La idea del Ministerio de Energía de utilizar al Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) como amortiguador frente a las variaciones de los precios internacionales del crudo deberá esperar, por lo menos, unos meses más.

Aunque el ministro Juan José Aranguren expresó en varias oportunidades que modificarán la carga impositiva de las naftas y el gasoil, el proyecto de ley todavía está en proceso de discusión para su posterior redacción y envío al Congreso, según explicaron fuentes oficiales.

Al igual que en otros países del mundo, se busca estabilizar el precio por un período largo de tiempo. Cuando el precio del crudo en el mundo suba, bajarán el ITC para mejorar la rentabilidad empresaria y cuando el precio de hidrocarburo baje, el Estado incrementará sus ingresos con más participación en la torta.

En la actualidad, los impuestos representan el 41% del precio final al consumidor de las naftas y el 37% del gasoil. El ITC, por sí solo, explica el 24% del precio. La nafta argentina es la segunda más cara de la región, sólo por detrás de Uruguay y prácticamente al mismo nivel que en Chile y Brasil.

El total de los gravámenes a los combustibles que cobra Nación fue de $ 37.515,4 millones en los primeros cinco meses del año, apenas el 3,4% de lo recaudado en general ($ 1,1 billones) y el 5,7% de lo que percibió el Estado en concepto de impuestos menos devoluciones y reintegros fiscales ($ 655.134 millones), de acuerdo a lo informado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Lo más probable es que los impuestos a los combustibles sean tratados después de las elecciones. Incluso, podrían formar parte del paquete de medidas para una reforma tributaria, que se discutiría en 2018, según evaluó una fuente.

Carlos Gold, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), aseguró: “La carga impositiva es determinante en el precio y necesitamos una reforma integral”.

Pese a la alta carga tributaria, en los países vecinos la situación es similar. En Brasil, los impuestos también representan el 41% del precio final (u$s 1,13 o R$ 3,59 por litro, según la web GlobalPetrolPrices). En Uruguay, el Estado se lleva el 33% de los u$s 1,60 o U$ 45,9 que se paga en los surtidores. Sin embargo, en Estados Unidos se paga apenas un 19% en impuestos sobre el ya bajo precio de u$s 0,70 por litro.

 

Fuente: El Cronista

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