

En líneas generales daba cuenta de la difícil tarea que hubiese implicado con aquella tecnología, reemplazar la marca de las notas que ambos medios compartirían, y de esa manera, aquella sociedad con José Antonio ‘Yule’ Pirro y su imprenta Los Gráficos, aparecía en letra de plomo bajo el nombre de Paralelo 32 edición Victoria; y con el correr de los años sumaría a la vecina ciudad de Nogoyá, hecho que se sostiene hasta el presente, y al que no se puede hacer alusión sin nombrar a un gran hombre y querido amigo que acompañó ese proceso, don Pedro Humaran.

En estos días también hablamos con la esposa del querido y recordado Yule, quizás por aquella arenga de: ‘Detrás de todo gran hombre…’; y porque ha sido un verdadero emblema de esta empresa familiar, que sigue tan vigente como el primer día. Así las cosas, nos permitimos hoy hablar de aquellos primeros años con Gilda Gerstner.

“Cuando Marianela –su hija mayor– tenía 9 meses llegó Luis a casa para consultarnos por la impresión de Paralelo 32 Crespo, fue así que comenzó una relación de amistad con nosotros, y como algunos ejemplares los hacíamos circular entre los más allegados, con muy buenas críticas, se dio la charla de intentar hacer una edición local, bajo su supervisión editorial”, comentó Gilda entre cliente y cliente que arribaba a la librería que atiende en Chacabuco 45, donde también se reciben avisos y demás cuestiones ligadas a ambos emprendimientos.

Para la primera edición se imprimieron mil ejemplares, “y se aprovechó que Paralelo 32 era sponsor de la Expo Victoria de 1989 para que una Marianela, ya señorita, junto a una amiga, se dispusieran a repartir ejemplares en el predio de este convocante evento del campo y la ciudad”.

Los primeros colaboradores que tuvo Paralelo, entre ellos Víctor Elizalde y el escribano Aranguren, hacían su aporte desde sus casas. Con mucha voluntad y no sin sobresaltos la impresión de 12 páginas se impuso rápidamente, sobre una línea que ya había consolidado al medio originario como serio y objetivo.

Se seguía imprimiendo el periódico de Crespo, como siempre, aquí en Victoria. El material (copias mecanografiadas) llegaba a la imprenta mediante colectivos y Gilda comenta que si el chofer olvidaba detenerse para descargar este material, ese contenido ‘futuro’ seguía de largo su trayecto hacia Buenos Aires. Sin dudas esta modalidad basada en la Linotipia cambiaría con la irrupción de Internet, pero para ello habría que esperar algunos años más. Primero se mejoraría la impresión a partir de la compra de impresora offset chica, finalmente una rotativa, inversión que también costó su gran esfuerzo compartido.

Gilda ha mantenido un bajo perfil, sin embargo siempre fue la persona de consulta de Yule, y quien apoyó cada iniciativa. “A esta Imprenta, y también a Paralelo, le hemos puesto el cuerpo entre todos –hoy con la presencia de otro de sus hijos, Juan Manuel, al frente de la Imprenta– no conozco otra manera de salir adelante que no sea con trabajo. Y en ello, la sociedad entre Luis y Yule siempre tuvo una coherencia enriquecedora”.

En ese contexto de inversiones y novedades, ella recuerda cuando se adquirió la rotativa. “Había que pagar un cheque semanal, y costaba mucho reunir el dinero, fueron momentos de muchos cambios; recuerdo que Walter (Auer) viajaba a Paraná a capacitarse para poder operarla, con la ayuda de los demás empleados. Otro momento que recuerdo muy vívido fue cuando Luis pudo hacer venir con una enorme grúa desde Paraná, y además un largo camión que traía los cuerpos de la máquina. Fue todo un acontecimiento para esta ciudad, se tuvo que cortar la calle y ver llegar la máquina que llevó mucho tiempo descargar y entrar las partes. Pese a toda esa logística, se tardó varias horas para poder bajarla y ubicar cada parte”.

Si esto fue un avance en la impresión, la irrupción de la computadora marcaría un antes y un después en la forma de editar y presentar el material para la corrección. “Yule no escribía pero era buen corrector”, manifestó Gilda.

Sumar canillitas para que el periódico llegara a los hogares fue una de las tareas en las que Gilda siempre tuvo injerencia, “hoy tenemos un grupo de personas serias y de trabajo, pero cuando arrancamos algunos venían, se llevaban un par de diarios y no volvían con el dinero. Fue todo un proceso lograr gente de confianza”.

En esa aceptación que tuvo Paralelo 32 casi desde su inicio, Gilda recuerda que tenía mucha relevancia el llamado ‘Enfoque Provincial’, “Ningún diario lo ofrecía, y por eso era una riqueza de contenidos, secciones y demás artículos”.

Añadió que en su rol de madre, trata en el presente de ayudar a sus hijos en lo que sea necesario. “Es difícil soltar, porque uno piensa en ellos y en su futuro. Pero han aprendido mucho, tienen su carácter, pero son buenas personas. Es lo más importante”, Gilda cumple 67 años hoy, y esa mirada no evita la sonrisa cuando habla de sus hijos, y al recordar a su ocurrente esposo.

Como en toda historia de empeño y perseverancia, nuestra entrevistada también menciona que hubo quienes desalentaron esta idea de un Semanario en una ciudad como Victoria; cuestionaron el nombre, o se animaron a vaticinar una corta vida o bajo tiraje. Afortunadamente para quienes vinieron después, que son muchos y todos marcaron su aporte (y por ello salvamos mencionarlos con las disculpas del caso– N. de R.), aquellas apreciaciones se fueron aplacando con el paso de los sábados. Demás está decir que, teniendo cada uno de los involucrados sus horarios de trabajo para cumplir al día siguiente, durante años se mantuvieron en pie los viernes a la noche, sin descanso, para terminar la edición y ponerla en la calle.

Siempre hemos evitado hablar de nosotros mismos, pero en este aniversario nos otorgamos un permiso para recordar las cosas que nos definen como medio de comunicación, que se apoyan en la familia, la espiritualidad, los afectos, la noción de equipo, las anécdotas, los desafíos, ¡sí, los desafíos! tan cruciales como los que afrontamos hoy con la instantaneidad de los contenidos que se generan en nuevas plataformas, y en un mundo en el que el papel se juega su hora más complicada.

El periodismo ha sido un faro, tanto como el de la honestidad de sus creadores, hoy sus hijos continúan con esta apuesta de uno y otro lado de estas ciudades tan distantes pero no tan lejanas. Y en medio de ello, un grupo de personas renueva esa apuesta. ¿Cuánto durará esta etapa? No lo sabemos, pero nadie piensa en darse por vencido, seguimos escribiendo.

 

Nicolás Rochi (De la redacción de Paralelo 32)

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