Isletas- Nelson Steinbach cosechó varias sandias de grandes dimensiones. “La más grande pesa 22 kilos y las otras restantes rondan entre los 16 y 17 kilos, que es un promedio, es lo normal que uno puede encontrar en una verdulería” aseguró a Paralelo 32, luego de que un cronista de esta redacción se comunicara con él ante la repercusión que tuvo la fotografía que subió a las redes sociales.

“La subí a mi Facebook, pero sin ninguna intención de popularidad o alarde. No es nada extraordinario para mí, todos los años cosecho sandías de este tamaño, con pesos que son de un diez por ciento por encima del resto más o menos. Son de peso importante y cuando más sembrás más oportunidades tenés de cosechar de este tamaño”, dijo.

Opinó que “Desde la experiencia se pueden sacar conclusiones. Es un hobby para mí, lo disfruto mucho. Hay secretos, no lo voy a negar, pero me sorprendió que con tanta sequía se diera nuevamente en esta oportunidad. No lo esperaba”.

Tradición familiar

Steinbach destacó a este semanario que, “El secreto está en tenerlas sin malezas, para que la planta aproveche toda la humedad que hay alrededor. Al ser una fruta tropical, está hecha para aguantar el calor, pero lo de este año fue extraordinario, y la planta estaba fresquita igual, pese a altas temperaturas que no dieron respiro varios meses”.

Recordó que “Estoy ya desde adolescente con las sandías, lo hacía mi abuelo, mi papá y ahora yo. Hoy tengo 52 años, y empecé a los 15, así que es toda una vida. Tengo gente que me compra, pero no vivo de esto. Lleva mucho trabajo el cuidado, la limpieza, es todo manual. Más allá del paso del tiempo, la base es la limpieza. No es algo comercial para mí, sino algo que disfruto hacer y que tiene que ver mucho con la familia y su historia”.

Sobre el proceso, indicó a un cronista de nuestra redacción que “Sembré en diciembre del año pasado. Generalmente ya a mediados de octubre comienzo, para que estén a fines de enero las frutas. Pero no podía por cuestiones laborales en esta oportunidad, porque lo hago todo yo. Lo manejo yo porque soy delicado, tengo mis mañas para cuidarlas, no lo voy a negar”, dijo entre risas.

Comentó que “Hay una variedad, por ejemplo, que desde hace 40 años vengo multiplicando, es una sandía muy particular, que ya no hay en el mercado. Es más redonda, de color verde oscuro, no hay ya de esas para comprar en los comercios. Esa sandía tiene más jugo, pero la cáscara es más gruesa y se aguanta más los intensos calores”, comparó.

Sorpresa

Al ofrecer algunos números y estadísticas, planteó a Paralelo 32 que “En una temporada puedo llegar a cosechar cien o un poco más, en promedio. En la zona somos muy pocos los que nos dedicamos a esto. Se perdió un poco la tradición de hacer la quinta en cada familia. Hoy las familias son más chicas y los trabajos son más sofisticados, no queda tiempo. En mi caso, por ejemplo, me dedico a la agricultura y la ganadería, soy un productor chico, y esto es un hobby que disfruto y me da satisfacciones. Disfruto mucho con las sandías, son muchos años que llevo en ese rubro”.

“Cuando sobra vendo algo, sino le doy a familiares y amigos. Siempre salen algunas grandes así, pero la más grande que he cosechado tenía 26 kilos. No es nada fuera de serie, simplemente un hecho llamativo, pero no soy el único que cosecha sandía de ese tamaño”, recordó.

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