El gobierno de Gustavo Bordet está empeñado en sostener dos variables económico-financieras claves a lo largo de este año: el equilibrio fiscal y el endeudamiento, especialmente en la primera parte cuando ponga en revisión de la sociedad su gestión ante las elecciones de recambio de autoridades.

Año complicado

Las variables se refieren a las cuentas simples del ama de casa y el almacenero: no gastar más de lo que entra, no endeudarse más de lo que se puede pagar. El tercer objetivo (de mínima para pasar el mar turbulento) es pagar los sueldos estatales en los primeros días de cada mes.

Así lo expresó el secretario de Hacienda, Gustavo Labriola, al realizar un balance del año en materia económica. Labriola reconoció que “ha sido un año complicado bajo las condiciones que se vienen desarrollando en el país”. Pero valoró el esfuerzo para “alcanzar virtualmente el equilibrio fiscal este año y poder cumplimentarlo también durante el año próximo”.

Lo que Nación dejó

Labriola volvió a explicar, como lo ha hecho cuantas veces pudo el mismísimo gobernador Gustavo Bordet, que la provincia se empieza a hacer cargo desde el 1º de enero de los subsidios que la Nación ya no paga más, como el subsidio al combustible del transporte y los crecientes gastos en Acción Social y Salud para cubrir los problemas sociales que va dejando la crisis económica nacional.

Punto y contrapunto

Desde la oposición ya se ha aclarado que el peronismo no puede alegar sorpresa porque firmó durante 2018 los acuerdos marco para hacerse cargo de los recortes. Además, la administración nacional mejoró el perfil de los fondos coparticipados a las provincias; perfil que se había deteriorado en los últimos años de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Quién paga qué y con qué plata es parte del combate electoral que ya empezó su primer round. Mientras el justicialismo entrerriano se queja que la sensibilidad peronista debe tapar todos los baches que abre por el camino el macrismo, desde Cambiemos se retruca que por fin hay orden y sinceridad en las cuentas nacionales y provinciales.

Inaugurar lo que se puede

Con la caída del sistema de contrataciones de obra pública por Participación Público – Privado (PPP) por falta de interesados privados en invertir contra el riesgo país, el gobierno nacional tiene un problema en etapa electoral. ¿Qué se puede mostrar en fotos? La estrategia de comunicación que están elaborando es acelerar el corte de cintas de las obras iniciadas otros años que ya estén para inaugurar.

El alma de los votantes entrerrianos

La discusión del gobierno provincial, marcando su acotada (por falta de mayores recursos) capacidad de vocación industrialista, se da con algunas cámaras empresarias. Entre Ríos, según los datos que maneja el sector privado, necesita crear 5 mil empresas para igualar cada mil habitantes la cantidad de empresas que tienen Santa Fe y Córdoba, socios en la Región Centro. Con el empleo pasa algo similar, la provincia es rica en recursos humanos y naturales, pero cuesta crear empleos privados de calidad.

Muchos empresarios, fuera de cámara y con grabadores apagados, dicen a los periodistas que “el principal problema de gasto público del Estado provincial es la planta de personal” y agregan que hay que hacer el ajuste y el achique en ese punto. Se despachan contra el rojo de la Caja de Jubilaciones, también. La ecuación que plantean es: menos personal lleva a menos gastos estatales, esto termina en menos impuestos y por lo tanto más respiro fiscal para las empresas que podrán invertir y crear más puestos genuinos de trabajo. Menos por menos es más por más.

En abstracto, la ecuación da. Pero no es tan fácil despedir gente y bajar impuestos, simultáneamente, y esperar que alguna mano invisible haga el resto. En el mundo real, la matemática económica debe lidiar con los conflictos sociales y sus tiempos. Todo sería lógico y perfecto si el desocupado estatal de ayer encuentra trabajo hoy, con su perfil laboral, en una empresa cuyo dueño celebra invirtiendo la mayor rentabilidad por baja impositiva y no se le ocurre desconfiar de la política estatal paseando por un paraíso fiscal.

Al destacar la paz social lograda por el gobierno provincial, el secretario Labriola subrayó los logros alcanzados en el diálogo con los sindicatos, como la regularización laboral de más de 5 mil trabajadores estatales y la recategorización de otros 10 mil. Esta forma de ver el problema laboral, con paz social, acuerdo paritario e inclusión, contrasta directamente con el álgebra del empresariado cambiemita, que predica menos Estado ‘populista’ y más economía privada ‘genuina’.

Ahí está el núcleo ideológico de la disputa por el alma de los votantes entrerrianos.

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