Las escuchas telefónicas que están saliendo a la luz de la investigación judicial sobre la banda del jefe narco Daniel ‘Tavi’ Celis manejaba la Unidad Municipal 2 Oeste de la Municipalidad de Paraná, donde había colocado como jefe al hombre que crió a los Celis, Miguel Carmelo Leguizamón, quien a pesar de no haber pasado la escuela primaria comandaba aquella Unidad. ‘Tavi’ fue detenido a partir de la intercepción de una avioneta cargada con 317 kilogramos de marihuana, cuando bajó en un campo de Colonia Avellaneda para traspasar el cargamento a una camioneta, el domingo 28 de mayo pasado.

Acuerdo político

El narco había logrado “un acuerdo político de alto nivel”, y eso le permitía utilizar camiones recolectores para trasladar droga. Además, copiando mecanismos de manejo del negocio del narco más conocido del mundo, Pablo Escobar, montó un sistema de asistencialismo. Una nota del periodista Juan Cruz Varela, publicada en el sitio digital paginajudicial.com, dio datos sobre la investigación en curso.

La nota señala que Tavi Celis –jefe de la barra brava de Patronato- pretendió emular a Pablo Escobar. Construyó su poder desde el asistencialismo en el barrio Antártida Argentina, ocupando el vacío estatal; y con gran astucia y suerte, logró evitar a la justicia: enfrentó tres causas por delitos de narcotráfico y nunca fue condenado. Sus fechorías fueron publicadas en el libro “Los hijos del Narco”, de Daniel Enz. Eso y el cambio de autoridades provinciales parece haber acelerado los procedimientos para frenar sus actividades ilícitas. El año pasado quiso tomar el control del gremio de los trabajadores municipales, a pesar de que no es empleado municipal, y hasta que cayó en desgracia era común verlo por los pasillos del palacio comunal.

Aporte de campaña electoral

De las escuchas telefónicas recolectadas durante los meses que duró la investigación surge que Celis habría aportado una suma de dinero millonaria a la campaña electoral de Sergio Varisco a cambio de 40 contratos para allegados y la designación de dos personas de su confianza a cargo de la Unidad Municipal 2 Oeste: Hernán Jesús Rivero y Miguel Carmelo ‘Cebolla’ Leguizamón, jefe y subjefe del área. El articulador de la negociación entre el equipo de campaña de Varisco y el jefe narco fue Pablo Hernández, que llegó a ser concejal como parte del acuerdo. El dato surge de las escuchas telefónicas, y por eso el edil debió declarar hace unos días como testigo ante el juez federal Leandro Ríos, que lleva adelante la causa.

Rivero es empleado de planta del Ministerio de Cultura y Comunicación de la provincia. Fue contratado en 2003 para desempeñarse en la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos y en 2008 fue designado como jefe de la División Prensa, Publicidad e Informática, de la orquesta. En 2010 pasó a la Municipalidad de Paraná, hasta 2013. Reingresó en diciembre de 2015, como jefe de la Unidad Municipal 2. El otro personaje, Cebolla Leguizamón, no sabe leer ni escribir, y crió a los hermanos Celis. Ambos se encuentran detenidos. Su tarea, concretamente, era colaborar en el almacenamiento, distribución y venta de marihuana utilizando camiones recolectores de basura afectados a la unidad municipal que carecían del sistema de GPS, para evitar el seguimiento, localización y rastreo de los vehículos. Por estos temas, el juez Ríos llamó a declarar a Varisco como testigo el próximo 27 de junio.

Penetración en el Municipio

El nivel de penetración de la banda narco en la estructura municipal era muy grande. Tenía el control absoluto de la Unidad Municipal 2 Oeste, a partir de un acuerdo político de alto nivel, y eso le permitía utilizar camiones recolectores de residuos para trasladar la droga de un lugar a otro. Un eslabón importante en este tramo de la cadena era Cristian Javier Silva, un hombre de extrema confianza de Tavi Celis, que trabajaba en la unidad municipal y ejecutaba los traslados de la droga en los camiones.

Desde Paraná y con cobertura municipal, los hermanos Celis lideraban una organización que operaba en distintos barrios de la capital provincial (Antártida Argentina, Paraná XVI y San Agustín) y extendía sus redes a San Benito, Viale, Hernandarias, Nogoyá, Seguí e incluso hasta Santa Fe, Santo Tomé y Alto Verde, del otro lado del charco.

Luis Orlando Céparo, excandidato a concejal de San Benito e integrante de la organización de Celis, preparaba pistas de aterrizaje alternativas en Bovril, Alcaraz y Villa Urquiza. La droga llegaba tanto por aire como por carretera y por el río.

Cruces políticos

La evidencia de la infiltración narco en la Municipalidad de Paraná llegó al Concejo Deliberante y generó un fuerte debate entre ediles. La concejal peronista Cristina Sosa presentó un pedido de informes dirigido al Departamento Ejecutivo Municipal, que finalmente no obtuvo los votos suficientes, para que aclare sobre el accionar, imputaciones y expresiones de funcionarios de la gestión municipal en relación a la red de narcotráfico de ‘Tavi’ Celis.

El presidente de la bancada oficialista, Carlos González, cuestionó a Sosa y afirmó que el gobierno del intendente Sergio Varisco “responderá claramente a la justicia en cada uno de sus requerimientos, tanto al nivel personal como documental”.

Sosa propuso que el HCD analice “la pertinencia de pedir la indagatoria judicial de alguno de dichos funcionarios y el correspondiente deslinde de responsabilidades o de posible encubrimiento de tales personajes y sus actuaciones en el seno del gobierno municipal”. La viceintendenta Josefina Etienot sostuvo: “Ratifico desde este lugar el compromiso institucional y político de nuestra gestión con el combate al narcotráfico en el marco de la legalidad, con la plena vigencia de las garantías constitucionales para todos”. El pedido de informes de Sosa finalmente no obtuvo las tres adhesiones requeridas para que se le diera curso. El bloque peronista tiene cuatro integrantes y el del frente Renovador (aliado del oficialismo a nivel provincial) dos. Por lo que, en estas cuestiones con el narcotráfico, Sosa no logró el apoyo mínimo de las bancadas afines.

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