En Crespo, ya se detectan chicos que comienzan a consumir drogas a los 10 u 11 años, algunos llegan al secundario con informes de sospecha de consumo desde la primaria. Es uno de los datos más preocupantes, informado por el Área de Salud y Adicciones, dependiente de la Dirección de Desarrollo Social de la Municipalidad de Crespo. El área presentó los resultados del relevamiento que se realizó a través del programa ‘Construyendo Redes’, que incluyó encuentros con diferentes instituciones como escuelas, iglesias y clubes; legisladores, Juez de Faltas y referentes barriales; y acciones con adolescentes y con medios de comunicación. También se presentaron las actividades del ‘Plan de Prevención Comunitaria y Gestión Municipal en Adicciones’ que desarrolló durante el año. Participaron del encuentro el intendente Darío Schneider y funcionarios del Ejecutivo, concejales, dirigentes sociales de diversas instituciones, la Jueza de Paz doctora Silvia Rochas, entre otros asistentes.

Luego de la introducción de la directora de Desarrollo Social, licenciada Vanesa Pusineri, la licenciada Sonia Goette expuso un video que resumió actividades desplegadas durante el año. Posteriormente, la psicóloga Karen Galarza desarrolló las conclusiones del relevamiento sobre adicciones, generando un debate entre los presentes.

Relevamiento

Entre los principales resultados del relevamiento realizado con actores de educación, salud pública, municipio, padres, adolescentes, policía, comunidades religiosas, referentes barriales, entre otros, se destacan:

  • Todos asumen que las adicciones están y son muchas; ludopatía, alcohol, marihuana, cocaína, ‘ácido’, psicofármacos;
  • En los boliches ‘lo que más anda’ es la ‘merca’, cocaína;
  • Se percibe que muchos menores ingresan sin problemas a los boliches y aumenta el riesgo de entrar en contacto con las drogas;
  • El alcohol es más permitido y no se ve como un problema; muchos jóvenes salen alcoholizados de sus casas los fines de semana. El exceso de alcohol no genera alarma como otros tipos de sustancias. No genera tanta alarma en muchos padres como la marihuana o la cocaína;
  • Como factores que contribuyen a la adicción aparecen la falta de límites, la falta de contención familiar; conflictos familiares, problemas económicos; el consumo como vía de escape;
  • Hay padres desorientados ante la problemática; que necesitan ser educados en cómo enfrentar la adicción de un hijo;
  • A menudo los padres son los últimos en enterarse que sus hijos son adictos o consumen, y cuando se enteran, desesperan y no saben qué hacer;
  • Aumenta el riesgo cuando la droga es ofrecida a un adolescente por otro adolescente;
  • Algunas respuestas plantean que haya penas más graves;
  • El juego como adicción se asocia fundamentalmente con los adultos;
  • Falta de controles. Una respuesta señaló ‘uno va por la calle y ve que se están drogando, mirás para otro lado o para adelante y ves que hay chicos que se están drogando’.

Edad de inicio

De la pregunta sobre a qué edad comienza a consumir el adolescente. Se detecta que hay chicos que comienzan a consumir a los 10 u 11 años, algunos llegan al secundario con informes de sospecha de consumo desde la primaria. A los 12 años, la mayoría empieza a consumir marihuana y demás drogas; una respuesta informó que se vio un ‘gurí de 10 años que estaba fumando marihuana’.

Galarza resumió que “la edad de inicio es a los 10 u 11 años, después se profundiza la adicción cuando llegan a los 15 años y ahí recién se detecta; hasta que se detecta tenemos tres años, al menos, de consumo”.

Consecuencias

Entre las consecuencias que la gente observa, se nota que tanto el alcohol como la droga potencian situaciones de violencia. En el caso de denuncias por violencia familiar, en la mayoría de las veces está presente el uso de alguna sustancia. “Generalmente es así, cuando se trabaja se toma como bloque ‘adicciones y violencia’. Cuando hemos trabajado con alguien que venía acusado de violencia, se tomaba también la problemática adicciones”, comentó Galarza.

En el relevamiento surgió que las adicciones tienen dos consecuencias muy presentes: el aumento de robos para conseguir droga, y la violencia.

También, los docentes destacan como consecuencia el abandono escolar. ‘Tratamos que no dejen la escuela, muchas veces vienen agresivos, o se duermen, uno de los dos extremos; notamos muchos cambios a nivel comportamental y emocional, bajan el nivel académico y abandonan la escuela’, señaló una respuesta.

Otra consecuencia de las adicciones es “que se pierde el proyecto de vida, lo trabajamos con algunos chicos y notamos que estaba perdido lo que ellos habían soñado que querían ser”, comentó Galarza.

Sobre el proyecto de vida, la psicóloga destacó que quien consume marihuana cae en un síndrome amotivacional que produce esta sustancia. “Lentamente empiezan a perderle ‘la gracia’ a todo. Si les gustaba el fútbol, ya no les gusta tanto, por ejemplo. Esto se suma a los factores propios de la adolescencia, como los cambios hormonales”, comentó.

Al trabajar con chicos que estaban tratando de salir de la adicción, la profesional destacó que muchos padres reconocen que los hijos se vuelven más comunicativos, estudian solos, se levantan. “Esos cambios indican que anteriormente les estaba afectando el consumo”, subrayó.

Limitaciones

Los policías señalan los procedimientos legales como una limitación. Una respuesta señaló que ‘para intervenir y hacer allanamientos por robo o tráfico debe haber un estado de sospecha, hacer un expediente que incluya grabaciones, escuchas, etc. Todo ese material se reúne durante varios días y se lleva a un Juzgado Federal’. También señalan como limitación la dificultad para hacer exámenes de sustancias en el lugar, ya que hay que mandar todo a Paraná y esperar los resultados.

Otra cuestión que surgió en el relevamiento como limitación es la falta de profesionales capacitados para atender adictos. “En realidad, y es mi opinión, más que estar capacitado, uno debe saber si le gusta ese área. Lo demás lo aprendés”, comentó Galarza.

Relacionado con la falta de profesionales hay otra limitación en Salud Pública. El hospital atiende tantos casos que los turnos de atención se dan para dos meses, según otra respuesta.

Faltan datos estadísticos e indicadores objetivos que vayan marcando la evolución del problema, información fundamental para trabajar en políticas públicas.

Qué hacer

De las entrevistas surgió que, además de talleres sobre concientización, deben surgir lugares de tratamiento, preparados y que trabajen en conjunto con el ámbito familiar.

Si se limita el ingreso a boliches, hay que generar alternativas de salida para los menores con recreación sin alcohol, fue otro planteo.

Se pide mayor articulación entre instituciones, como las iglesias y el Estado, porque de las respuestas surge que se nota la desarticulación de las acciones.  Se podría crear un observatorio con la incorporación de distintos sectores, para recopilar estadísticas locales. Sondear preferencias de los jóvenes para hacer talleres de formación en oficios, artes u otras habilidades.

En materia de prevención, Galarza explicó distintos tipos. Hay prevención universal, cuando las acciones se desarrollan antes de tener contacto con la droga; la prevención selectiva trabaja con quienes no saben que están en riesgo (por ejemplo, hijos de un padre adicto), para modificar la conducta de riesgo; y la prevención indicada se utiliza para quienes ya tienen contacto con la substancia, se busca la interrupción del contacto y es una acción anterior a los tratamientos específicos.

Entre las fortalezas que tiene la sociedad crespense, según surge del relevamiento, hay muchas personas haciendo algo, hay mucha gente con ganas o interesada en trabajar el tema, hay iglesias, clubes y escuelas con ganas de trabajar en red. Otro punto favorable es la decisión política desde el Municipio para tratar las adicciones.

Diagnóstico participativo

El relevamiento sobre adicciones se realizó con entrevistas entre personas relacionadas y afectadas por la problemática utilizando el método de diagnóstico participativo, apoyado en el conocimiento de la comunidad y en sus propuestas para afrontar el problema. Para obtener resultados, se utilizó la técnica de encuentros grupales con diferentes sectores de la comunidad y también la técnica de entrevistas en profundidad realizadas por alumnos de la carrera de Psicología de la Universidad Adventista del Plata.

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