Victoria.- Cuando iniciaron sus actividades el 30 de abril de 2013 las fiscalías Nº 1 a cargo de Eduardo Guaita y Nº 2º bajo la responsabilidad de Gamal Taleb, el Mapa del Delito fue uno de los requerimientos que exigía el nuevo Código Procesal. Y si bien todas las ciudades deberían llevarlo, en algunos lugares lo hace la Policía, en otras las fiscalías, y la idea es georeferenciar los delitos para buscar patrones e identificar modus operandi, zonas ‘calientes’ que coinciden con áreas desprotegidas y /o vulnerables.

En aquel primer punteo, en Victoria notaron que la cantidad de robos y hurtos estaban muy focalizados; comprendía zonas como la del Cementerio o el Bulevar Rivadavia, “dimos aviso a la Policía, se trabajó en consecuencia y si bien los niveles bajaron en ese punto, con el correr de los años el indicador se diseminó por toda la ciudad”, precisó a Paralelo 32 el abogado y Delegado Judicial Martín Vechetti, quien está a cargo de verificar las distintas denuncias que toman ambas fiscalías y trasladarlas al mapa que finalmente permitirá observar dónde hay mayor densidad de delitos.

Por ejemplo, en el caso de los robos agravados (con armas) que son pocos, se dan generalmente en las zonas comerciales y/o más alejadas, “kioscos que trabajan hasta tarde están más expuestos, y ese es otro indicador porque los delitos se producen generalmente en el horario de la noche”.

En el mapeo se caracterizan con colores los tipos de delito, “marcar una amenaza no nos sirve, porque no trabajamos en prevención, y porque también se pueden dar amenazas en cualquier lugar de la ciudad”.

— ¿Qué ocurre entonces con los hechos de violencia de género?

_“Los hechos de violencia de género se registran en otro mapeo que lleva la Defensoría, por lo específico del caso”.

En resumen, el mapeo identifica robos y hurtos en general, robos agravados (uso de arma), accidentes de tránsito con lesiones (leves o graves), también se diferencia lo que es hurto de vehículos (motos fundamentalmente) y abigeato, que tiene mayor actividad en la zona de islas frente a Rosario (San Lorenzo, Puerto San Martín), según informó el funcionario judicial, reconociendo que tampoco hay muchas denuncias.

“En el caso de las motos, es evidente que el robo es para el desguace de piezas, las usan de repuestos, y por ende debemos evitar el circuito de comercialización que pudiera involucrar a otros actores como el caso de talleres. De igual modo están avisados y la policía presta especial atención en esto, sobre todo la división Investigaciones”.

No obstante, Vechetti enfatizó que hay un alto índice de recupero de la unidad, “pero generalmente se puede notar que están las faltantes de eso que fueron a buscar. Léase motor, escape, luces, etc. etc.”, como dato, tan sólo en la última semana se registró un total de 4 motos sustraídas de domicilios; también se ha dado el caso recientemente de tener que inventariar el robo de tres unidades en la misma noche, pero no es una constante.

— El robo de motos ¿se ve favorecido por esta idiosincrasia de dejar la moto largo tiempo en la vereda y sin mayores medidas de seguridad?

_Generalmente el hecho se produce por falta de medidas de seguridad (cadena, lingas de acero, etc.), el traba- volante no es efectivo porque lo rompen y se la llevan, lo mismo aquellos que dejan su vehículo en el hall de entrada con fácil acceso desde la calle, esto genera que rompan los plásticos que cubren el tambor de la llave y conecten los cables. Igualmente la culpa no es de quien deja la moto, sino que hay varios jóvenes que se dedican a esto.

— En este sentido, ¿qué incidencia hay de jóvenes en el robo de motos?

_La mayoría de los robos de motos involucran a personas entre los 16 y 25 años. Y hay otro porcentaje no menor donde no se descubren los autores, si bien damos con el vehículo.

Asimismo, el entrevistado reconoce que las marcaciones de distintos alfileres y colores no impiden que distintos hechos hayan sido cometidos por un mismo autor, “en el caso del color amarillo (robo y hurto simple) – y que gana en preponderancia sobre el mapa– son contados con los dedos de la mano los autores, y de ese número el 95% son locales”, y donde se denota la presencia de menores.

El mapeo se va ‘limpiando’ cada seis meses, tiempo en el que se evalúa y vuelca esa información en el inventario que llevan las oficinas.

Momentos y épocas

En el imaginario popular está que hay momentos durante el transcurso del año donde se acentúan las posibilidades que ocurran delitos con protagonistas foráneos. Uno es el carnaval, donde la afluencia de público sirve de pantalla a quienes están atentos a la oportunidad, ¿esto es así, o solamente una presunción?

—Siempre dependemos de lo mismo, la identificación. Caso contrario las posibilidades de constatarlo se esfuman. También puede pasar que solamente demos con los autores locales. Actualmente robos y hurtos con imputados foráneos tenemos muy pocos, y están caracterizados por hechos de magnitud (dinero o mercadería), por ejemplo Supermercado Día, Movistar, Personal.

Consultado sobre si el crecimiento demográfico y de localización de barrios en el borde del ejido ha sido motivo de mayores hechos en esa zona, Vechetti fue contundente al afirmar que no hay una relación entre ambas variables, “fundamentalmente porque quienes ocupan estos nuevos barrios es gente de trabajo, y esa afluencia permanente hacia los puntos de trabajo hace que esta zonas tengan un movimiento importante. Si es notable que los medios no crecen a la par de lo demográfico, pero se nota el establecimiento de nuevos puntos de control, como el caso de la Abadía recientemente”.

El dato

Paralelo a ese mapeo, las fiscalías están tramitando entre 1.800 y 2.000 causas por año, que arroja un promedio de 5 causas diarias en distintos hechos, “pero es el volumen con el que estamos trabajando, y también es importante considerar que en lo que va de 2013 a la fecha hubo 85 causas con sentencia condenatoria, la gran mayoría por juicio abreviado; y 187 Probation (suspensión del proceso a prueba), y un número también importante de causas que se resuelven por mediación”.

Actualmente las fiscalías tienen en carpeta 124 causas para resolver (muchas en trámite de pedido de Probation, juicio en trámite o listas para la audiencia final).

Un volumen por demás considerable (más de 4.600 archivos ingresados desde 2013) si se tiene en cuenta que trabajan 4 fiscales (sumados aquí los auxiliares Flavia Villanueva y Fernando Martínez) 4 escribientes, y el delegado judicial, que viene a cumplir la función de un secretario de los fiscales.

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