Fumar es una epidemia y una adicción que genera daños en la salud del consumidor y si bien con el tiempo se han tomado medidas para contrarrestar la posibilidad de reducir su consumo, los resultados jamás han dejado de asumir cierta relatividad en cuanto a su éxito como medida preventiva en términos sanitarios. Así surge de un informe elaborado por el Ministerio de Salud de la provincia.

“Elegir no fumar es apostar a la vida, a optimizar la calidad de vida y fundamentalmente a dar un mejor ejemplo”, afirmó Alejandra Doval, neumonóloga integrante del cuerpo de profesionales de la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de Entre Ríos.

Al contrario de lo que por tiempos se haya extendido como parte de mitos culturales, todas las formas de tabaco son dañinas para la salud, sean cigarrillos mentolados, habanos, pipas, tabaco de mascar, etc. Incluso, la aparición como novedad del cigarrillo electrónico como mecanismo de deshabituación, tampoco trajo aparejado desde el punto de vista sanitario ningún tipo de resultado satisfactorio, debido esencialmente a que no está aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Primero, porque dentro de las 500 marcas que están en circulación no se sabe a ciencia cierta qué contienen además de nicotina, y segundo porque circula la idea de que muchas de las tabacaleras están detrás de fomentar el uso de este dispositivo.

La profesional especializada en la temática brindó precisiones con un rigor que permitió dejar en evidencia tantas consecuencias de peligro a la vista, que de hecho, se ofrecen como multiplicadores de los riesgos físicos que afectan a la persona cuando opta por fumar.
El cigarrillo es un asesino silencioso que va generando consecuencia de un modo gradual y letal. Por ejemplo, aseguró la doctora Doval, en 7 segundos una cuarta parte de la nicotina llega al cerebro a través de la arteria pulmonar. Es una droga psicoactiva y un potente reforzador conductual, capaz de producir severa dependencia química en el consumidor.

El cigarrillo actúa según la dosis. Pues, a dosis bajas, es psicoestimulante mejorando (paradójicamente) la capacidad mental, sobre todo en lo que hace a la concentración, sin embargo a dosis altas tiene un efecto sedante al actuar como depresor.
Durante el proceso de los 7 segundos en demorar la nicotina en llegar al cerebro, se favorece entonces, la liberación de neurotransmisores como la dopamina (especialmente importante para la función motora del organismo) y la norepinefrina (puede actuar como hormona y como neurotransmisor) que generan sensaciones de placer y alerta, aumentando la concentración y los procesos cognitivos. Este efecto decae a los 20 minutos y hace como consecuencia que el consumidor vuelva a buscar el mismo efecto encendiendo otro cigarrillo como mecanismo de recompensa.

Enfermedades consecuencia del cigarrillo

Las enfermedades más importantes producidas por el tabaco son: las cardiovasculares, hipertensión, arritmias, infartos, accidentes cerebros vasculares, enfermedades respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquitis crónica, enfisema, reactivación asma, enfermedades digestivas, gastritis, úlceras, esofagitis, enfermedades del aparato reproductor y oncológicas entre otras seleccionadas dentro de un listado bastante más largo.

Aumentando la incidencia no solo de cáncer de pulmón también boca gástrico, esofágico, urológico (vejiga) mama, leucemia, etc.

El tabaquista crónico se comporta frente a la actividad física como 12 años mayor que una persona que no fuma. Y, fumando 20 cigarrillos por día, equivale a realizarse una radiografía de tórax anual.

Mientras que por otro lado, el fumador pasivo tiene el 30% de posibilidades de padecer las enfermedades de los tabaquistas, sean vasculares, respiratorias, etc, sin haber sido su opción.

Se estima que la adicción se inicia con 10 cigarrillos al día, de todos modos un cigarrillo genera en el organismo vasoconstricción generalizada que es nociva para la salud e influye en la fertilidad tanto masculina como femenina, disminuyendo el flujo sanguíneo en la placenta, favoreciendo los partos prematuros, que haya recién nacidos de bajo pesos y aumento de la mortalidad infantil. En los varones por igual motivo causa impotencia.

En lo que hace al “pucho” ocasional, al que por ejemplo se conoce como el cigarrillo postre de la cena, tampoco es bueno. En conclusión, fumar uno o dos cigarrillos si bien no es adicción, de todos modos es dañino para la salud.

Las encuestas de factores de riesgo aseguró Doval, fijan el inicio del fumador entre los 12 y 13 años y se sabe además que es la vía de inicio para otras adicciones.

Otros de los grandes temas es el por qué de engordar de modo notable a medida que se va dejando la adicción del cigarrillo. En ese rumbo, la neumonóloga Doval advirtió que el principal factor en ese sentido es que mucho de ese proceso tiene que ver con la quema de calorías, ya que la temperatura de un fumador es 6% mayor que la de un no fumador. Es decir, el metabolismo se acelera y con ello entonces, la quema de calorías. Al dejar de fumar el metabolismo se normaliza y la quema es menor. Pero eso -agregó- no debería afectar a la personas si deciden dejar de fumar y llevar una vida sana y normal. Además, emocionalmente la falta de nicotina hace que el cuerpo humano no genere tanta adrenalina, ya que la nicotina hace que la produzca. Todo lo cual, genera una mayor necesidad de glucosa y un estrés mayor que puede acabar en ansiedad.

Este proceso entonces -aclara la profesional- hace que tengamos más ganas de ingerir alimentos y con mayor aporte calórico, ya que el organismo nos lo pedirá. También, la falta de nicotina en el organismo hace que el sistema digestivo funcione mejor, es decir se recupera la secreción normal de jugos gástricos, el movimiento intestinal y la asimilación de los nutrientes será mucho mejor. A lo que hay que sumar la recuperación del gusto y el olfato que hace que degustemos más los alimentos, haciendo que comer sea un placer mayor.

La promulgación de la ley Nacional de Control de Trabajo, la 26.687 de 2011, significó un gran avance desde el punto de vista legislativo al prohibir la publicidad y el patrocinio. También lo hizo el hecho de haber introducido advertencias sanitarias gráficas en el paquete de cigarrillo cubriendo un 50% de su superficie a incluir el teléfono de la línea de ayuda al fumador.

En Argentina, se estima, mueren cada año 40.000 personas por enfermedades relacionadas con el tabaco. Si bien la epidemia disminuyó en los últimos 8 años, tanto en el grupo de 13 a 15 años como en el de 18 y más, sigue siendo preocupante su impacto en la salud.

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