El Loto es una opción más para apostar que explota Lotería Nacional. Se trata de un sistema poceado, como el Quini 6, que acumula los premios que quedan vacantes, pero con una diferencia importante que consiste en acertar, además de los 6 números, dos más, llamados Jacpot. La última vez que un apostador logró semejante proeza fue en 2013 cuando el pozo estaba en 63 millones (de los cuales, obviamente, el ganador puede haberse llevado un poco más de 40 millones, que para la época era más que un buen pozo. Esta fue la primera vez, desde la existencia del Loto que nació el mismo año que el Quini 6, que alguien ganó el premio máximo con esta modalidad.

Para el sorteo del 1º de febrero, quien acierte los seis números (se eligen de 0 a 41) más los dos números de un dígito del jacpot (se eligen de 0 a 9) se llevará 555 millones de pesos, que cuando la Afip se descuente lo suyo quizás le queden unos 370 millones, que todavía es mucho. Los premios para quienes aciertan los 6 números elegidos, sin los dos jacpot, son muy poco atractivos.

Un dato adicional es que el Quini-6 elige 6 números de 0 a 45.

Es muy similar al Powerball estadounidense, donde hay que elegir 5 números entre el 1 y 59 (los llamados blancos), y un número (rojo) se elige entre el 1 al 39. Tiene numerosas combinaciones y el premio grande sale seguido en virtud de la enorme cantidad de apostadores. Aún así, el 14 de enero del año pasado el premio del Powerball norteamericano había quedado sin salir durante 19 semanas, lo que representa 38 sorteos, y tres apostadores se repartieron el premio más grande de la historia, con 1.500 millones de dólares; unos 24.000 millones de pesos criollos. El récord anterior de un premio en EE.UU. fue de US$656 millones, entregado por la lotería Mega Millions (similar a Powerball) en marzo de 2012.

Los norteamericanos, que todo lo calculan, dicen que las chances de ganarse el premio mayor del Powerball son casi las mismas que lanzar una moneda al aire y que salga cara 28 veces seguidas. Nuestro Loto no tiene mejores chances que su modelo norteamericano. Lleva tres años y medio sin salir, durante los cuales la moneda fue arrojada al aire cientos de millones de veces sin que una sola vez uno de esos intentos mereciera el premio.

En “Trumplandia” el ganador puede elegir que le paguen el premio con una entrega y el resto en un periodo de 29 años, o recibirlo de golpe. En este último caso pagará más impuestos. En nuestro país no hay opciones, quien gane los quinientos y pico de millones de pesos del Loto, o la suma que se acumule hasta el día que alguien lo logre, tendrá que hacerse cargo de golpe, toda la plata junta depositada en un banco o varios, aunque carezca de todo entrenamiento para administrar y de toda actitud y equilibrio emocional para convertirse en multimillonario de la noche a la mañana. Lo cual, aunque no lo parezca, no es nada fácil.

 

(Redacción Paralelo 32)

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