Victoria.- Revisar antecedentes del Hogar San Martín o Residencia San Martín, sugiere hablar de un supuesto ‘tiempo de esplendor’ o de ‘trágicos días’, con temas que ocuparon la opinión pública, autoridades, directivos y empleados en los últimos 25 años, que con aciertos y errores hicieron lo que pudieron, hasta donde pudieron, y en esto las autoridades provinciales corren la misma suerte, no tanto por negligencia sino por la complejidad de la problemática que aún no tiene horizonte claro.

También es verdad que los cambios en la legislación nacional, modificaciones y adaptaciones provinciales en la última década, intentaron un camino adaptable y humano a las nuevas realidades, pero tampoco condujo a los resultados esperados y si a eso se suman malas decisiones políticas, la cosa de verdad fue muy compleja, sin soluciones mágicas, sin las improvisadas recetas que cualquiera desde su casa puede proponer mientras hace los tallarines del domingo o mientras prepara a sus chicos para ir a la escuela.

Un problema difícil enserio, en un mundo bien complejo por donde se lo quiera observar, un mundo de narcotráfico, injusto y de corrupción que se puede encontrar hasta debajo de las baldosas de cualquier escenario de lo público, y en el medio ciento o miles de chicos en las peores de las condiciones de vulnerabilidad imaginada.

Entonces, la reflexión también es simple, como opina cualquiera, por los medios de comunicación o redes sociales, ¿dónde está la solución?, ¿cómo ganar la pulseada en un mundo desequilibrado y mal distribuido?, todo terriblemente difícil. En medio de esas condiciones, la residencia San Martín y otras tantas residencias públicas debaten sobre su existencia, y la existencia de la residencia de Victoria llegó a su fin, después de haber probado todo o casi todo.

El paso siguiente al cierre, fue la creación de los servicios de protección y promoción de derechos, previstos y reglamentados en normativas vigentes, y con antecedentes en Concordia donde existen cuatro y en Paraná con igual cantidad. En el caso de Victoria fue creado uno denominado Servicio ‘Norte’, que funciona en el Salón San José y que tiene a Carina Almada como directora, y otro denominado servicio ‘Sur’ que tiene su lugar de funcionamiento en el Refugio del Quinto Cuartel y que está a cargo de Julio Salinas, agentes con mucho tiempo en el Copnaf, con diferentes funciones a lo largo de casi 20 años.

Estos lugares, también disponen de equipos técnicos que son los encargados de dar respuesta a los requerimientos de distintos organismos del Estado que detectan situaciones de vulnerabilidad en niños o dar respuestas a la justicia que dispone intervención del Copnaf, también los encargados de generar y coordinar los vínculos necesarios para encontrar posibles soluciones con los afectados. Los servicios tienen la función de proteger y promover derechos de niños y jóvenes, recibir y promover propuestas, son unidades técnico – operativas en el ámbito de la comunidad.

En ambos lugares, se viene respondiendo a las expectativas, con un total de ocho promotores de derechos en cada ámbito barrial –ex empleados de la residencia San Martín-, distribuidos en grupos por turnos, encargados de establecer en muchos casos el primer contacto con las situaciones, también elaborar estrategias junto a los equipos técnicos y familias vinculadas al servicio.

En relación a la promoción de derechos en estos lugares se vienen realizando talleres que provienen de iniciativas juveniles o de los mismos vecinos a los que también se proponen diferentes temáticas que promueve el Copnaf.

En los últimos días se desarrollaron jornadas de encuentros con niños, jóvenes y sus familias que sirvieron para la presentación de los puntos de promoción de derechos, importantes convocatorias, con más de cincuenta niños en cada lugar. Anticiparse, trabajar en prevención, estimular valores y mostrar otras posibilidades, probablemente ofrezca un destino distinto, donde el Estado también intervenga en esa etapa que, en el mejor de los casos, se reserva solo para los sueños y para saludables juegos de niños.

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