La nueva generación del Volkswagen Polo se pondrá a la venta en la Argentina en enero, el atchback llegará importado desde San Bernardo del Camp (San Pablo, Brasil) en seis versiones: Trendline, Comfortline y Highline, todas con caja manual de cinco velocidades o automática de seis. En todos los casos, el motor será un naftero 1.6 litros de 16 válvulas, 110 caballos de potencia y 155 Nm de torque. Es el mismo que equipan en el mercado local al Golf Comfortline y los Fox y Suran Highline.

Al motor de esta versión del nuevo Polo le falta rebeldía, empuje, fuerza. En el ámbito urbano, es poco ágil. Se siente pesado. En rutas y autopistas, el desempeño mejora. No responde con contundencia, pero se desenvuelve con sobrado aplomo. Aquí es cuando saca a relucir su chapa de “modelo basado en una nueva plataforma global”. Es un auto que está bien plantado y no le asustan las velocidades superiores a 100 km/h.

Eso sí: es muy difícil realizar un sobrepaso en quinta, el motor es ruidoso (la insonorización del habitáculo no es la mejor) y viaja muy enroscado. A 100 km/h, roza las 3.000 rpm. Es por eso que demanda cerca de 10 litros de combustible cada 100 kilómetros.

La posición de manejo correcta es difícil de obtener porque, en la versión económica, no tiene regulación de volante (ni en altura ni en profundidad). Este ítem estará disponible desde las variantes de media gama. De todas formas, el agarre de las butacas es suficiente para un vehículo como este, sin aspiraciones deportivas, y se siente confortable. El volante tiene buen grip y es suave al tacto.

Uno de los aspectos en los que se destacará por sobre sus competidores es el espacio interior.

La calidad de construcción del Polo está por debajo de la media de su segmento. Aquí, se ubica más cerca del Gol que del Golf, modelos entre los que se ubicará comercialmente. Los materiales, los encastres y las terminaciones son mejorables, aunque visualmente el habitáculo es agradable.

En materia de seguridad, será el mejor de su categoría porque todas las versiones traerán cuatro airbags (dos frontales y dos laterales), anclajes Isofix para sillas de niños y control de estabilidad, un dispositivo que ayuda a recuperar la trayectoria del vehículo cuando detecta un derrape, siempre que no se superan los límites de la física.

Desde la variante Comfortline, sumará sensores de estacionamiento traseros, faros antiniebla delanteros con funcion Cornering, respaldo de asiento trasero plegable (1/3-2/3), detalles cromados en la parrilla y llantas de aleación de 15 pulgadas, que a partir de la Comfortline Plus (la versión automática) son de 16.

Tecnológicamente también será el mejorcito entre sus pares. Las opciones Highline contarán con la segunda generación del Active Info Display, un instrumental 100% digital en una pantalla digital de 10,2 pulgadas, solución ya vista en el nuevo Passat. Además, equipará una pantalla táctil de 8 pulgadas con GPS, cámara de estacionamiento trasera, sensores de estacionamiento delanteros y control de velocidad crucero, entre otros ítems.

 

(Fuente: RPM)

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